Los lentes de la normalidad - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
El Blog de LEXIA
Por Lexia
En LEXIA somos expertos en descubrir y aplicar insights; ¿pero qué es un Insight? Es una compre... En LEXIA somos expertos en descubrir y aplicar insights; ¿pero qué es un Insight? Es una comprensión fresca y profunda de los sentimientos, motivaciones e ideas de las personas. Somos un colectivo interdisciplinario de humanistas que ha desarrollado un amplio conocimiento sobre distintos targets (niños, teens, mujeres) a lo largo y ancho de la estructura socioeconómica (base de la pirámide, clases medias, affluent), correlacionándolo con sus procesos como seres sociales (ciudadanos, audiencias y consumidores). En este espacio encontrarás información para descifrar y entender mejor las necesidades, deseos, temores y esperanzas que mueven a nuestra sociedad. Bienvenido a la mirada LEXIA. (Leer más)
Los lentes de la normalidad
Recordemos la última vez que supimos que asaltaron a alguien, o peor aún, que vimos que robaban a alguien en la calle. ¿Cómo reaccionamos? ¿Nos acordamos de eso pasados 20 minutos? O simplemente fue una noticia más que enterramos debajo del tapete para no acordarnos “mientras no me pase a mí”.
Por Lexia
13 de febrero, 2013
Comparte

 

Por: Aline Ross (@AlineRossG)

 

Verdad. (Del lat. verĭtas, -ātis).  1. f. Conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente.

RAE

 

¿Cuándo fue la última vez que supimos sobre las muertas de Juárez? Hubo alguna vez un tiempo donde sólo se hablaba de ellas, llevábamos el conteo, la indignación nos inundaba el cuerpo, incluso hubo quien se hizo parte de alguna ONG para luchar en contra del feminicidio hasta que poco a poco los medios soltaron el tema. Llegó la cotidianidad con sus rituales, hábitos y costumbres, y el interés se fue diluyendo hasta perderse en uno más de tantos problemas de nuestro país. ¿Cuándo fue la última vez que nos enteramos sobre una muerte más por culpa del narco?, ¿Ayer? ¿Qué hicimos? ¿Qué pensamos? Pregúntense. La respuesta es Nada, fue un día más en México. Quizá dijimos “¡ah qué mal! ¡qué terrible!”, ¿pero realmente nos preocupó? Realmente esa expresión salió con sentido de nuestra boca o sólo como responder “bien gracias” cuando a uno le preguntan “¿cómo estás?”. Recordemos, por ejemplo, la última vez que supimos que asaltaron a alguien, o peor aún, que vimos que robaban a alguien en la calle; ¿cómo reaccionamos? ¿Nos acordamos de eso pasados 20 minutos? O simplemente fue una noticia más que enterramos debajo del tapete para no acordarnos “mientras no me pase a mí”.

Vivimos una época extraña como nación, será que es tanto por procesar que hemos llegado al punto de decir: “¡qué bueno que no pasó a mayores!”, “te asaltaron pero por lo menos no te pasó nada”, “me llevo el billete de cien en la cartera para el ratero, porque si no traigo nada me va peor”. Todas son expresiones que se manifiestan de forma natural entre la ciudadanía. En LEXIA, a través de nuestro trabajo como investigadores del ser humano, hemos visto que hoy la cura contra nuestros males es ver todo como parte natural de nuestra sociedad, como algo que aquí pasa porque “así es”. Común es oír la frase “aquí nos tocó vivir” que tan popular hizo el programa de Cristina Pacheco. Y es que hemos decidido como ciudadanía que todo puede ser normal, hemos perdido el asombro y preferimos ya no sentir nada. Ante esto, como observadores sociales nos surgen un sinfín más de cuestionamientos: ¿Será acaso que estamos construyendo una sociedad ciega? ¿Cuáles serán las consecuencias de esta insensibilidad a futuro?

Sin duda estamos perdiendo la vista, nos hemos puesto los lentes de la normalidad para sobrellevar temas y hechos que no somos capaces de enfrentar o modificar de fondo, actos con los que no podemos lidiar. Como aquella canción del álbum The Wall, Comfortably Numb, donde el personaje central decide que es más cómodo no sentir ya nada. En México pareciera que la gente se ha puesto teflón, un mecanismo de defensa que nos ayude a seguir viviendo, que nos permita salir a trabajar y ganarnos la vida a pesar de la cruda realidad. Aquí no hay de otra, dirían algunos, porque hay que salir a buscar el pan a diario. Alrededor de 38 millones de mexicanos viven al día. Tras años de estudiar la idiosincrasia nacional en LEXIA, sabemos que el mexicano está acostumbrado a sobrellevar las vacas flacas, torear las tragedias, vivir en un estado perpetuo de alerta. Por eso ya no pasa nada, por eso a pesar de crisis anunciadas, los centros comerciales están a reventar en el Buen Fin, los sitios turísticos se llenan en cada puente, las fiestas se celebran a lo grande y a pesar de todo seguimos gritando “¡Viva México Cabrones!”, como si nos fuera la vida en ello. En nuestro micro mundo lo extraordinario se torna cotidiano.

Sin embargo, vivimos una paradoja. Nos quejamos de la simulación de cifras tergiversadas, noticias retorcidas, mensajes manipulados, de una ficción constante empujada por algunos medios pero aún así decidimos volver normales situaciones que en otros países jamás podrían pasar por comunes; es decir, nosotros también somos fabricantes de la simulación. Es muy sencillo, uno simplemente toma sus lentecitos, dice “hoy por mí” y sigue con su vida. No hay manuales. Esta conducta se está transmitiendo de generación en generación, de persona a persona y poco a poco se está haciendo piel, piel mexicana, una forma nueva de ver el mundo, de existir en este país. Ante esto surgen más preguntas: ¿será mejor para nuestra sociedad ver las cosas así, normalizándolo todo? Nunca lo normal se antojó más aterrador… ¿esto de verdad nos permitirá seguir o llegaremos al punto de no retorno dándonos cuenta demasiado tarde? ¿Dónde quedará lo que es verdadero? ¿El concepto tendrá su lugar en nuestro imaginario? Son cuestionamientos que como ciudadanos debemos empezar a hacernos ya.

Mientras tanto no sólo sigamos esperando el veredicto de los peritos respecto a lo que pasó en PEMEX, informémonos, promovamos el diálogo planteando nuevas preguntas, pero sobre todo buscando proactivamente las respuestas que privilegien la realidad. Al fin y al cabo vivir con o sin los lentes de la normalidad puestos es una decisión. ¿Qué queremos?

 

*Aline Ross es Socia y Directora en LEXIA. Comunicóloga y actriz de teatro. Cuenta con 9 años de experiencia dirigiendo estudios de consumo, sociales, políticos, tendencias en distintas categorías y colaborando en el desarrollo de metodologías cualitativas. Su experiencia se ha centrado en targets como los niñ@s, mujeres, Base de la Pirámide, ciudadanía, consumidores y audiencias.

 

 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.

close
Información verificada del COVID-19 #CoronavirusFacts