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Viaje al “cielo” desde el infierno. Narrativas migrantes de la travesía I
Cientos de miles de migrantes centroamericanos y mexicanos forman un concierto coral cuya narrativa racional es llegar a Estados Unidos para vivir mejor, amparados en una “irracional” fe que les protege subjetivamente de los peligros y las consecuencias. En este código religioso el Cielo es Estados Unidos; el trayecto el Purgatorio; México, Guatemala, El Salvador y Honduras, el Infierno.
Por Lexia
10 de julio, 2019
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Por: Adriana Arizpe y Guido Lara (con la colaboración de Carol Chavez y Yolanda Barrita)

Igual que los rieles paralelos por los que transita “la Bestia” -el tren que traslada a los migrantes rumbo a la frontera de México y Estados Unidos– en la crisis migratoria avanzan dos líneas paralelas que, aunque corren cercanas, nunca convergen y no lo harán jamás.

Primer Riel

En este riel avanza la profunda deshumanización que sufren los migrantes. Por un lado, convertidos en moneda de cambio por políticos, gobiernos y partidos de todos los colores y naciones en la defensa de sus posiciones (racistas, nacionalistas o supuestamente solidarias) y por el otro, tratados como vil mercancía por el crimen organizado, las maras, los coyotes y los traficantes de personas.

A la indiferencia real y a la manipulación simbólica barajada por todos los políticos y gobernantes, de aquí y de allá, se suma la manipulación mercantil ejecutada por los criminales que borran el rostro y biografía de personas que tratan como objetos hasta que ya no les sirven o se niegan a servirles. No importa nada, ni que sean niños, mujeres o ancianos.

La narrativa hiperpolarizada de Trump le sirve como carnada para su base electoral racista. Ha despertado a los demonios de la supremacía blanca. Su sonsonete “build the wall”, las amenazas tarifarias a México, los recortes de la ayuda económica a los países centroamericanos y un sinfín de medidas coercitivas tiene sus ecos y reverberaciones políticas, legales, humanitarias, burocráticas, estadísticas, presupuestales y hasta policiacas en todos los países involucrados.

A la vez, Trump ha puesto los reflectores del mundo en una situación grave, no nueva y siempre despiadada. Las prácticas crueles no son marca registrada del bando republicano. Ya Obama se ganó la etiqueta de “deportador en jefe” (1) o Bill Clinton inició la vigente y muy letal estrategia de Prevention Through Deterrance, que le deja al salvaje desierto la sucia tarea de segar miles de vidas (2). Estas políticas agresivas contra los migrantes del sur de la frontera han sido una constante cíclica desde el siglo XIX hasta nuestros días, momentos que han incluido deportaciones masivas o esterilizaciones indiscriminadas a mujeres de origen mayoritariamente mexicano.

Pero no todo es Trump, al problema dentro de los Estados Unidos habría que añadir a una población supuestamente liberal e incluyente que en su gran mayoría no tiene la menor idea ni interés en saber quiénes son estos migrantes, de donde vienen, cuál es su cultura, su lengua y sobre todo su aportación a Estados Unidos. Se limitan a usarlos como proyectiles para juzgar y condenar a su detestado presidente.

Segundo Riel

En este riel avanzan las personas con sus ilusiones, esperanzas, temores y sufrimientos. Avanzan con sus pasos, con sus voces. Cientos de miles de migrantes centroamericanos y mexicanos que forman un concierto coral al que hay que poner atención, escuchar con interés y abrazar con empatía.

Las escenas presentadas y las voces que iremos escuchando han sido recogidas en proyectos realizados por el equipo de consultores e investigadores de LEXIA (3) mediante entrevistas a profundidad e inmersiones etnográficas llevadas a cabo en una decena de proyectos en todos los países pertenecientes a este circuito migratorio trasnacional.

El principal descubrimiento estructural para comprender estas narrativas es la convivencia de un objetivo estratégico puramente racional –acceder a mejores condiciones de vida- con una fundamentación abiertamente “irracional” expresada en código religioso.

El propósito es racional, pues en general vivirán mejor en Estados Unidos (más prósperos y seguros) e “irracional” al blandir una fe que les protege subjetivamente de los peligros y las consecuencias.

En este código religioso el Cielo es Estados Unidos; el trayecto el Purgatorio; México, Guatemala, El Salvador y Honduras, el Infierno.

Este texto en tres partes hace un recorrido dantesco que inicia en el pretendido cielo y termina en el desgarrador infierno.

EL CIELO

Crisis migratoria

Estados Unidos representa un lugar idealizado por los migrantes, donde esperan tener mejores oportunidades económicas, horizonte de desarrollo para sus familias y un espacio de seguridad física protegido por las leyes.

Allá la gente ve a Estados Unidos y piensan que está a todo dar (4).

Las redes sociales y las comunicaciones instantáneas dan credibilidad a la expectativa sobre el destino. Facebook funciona como “fact checking” para corroborar la veracidad de lo que sucede en la “tierra prometida”.

Cuando veo las fotos con los paisajes, pienso ¿si él pudo porque yo no?

Además de estas confirmaciones cotidianas existen las verificaciones biográficas, las historias de familia que confirman la pertinencia de intentarlo.

Mi tío, él se fue por lo de la guerra (…) le ha servido mucho porque ahora sus hijos son ingenieros y un doctor, con el salario de un ingeniero de allá, no se va a comparar uno de acá.

Este “fact checking” no solo se da en las redes sociales o la comunicación transfronteriza, también salta a la vista en las propias calles y barrios de las comunidades emisoras.

Cuando uno camina por la aldea y ve una casa grande y bonita uno dice: “esa casa viene de Estados Unidos”.

Las contribuciones de los migrantes indocumentados a la economía de Estados Unidos es enorme. No solo mantienen bajos los salarios de algunas ocupaciones beneficiando directamente a empresas y profesionistas independientes, sino que aportan más del doble de contribuciones fiscales de lo que reciben en materia de servicios del gobierno (5). Ha quedado totalmente demostrado que son más “givers” que “takers”. Son las manos que están construyendo -en sentido real y figurado a los Estados Unidos.

Aquí hay mucho trabajo y se paga bien. Es una bendición que haya trabajo, a eso vino uno.

El reencuentro familiar es también una motivación relevante. Las tribulaciones de la migración producen familias fragmentadas y las subsecuentes heridas emocionales. A partir del inicio de la administración Trump destaca un agudo repunte de familias (ya no individuos aislados) buscando instalarse en los Estados Unidos (6).

Los encuentros familiares son momentos de intensa emocionalidad siempre acechados por la incertidumbre.

Sacar a mi hija, andarla paseando a todos lados a donde ella quiera ir, comprarle ropa, llevarla al mall. A todos los lugares que no le di y no sé hasta cuándo.

Otro factor muy atractivo para las mujeres migrantes es que en Estados Unidos suelen encontrar la posibilidad de ser protegidas por las leyes y la policía en casos de violencia doméstica, lo que es muy extraño en sus lugares de origen.

¡Allá cual esperanza! Olvídese, antes te friegan más ellos. Acá si les llamas si vienen y si los agarran los castigan.

Las voces recogidas hasta el momento nos pintan la cara amable y deseable del proceso migratorio. Pero este proceso no es un lecho de rosas. Llegar allá no es ni fácil ni instantáneo.

Eso es lo que pasa, que aquí se mira tan bonito, entonces ellos piensan en estar aquí y no en el sufrimiento del camino.

Paradójicamente, ser detenido por la patrulla fronteriza y las autoridades estadounidenses es un respiro en numerosas ocasiones y un motivo de tranquilidad. Es como llegar a la antesala.

Pero cuando lo agarra migración uno siente que ya nada, nada le va a pasar, es algo tan bonito

Ya estando del otro lado, ya es como salir del agua y respirar.

Esto no obvia el hecho de que la patrulla fronteriza usa diversos métodos inhumanos para hacer la vida difícil a los migrantes. En este rubro se puede incluir la práctica de separación de padres e hijos, el recién anunciado recorte de fondos a programas de soporte psicológico y enseñanza del inglés a los detenidos, las jaulas para niños, etc. Un método no tan publicitado, pero si sufrido por los migrantes es “la hielera”, un espacio de detención.

Migración últimamente se ha portado mal con el inmigrante, lo ha tratado muy mal, a él lo dejaron 15 días metido en una hielera, lo sacaron de ahí y lo mandaron de regreso para acá pero antes de eso lo hicieron sufrir mucho.

Es un freezer donde la temperatura está baja, baja. Le hacen castigar por cruzar el país ilegalmente. Para que a la próxima ya no vuelvan a cruzar o para que ellos cuenten la experiencia.

Sin dejar de observar el evidente maltrato, hay que señalar que este es constreñido por leyes, protocolos de actuación, presencia de defensores de derechos humanos y periodistas vigilantes. Esto amortigua abusos y sufrimientos, no comparables a la indefensión extrema vivida durante el trayecto.

Usted siente que ya está segura, se le ha acabado el miedo, todo el sufrimiento que ha quedado atrás, uno dice “aquí ya no me van a matar, aquí ya no me va a pasar nada, aquí estoy a salvo” mientras que atrás tienes la vida vendida.

Un claro ejemplo de interpretaciones diferentes de un mismo hecho legal es que el detenido al recibir un citatorio, para acudir a la corte, lo resignifica como la recepción de un “permiso” para estar en los Estados Unidos. No lo es legalmente, pero para efectos prácticos, así se experimenta.

Ya todos estuvimos más tranquilos cuando lo agarraron y le dieron el “permiso”.

… y luego cayó “la hoja” 15 días después que habíamos regresado de la corte, cayó diciendo que no nos presentáramos en esa fecha, que esperáramos otra carta que va a caer más después y gracias a Dios lo alargaron hasta el 27 de diciembre de 2019.

El hecho de que Estados Unidos se conduzca con base en leyes y protocolos suaviza la experiencia de la deportación.

Para regresarte es fácil, no pagas pasaje ni nada, nada más vas a migración, y sabe qué, soy de tal parte, y no tengo dinero, ni he comido; presta para acá, ahí está tu comida, te mandamos a México, a donde están todos los indocumentados de todo el mundo y ya, a tu casa.

@LexiaGlobal

 

Viaje al “cielo” desde el infierno. La travesía migrante II

Viaje al “cielo” desde el infierno. La travesía migrante III

 

(1) Durante sus 8 años en el poder, la administración Obama deportó a más de 3 millones de personas.

(2) El objetivo explícito ha sido redireccionar el tráfico de migrantes a las zonas desérticas con condiciones más agrestes. La medida ha aumentado en más de 300% las muertes de migrantes desde 1998 y cuadruplicó las posibilidades de morir en el camino. El antropólogo Jason de León en su libro “Land of open graves” estima que por cada uno de los 375 cadáveres que la policía migratoria recoge en la arena, el número de multiplica entre cinco y diez veces porque muchos cuerpos se descomponen y desaparecen dadas las condiciones climáticas en el desierto. * De León, J. (2015). The land of open graves: living and dying on the migrant trail. USA: University of California Press.

(3) Los 4 autores de este texto son consultores de LEXIA Insights & Solutions.

(4) Las voces aquí recogidas (en letras cursivas a la largo del texto) provienen de migrantes y sus familias localizados en 5 países de este circuito transnacional: Honduras, El Salvador, Guatemala, México y Estados Unidos.

(5) Considering the fiscal contributions of immigrant households in the United States. (2016). USA: Institute for Immigration Research. Disponible aquí.

(6) El interés de los migrantes por cruzar la frontera unidos en familia ha repuntado agudamente pese a las políticas del gobierno de Trump.* Dickerson, C. (2019). Border at ‘Breaking Point’ as More Than 76,000 Unauthorized Migrants Cross in a Month. New York Times. Disponible aquí.

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