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El blog de MSF
Por Médicos Sin Fronteras
Médicos Sin Fronteras (MSF) es una organización médico-humanitaria internacional que aporta su... Médicos Sin Fronteras (MSF) es una organización médico-humanitaria internacional que aporta su ayuda a poblaciones en situación precaria y a víctimas de catástrofes de origen natural o humano y de conflictos armados, sin discriminación por raza, religión o ideología política. En reconocimiento a su labor, MSF recibió en 1999 el Premio Nobel de la Paz. Contáctanos en: www.msf.mx en Twitter: @msf_mexico Facebook: www.facebook.com/MSF.Mexico o YouTube: www.youtube.com/user/msfmexico (Leer más)
De amor y resiliencia en comunidades que no tienen nada
Se siente frustración al ver que la gente que vive en guerra como en Irak no tienen las necesidades básicas, tan mínimas,. Y a pesar de eso salen adelante.
Por Médicos Sin Fronteras
17 de noviembre, 2016
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Úrsula Estefanía Rincón González  nació en Cuernavaca, Morelos, y es psicóloga, egresada de la Universidad Lasalle, especialidad en psicoterapia y es magister en psicoterapia dinámica. Trabaja con MSF México desde el año 2015. Hoy, comparte con los lectores del Plumaje su primera misión médico humanitaria con la organización, en el campo de refugiados de Domiz, en Irak, donde trabajó durante ocho meses.

Foto: MSF

Foto: MSF

MSF proporciona tratamiento para las enfermedades crónicas, salud mental y la atención sexual y reproductiva a los refugiados sirios en el campo de Domiz, en el Kurdistán iraquí, y garantiza un lugar seguro a las mujeres que dan a luz en su unidad de maternidad, que se abrió en 2014. Psicólogos de MSF también proporcionan servicios de salud mental disponibles para los refugiados sirios en otros campos en el país.

Ésta fue tu primer misión, ¿cómo la evalúas?

Confieso que en un principio no entendía bien qué iba a hacer, como psicóloga estaba acostumbrada a intervenir clínicamente con el paciente, sin embargo aquí yo asumía una posición de supervisora. La cuestión fue más técnica pero me gustó bastante. Poder organizar y realizar evaluaciones para entender las necesidades de las poblaciones que asistíamos y a partir de allí poder realizar acciones específicas. Profesionalmente, considero que fue muy enriquecedor aunque trabajábamos bajo la presión de no contar con los recursos necesarios.

¿Cuáles fueron los padecimientos que encontraste?

Obviamente, en estos contextos de refugio la violencia puede incrementarse porque los mecanismos de supervivencia están debilitados. Las personas sufren de estrés post traumático por el sonido de bombas, ya que está cerca la línea de fuego y sí se escuchan. Siempre están con el miedo de que vuelvan a disputarse ese territorio. Viven todo el tiempo con ansiedad, en depresión. Hay problemáticas sintomáticas específicas en los niños, como la enuresis, a partir de los cinco años ya hay un control de esfínteres, sin embargo se presentaron casos donde niños mayores a esta edad no podían controlar; esto se da debido a la complicada situación familiar que están viviendo, en la cual ambos padres están deprimidos, no existen recursos económicos por la falta de trabajo, no hay acceso a la salud y viven todo el tiempo con la angustia de ser otra vez atacados. Es una situación de urgencia para la salud mental y también, obviamente, de emergencia médica porque atendíamos a pacientes con distintos tipos de enfermedades, incluso enfermedades crónicas. No hay otro servicio que no sea el de MSF dónde pudieran encontrar insulina o los medicamentos para la hipertensión. Por eso, nuestras clínicas móviles atienden enfermedades crónicas y de salud mental. Así mismo intentamos ocuparnos de algunos aspectos reproductivos. Hicimos entrega de anticonceptivos pero no atendimos partos.

¿Cuáles son las posibilidades de llevar una vida normal? ¿Hay escuelas, por ejemplo?

Sí hay escuelas, pero identificamos bastante maltrato hacia los niños. Ellos nos lo reportaban, hacíamos grupos psicoeducativos, psicosociales, y entonces ellos mencionaban que había violencia constante de parte de los padres y profesores. Con mujeres también tuvimos grupos psicoeducativos que fueron muy interesantes; yo creía que ellas casi no iban a expresar las condiciones de violencia en las que viven, pero me topé con que las mujeres se expresaban más a través de la palabra, eso les ayudó a tener lazos sociales. Entre ellas no se conocían porque venían de distintas comunidades, pero intentaban resolver de una forma más positiva estas crisis: tener una amiga y realizar otras actividades como grupos de pintura, costura y cocina, mientras hablaban sobre la situaciones de violencia que viven y vivieron. Con los hombres fue más complicado. Se requieren más proyectos de salud mental para hombres; se trabajó con ellos con grupos de psicoeducación, pero debe de haber grupos más terapéuticos, la psicoeducación es para identificar qué padecimiento mental estaban padeciendo, que lo puedan nombrar, y así poder controlarlo. Hacíamos grupos para ver qué les estaba pasando.

¿Siempre fueron terapias grupales?

No, también teníamos terapias individuales en la clínicas móviles; había dos profesionales: el consejero y el psicólogo. El consejero hacia más terapias grupales y el psicólogo terapias individuales. El psicólogo trataba a pacientes psicóticos, en realidad les daba seguimiento, porque un psicólogo puede hacer poco en estos casos si no hay intervención de los medicamentos.

¿Qué te lleva a seguir en este camino?

Darse cuenta de la necesidad que existe en el mundo. Sé que vivo en un lugar donde también tiene bastantes necesidades; me he confrontado con eso que “si en México hay problemas por qué te vas tan lejos”. Es una pregunta que me hacen bastante, pero creo que hay que entender que al final del día estas cuestiones críticas son iguales para todos. Pienso siempre que finalmente el amor vence al odio. También hay situaciones de amor y resiliencia de estas comunidades que no tienen casi nada y salen adelante, a veces se siente un poco de frustración al ver que las necesidades básicas, tan mínimas, no las tienen. Hay que entender que la salud mental es importante para ellos, pero es complicado, porque te dicen qué me vas a dar, si yo lo que necesito es una casa, necesito a mi hija que la acaban de bombardear y no vas a traer a mi hija. Para ellos entender esta parte de cómo la salud mental puede ayudarlos a sobrellevar estas pérdidas de una mejor manera y de una forma más saludable para ellos mismos y sus demás hijos, y puedan seguir más vinculados a la vida y no a la muerte.

Los traumas de la guerra en Irak

Desplazados en Irak

 

@MSF_Mexico

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