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El blog de MSF
Por Médicos Sin Fronteras
Médicos Sin Fronteras (MSF) es una organización médico-humanitaria internacional que aporta su... Médicos Sin Fronteras (MSF) es una organización médico-humanitaria internacional que aporta su ayuda a poblaciones en situación precaria y a víctimas de catástrofes de origen natural o humano y de conflictos armados, sin discriminación por raza, religión o ideología política. En reconocimiento a su labor, MSF recibió en 1999 el Premio Nobel de la Paz. Contáctanos en: www.msf.mx en Twitter: @msf_mexico Facebook: www.facebook.com/MSF.Mexico o YouTube: www.youtube.com/user/msfmexico (Leer más)
"En MSF los principios no son sólo un marco teórico"
Qué cómo aguanta ocho meses bañándose a cubetazos y con balazos por doquier, le preguntan a la mexicana Fernanda Velasco. "Es que no sabes lo que es despertar un domingo y que todo tu equipo, a las 7 am, llegue puntual al trabajo y esté con una sonrisa en la cara, motivando a todos. Para mí, darle el apoyo a mis compañeros médicos y logistas para que puedan salvar vidas con independencia, imparcialidad, neutralidad, es lo más gratificante".
Por Médicos Sin Fronteras
2 de julio, 2015
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Con estudios en Relaciones Internacionales, Desarrollo Social, Derechos Humanos y Salud Pública en México, Suecia y Gran Bretaña, la mexicana Fernanda Velasco trabaja como especialista de Educación y Comunicación (IEC) en Médicos Sin Fronteras (MSF).

En entrevista, cuenta su experiencia en un programa de nutrición y asistencia a refugiados en Camerún y explica que, para ella, lo más satisfactorio de colaborar en MSF es que tiene la certeza de que el trabajo siempre se va a hacer y se va a hacer bien.

¿Puedes describir tu puesto?

– En MSF mi puesto se llama IEC: Información, Educación y Comunicación. Es un puesto con dos ejes operacionales. El primero es la promoción de la salud, trabajamos de mano con el equipo médico. Un IEC no puede hacer nada sin el apoyo y coordinación de un equipo médico porque, antes de que un IEC llegue al terreno, tienes que entender, dependiendo de la misión, qué es el cólera, qué es la malnutrición.

Antes de llegar a una misión yo tengo que leer todas las guías médicas para tener un buen entendimiento. Trabajamos con ellos para hacer campañas de prevención, para hacer seguimiento de tratamiento y para identificar en el terreno si hay riesgo de cualquier enfermedad.

Tienes que tener una visión muy global del proyecto. Eso es una parte, el primer eje.

El segundo eje es la comunicación operacional como IEC. El éxito de MSF para llegar a los beneficiarios depende de la aceptación, del entendimiento de quiénes somos, y esto se hace a nivel terreno.

Lo que hace un IEC es una evaluación de la percepción que tiene la población de nuestra organización.

Misión exploratoria. // Foto: Médicos Sin Fronteras.

Misión exploratoria. // Foto: Médicos Sin Fronteras.

Foto: Médicos Sin Fronteras.

Foto: Médicos Sin Fronteras.

Foto: Médicos Sin Fronteras

Foto: Médicos Sin Fronteras

– ¿Por qué aceptaste el proyecto de Camerún?

– Acepté la misión porque Camerún tiene una posición vulnerable, estratégicamente hablando. Tiene frontera con países en donde hay muchos conflictos, como la República Centroafricana, Nigeria, Níger y Chad. Y la primera respuesta de MSF ante una crisis de refugiados es llevar a cabo un programa de nutrición.

En un programa de nutrición es muy importante el papel de la promotora de salud y del responsable de comunicación, porque cuando es una enfermedad crónica debe tener seguimiento para que haya un verdadero impacto en nuestros beneficiarios. Debemos estar trabajando mano a mano con ellos y junto al equipo médico durante meses.

Estas situaciones de crisis pueden durar semanas, meses o hasta años, dependiendo de cómo se va desarrollando la situación.

Clínica ambulatoria. // Foto: Médicos Sin Fronteras

Clínica ambulatoria. // Foto: Médicos Sin Fronteras

Foto: Médicos Sin Fronteras

Foto: Médicos Sin Fronteras

Foto: Médicos Sin Fronteras

Foto: Médicos Sin Fronteras

Cuéntanos acerca del trabajo que hiciste con MSF…

– Cuando llegué a Camerún estábamos en un momento post-emergencia. Es decir, no estamos dentro de los campos de refugiados, que están regulados por la Organización de Naciones Unidas (ONU), sino que estamos en puntos estratégicos cerca de los campos y cerca de la frontera por donde llegan los refugiados y donde son referidos por la ONU y otras organizaciones hacia nuestras clínicas, pues somos el único centro de tratamiento terapéutico y de nutrición en la zona.

En el Día Internacional de la Mujer. // Foto: Médicos Sin Fronteras.

En el Día Internacional de la Mujer. // Foto: Médicos Sin Fronteras.

Foto: Médicos Sin Fronteras

Foto: Médicos Sin Fronteras

Descríbenos brevemente el proyecto MSF…

– Es un proyecto en el que debíamos tener una logística impresionante. Teníamos 8 clínicas móviles, una clínica ambulatoria y un centro de tratamiento que no estaba en donde residíamos, por lo que hay un movimiento diario de automóviles, de personal. Para mí fue un gran desafío, porque yo estaba acostumbrada a llegar a un hospital o a una clínica, y en esta ocasión tuve que llegar a coordinar un staff de casi 70 personas en 7 proyectos remotos con necesidades diferentes, además de reevaluar las necesidades de cada uno de los proyectos.

– ¿Cómo era un día de trabajo?

– La base de MSF está en un pueblo llamado Baturi, al este de Camerún. Las casas estaban a 10 minutos. Podíamos llegar caminando o, en ocasiones, venía un auto por nosotros a las 5 am y llegábamos a la base a las 5:30. Teníamos alrededor de 20 autos. Salían alrededor de 15 autos en convoy, en direcciones diferentes.

A las 6 am, todos los equipos médicos, los logistas y el equipo de promoción de salud estaban listos. Todos teníamos rutas diferentes, así que teníamos que coordinar actividades: ¿qué vas a hacer?, ¿a dónde vas a ir?, ¿a qué hora vas a regresar? Además, teníamos que revisar que la seguridad de cada punto en el que íbamos a estar fuera suficiente.

Algunos iban a nuestra clínica móvil, que se encontraba a 2 horas de Baturi, cerca de la frontera con la República Centroafricana. Las otras clínicas estaban más adentradas en Camerún, en áreas a donde los refugiados habían emigrado y se protegían en la selva o se encontraban en los diferentes campos de refugiados manejados por la ONU.

Yo hacía una evaluación y me iba cada día con un equipo diferente a clínicas diferentes, para ver las actividades que realizaban y su calidad. Comenzamos a hacer evaluaciones demográficas, humanitarias. Es decir, revisábamos el nivel de malnutrición, con qué tipo de población estábamos lidiando y qué otros factores se encontraban presentes.

Luego salíamos e instalábamos una clínica. Mi equipo normalmente trabaja afuera, apoyando a los niños y las mamás que iban llegando. Íbamos de casa en casa a revisar las condiciones higiénicas de las viviendas: si estaban registrados, si estaban hacinados, si eran refugiados, de dónde eran. Una especie de censo.

También nos relacionábamos con las autoridades locales y con otras ONG’s presentes en el lugar que proporcionan proyectos de desarrollo. Intentamos colaborar con estas organizaciones para comenzar a pasar nuestras actividades en caso de que ya no se registre una crisis alimenticia.

Hacíamos las referencias de todos los niños que, según los médicos de nuestras clínicas, necesitaban asistencia médica de urgencia. Coordinábamos nuestras ambulancias con los logistas. Mi equipo iba con los padres para explicarles por qué tenían que ir al hospital, qué es MSF y qué servicios iban a recibir.

Las madres venían de una situación que les causó estrés postraumático. Muchas veces no hablaban el idioma, no sabían dónde están. Puede que su pareja haya muerto o que no tengan con quién dejar a sus hijos. Es un momento de mucho estrés para ellas. Por eso debemos estar ahí, para hacerles comprender cuál es la situación y cómo va a funcionar el tratamiento de la clínica de nutrición.

Es importante que sepan esta información, pues un hospital de nutrición no es lo mismo que un hospital pediátrico. Hay un funcionamiento diferente que consta de distintas fases. Y también porque nuestra clínica estaba basada dentro de un hospital de distrito. Debíamos hacer la distinción y aclarar a la gente que no serían tratados por el hospital de distrito del gobierno, sino que recibirían el tratamiento en nuestra clínica. Y como dije, la malnutrición no es sólo una enfermedad, tiene mucho que ver con la educación y con el acceso alimenticio. Es por esto que también debemos educarlos, explicarles cómo podemos prevenir y evitar este mal, además de dejarles claro por qué y cómo debe tomar el niño el tratamiento que nosotros estamos recomendado.

Eso era un día en nuestro trabajo de lunes a lunes, igual que nuestras clínicas.

Equipo del Centro Nutricional. // Foto: Médicos Sin Fronteras

Equipo del Centro Nutricional. // Foto: Médicos Sin Fronteras

Con el grupo de promoción de la salud. // Foto: Médicos Sin Fronteras

Con el grupo de promoción de la salud. // Foto: Médicos Sin Fronteras

Entonces era un proyecto estrictamente de nutrición pediátrica

– Sí. Cuando comienza una emergencia se le da prioridad a toda la población, pero en el momento que empieza a reducirse la emergencia, en MSF le damos tratamiento prioritario a los niños de 0 a 5 años porque son los más propensos a caer en una situación más delicada, médicamente hablando, como enfermedades crónicas y la tasa de mortalidad es mucho mayor.

¿Qué reflexión te dejan tus dos experiencias en terreno -Haití y Camerún- sobre tu trabajo? 

– Lo que más me ha gustado es ver cómo hay organizaciones en las que sí se hacen operativos sus principios. En MSF los principios no son sólo un marco teórico, sino la base de cada decisión que se toma desde el circuito del hospital –desde cómo vas a acomodar las camas-, la independencia, la imparcialidad, la neutralidad… Ése es nuestro trabajo: ver que todo esto se respete y se haga.

A mí me preguntaban mucho mis papás: “¿Y cómo aguantas irte ocho meses, bañándote a cubetazos y con balazos por doquier?”.

Y yo les contestaba: “Es que no sabes lo que es despertar un domingo y que todo tu equipo, a las 7 am, llegue puntual al trabajo y esté con una sonrisa en la cara, motivando a todos”. Eso es tan gratificante, saber que estamos casados no con MSF, porque, ¿qué es el logo?, sino porque sabemos que MSF es lo que nos permite ayudar.

Para mí, darle el apoyo a mis compañeros médicos, a mis compañeros logistas, para que puedan llevar a cabo su trabajo, para que puedan salvar vidas, es lo más gratificante.

Muchos piensan que MSF sólo responde ante emergencias, que llegamos al lugar e instalamos un super hospital, ayudamos un poco y nos vamos. Y no, hay equipos que llegan a evaluar qué impacto tuvimos y si no hay un impacto por qué, cómo vamos a mejorar nuestra calidad de servicio y cómo ponerlo en práctica para más salvar vidas.

 

@MSF_Mexico

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