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Por Médicos Sin Fronteras
Médicos Sin Fronteras (MSF) es una organización médico-humanitaria internacional que aporta su... Médicos Sin Fronteras (MSF) es una organización médico-humanitaria internacional que aporta su ayuda a poblaciones en situación precaria y a víctimas de catástrofes de origen natural o humano y de conflictos armados, sin discriminación por raza, religión o ideología política. En reconocimiento a su labor, MSF recibió en 1999 el Premio Nobel de la Paz. Contáctanos en: www.msf.mx en Twitter: @msf_mexico Facebook: www.facebook.com/MSF.Mexico o YouTube: www.youtube.com/user/msfmexico (Leer más)
Líbano: "La explosión no distinguió entre sus víctimas. Tampoco debería hacerlo la ayuda”
Lo que ha ocurrido en Líbano es una serie de crisis provocadas por el hombre y no se debería esperar que las personas se recuperen continuamente de ellas. Los Estados deben proteger a la población, no generar la necesidad de tener una resiliencia infinita. 
Por Médicos Sin Fronteras
10 de septiembre, 2020
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El 4 de agosto de 2020, una gran explosión causada por químicos almacenados en un almacén en el Puerto de Beirut dejó una destrucción generalizada por la ciudad y a miles de personas sin hogar.

Desde MSF hemos estado brindando ayuda a la población afectada. Un mes después de que la explosión azotó la ciudad, Jonathan Whittall, exCoordinador de Emergencias de MSF en Beirut y Director del Departamento de Análisis de MSF, explica cómo ha sido esta experiencia.

¿Qué ha visto en Beirut desde la explosión del puerto?

Líbano ha sido golpeada por varias crisis. La explosión en Beirut ha expuesto necesidades y vulnerabilidades que hasta ahora estaban ocultas justo debajo de la superficie. Ahora, en las calles de la ciudad, puedes ver la visible destrucción de la infraestructura junto a las necesidades recientemente expuestas de la población que ya ha experimentado múltiples shocks.

Las personas cuyas casas han sido destruidas experimentaron un colapso económico meses antes de la explosión, empujando a muchas de ellas a la pobreza. Algunas han huido de la guerra en años recientes antes de buscar refugio en Líbano; la mayoría ha vivido incertidumbre política de las protestas del año pasado. Y como el resto del mundo, bano también ha experimentado una pandemia que ha puesto una enorme presión sobre el país.

Esta explosión fue una crisis que nadie debería ser forzado a absorber.

¿Puede describir la respuesta humanitaria hasta ahora?

En las primeras semanas después de la explosión, la respuesta humanitaria a las necesidades de emergencia de la población ha sido principalmente realizada por organizaciones de la sociedad civil libanesa, movimientos sociales, miembros de la comunidad y voluntarios.

Después de la explosión, las personas trasladaron a los heridos en sus carros a los hospitales. Las personas abrieron sus casas a los que habían quedado sin hogar. A través de las áreas afectadas la población se ha movilizado para proporcionar comida, agua limpia, artículos esenciales y atención médica de emergencia. Voluntarios han estado limpiando las calles y atendiendo a los heridos.

En las horas posteriores a la explosión, los hospitales de Beirut recibieron a miles de heridos. Esto ocurrió en un momento cuando los hospitales ya estaban sobrecargados.

A medida que la situación económica empeoraba y la atención médica privada se volvió inasequible, muchos libaneses se dirigieron a los sistemas de salud pública. Además, muchos hospitales públicos estaban bajo una gran carga de trabajo debido a la COVID-19.

Pero a pesar de los serios desafíos que enfrenta el sistema de salud de Líbano, la primera respuesta y tratamiento de los heridos fue llevado a cabo por los increíblemente dedicados trabajadores de la salud, y los hospitales de algunos fueron destruidos o dañados por la explosión.

Las comunidades afectadas en Beirut, y los actores que responden a las múltiples crisis, han sido elogiadas por su ‘resiliencia’. Sin embargo, lo que ha ocurrido en Líbano es una serie de crisis provocadas por el hombre y no se debería esperar que las personas se recuperen continuamente de ellas. Los Estados deben proteger a la población, no generar la necesidad de tener una resiliencia infinita.

Después de un desastre, recoger las piezas que quedan es una cuestión de sobreviviencia. Pero aplaudir la tragedia de vivir en un modo perpetuo de sobrevivencia puede normalizar un inaceptable ciclo que algunos han descrito como una forma de abuso autorizado por el Estado’. Muchos de los que trabajan en la respuesta a esta última crisis me han dicho que no quieren una palmadita en la espalda por ser resilientes; simplemente no quieren tener que recoger las piezas de nuevo.

¿Cómo encaja MSF en esta respuesta?

La respuesta de emergencia de MSF se ha diseñado para trabajar junto con las iniciativas comunitarias y apoyar las respuestas existentes.

Rápidamente nos dimos cuenta de que no sólo eran los heridos quienes necesitaban ayuda, también los pacientes que necesitaban medicamentos para enfermedades crónicas. Muchos los perdieron o se quedaron sin sus medicamentos, no podían conseguir nuevos suministros o se quedaron sin acceso a las instalaciones de salud que fueron dañadas o destruidas. La explosión del puerto también agravó los traumas existentes y las necesidades de salud mental.

Desde el inicio de nuestras actividades, 737 pacientes han recibido atención por sus heridas, 2,360 pacientes con enfermedades crónicas llegaron a nuestros puntos fijos o han sido visitados por nuestros equipos de atención domiciliaria. Como medida temporal 1,645 pacientes han recibido medicamentos para enfermedades crónicas. Contamos con psicólogos que trabajan desde cada uno de nuestros puntos médicos y realizan visitas domiciliarias, mientras que un trabajador social vincula a nuestros pacientes con otras iniciativas de ayuda para satisfacer sus otras necesidades.

Otra parte importante de nuestra respuesta ha sido dar a las iniciativas comunitarias los medios para satisfacer las necesidades de las personas que necesitan apoyo. Por ejemplo, seguimos proporcionando suministros de artículos de socorro esenciales a Egna Legna, una organización dirigida por trabajadores migrantes que apoya a los trabajadores migrantes que se han visto particularmente afectados por la crisis económica y la explosión. Otra iniciativa fue apoyar una cocina comunitaria llamada Matbakh Al-Balad. A medida que los voluntarios de la cocina comunitaria distribuían comidas calientes, identificaron hogares que requerían asistencia adicional. Les proporcionamos kits de cocina que podrían ser donados a aquellos que identificaran como personas con necesidades particulares.

Otra forma en que trabajamos junto a las iniciativas comunitarias es impartiendo capacitaciones en materia de prevención y control de infecciones para los voluntarios que trabajan en la primera línea de esta respuesta. Dado que esta respuesta humanitaria se centra en los más vulnerables, tenemos el deber adicional de reducir la exposición de las personas a la COVID-19 cuando reciben otras formas de asistencia.

¿Cuáles son las lagunas que están viendo?

“El sistema de ayuda tradicional está tardando en movilizarse plenamente para esta respuesta. Hemos visto muchas evaluaciones realizadas, pero no siempre se traduce en una acción inmediata sobre el terreno. Escuchamos de muchos miembros de la comunidad que están cansados de que los equipos de evaluación vengan a examinar sus necesidades y luego se vayan. Como MSF, tratamos de evitar esto proporcionando kits de higiene mientras identificamos qué pacientes requieren suministro de medicamentos para sus enfermedades crónicas. De esta manera evitamos hacer preguntas sin haber tomado ya las medidas. Pero nuestro trabajo es una pequeña parte del esfuerzo general de socorro y reconstrucción que se necesita y otras organizaciones tendrán que intervenir a medida que las respuestas iniciales de la propia comunidad se ven sometidas a la tensión.

Tradicionalmente, la ayuda humanitaria en el Líbano se ha proporcionado a menudo sobre la base de la nacionalidad o el estatuto legal del receptor. Esto significa que se da cierta ayuda a los refugiados sirios y palestinos, mientras que otras iniciativas se centran en las comunidades libanesas vulnerables. Este enfoque de la prestación de ayuda puede ser un obstáculo para una prestación real de asistencia basada en las necesidades en un contexto de múltiples crisis simultáneas. En la situación actual, es imposible trazar una línea entre la causa del sufrimiento de las personas (crisis económica, COVID-19, guerra en los países vecinos o explosión en el puerto), ni es posible dividir a quienes necesitan ayuda en refugiados, migrantes o libaneses.

Hemos visto y oído de casos en los que las personas no reciben asistencia porque son migrantes o refugiados y viceversa. La explosión no distinguió entre sus víctimas y tampoco debería hacerlo la ayuda. No debemos permitir que esta separación entre los beneficiarios de la ayuda se vea reforzada por la forma en que los organismos de asistencia han segregado sus respuestas humanitarias entre las diferentes comunidades en los últimos 10 años.  Se necesita una respuesta humanitaria que tenga en cuenta las necesidades generales causadas por crisis simultáneas y sea sensible a vulnerabilidades específicas, a fin de garantizar que todas las personas que necesitan asistencia la reciban. 

¿Qué opina del papel de MSF en emergencias como ésta?

MSF es una organización médico-humanitaria de emergencia y tenemos un papel que desempeñar en estos primeros días después de la crisis para responder a las necesidades humanitarias médicas inmediatas. En Beirut consideramos que nuestro papel va de la mano de las iniciativas comunitarias y acorta la brecha entre el día de la crisis y la llegada de otras organizaciones de ayuda.

Como organización hemos estado en el Líbano desde 1976. Fue el primer conflicto al que MSF respondió después de su creación. Tenemos equipos motivados, dedicados y altamente calificados que se unieron desde diferentes proyectos de MSF en el país para liderar esta respuesta de emergencia. Mientras MSF estaba poniendo en marcha el proyecto completo de emergencia, vimos al personal de toda la organización en Líbano movilizándose y ofreciéndose como voluntarios para ayudar a limpiar las calles de los escombros en los días posteriores a la explosión.

Nuestra respuesta es pequeña en comparación con los esfuerzos colectivos de las propias comunidades, y nuestro enfoque ha sido adaptarnos para colmar las lagunas, una flexibilidad que se habilita gracias a nuestra financiación independiente. Seguiremos desempeñando nuestro papel como organización humanitaria de emergencia junto con nuestros proyectos de funcionamiento más largo que responden a las necesidades crónicas. Pero a medida que empeora la situación en Líbano, necesitamos ver un sistema de ayuda que pueda movilizarse en respuesta a las necesidades generales causadas por múltiples crisis y no sólo por segmentos de sufrimiento causados por esta última ola de desastres.

@MSF_Mexico

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