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Por Médicos Sin Fronteras
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No es delito cruzar el mar
El pasado 20 de julio, 209 personas fueron rescatadas de un bote de un bote en peligro en el mar Mediterráneo y se recuperaron los cuerpos de 22 mujeres y un hombre. Este es el testimonio de la doctora Rijnierse, quien trabaja a bordo del MV Aquarius, un barco de búsqueda y rescate gestionado por Médicos Sin Fronteras en colaboración con SOS Méditerranée.
Por Médicos Sin Fronteras
4 de agosto, 2016
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Por: Erna Rijnierse

La doctora Erna Rijnierse trabaja a bordo del MV Aquarius, un barco de búsqueda y rescate gestionado por Médicos Sin Fronteras en colaboración con SOS Méditerranée.

Ella nos habla sobre el rescate que asistió en el Mediterráneo el 20 de julio, en el que 209 personas fueron rescatadas de un bote en peligro y se recuperaron los cuerpos de 22 más (21 mujeres y un hombre).

“El miércoles recibimos una llamada del Centro de Coordinación de Salvamento Marítimo de Italia, y nos dijeron que había un helicóptero realizando una evacuación médica y que nos necesitaban para asistir en un rescate. En ese momento no sabíamos que un barco de la marina había desembarcado a unas 48 personas de un bote de goma. Nos enteramos de algunas cosas poco tiempo después. Uno de mis compañeros de equipo y yo teníamos un mal presentimiento que resultó ser acertado.

Cuando nos acercamos, lo primero que notamos fue el silencio. Normalmente, cuando te acercas las personas se agitan y te hacen ver que están ahí, pero esta vez había un horrible silencio. Otra cosa que notamos casi inmediatamente fue el fuerte olor a combustible.

Cuando nos acercamos al bote, nos dijeron que había cadáveres a bordo, pero no nos dijeron cuántos. También notamos que la gente no tenía chalecos salvavidas adecuados, así que los distribuimos inmediatamente. Lo que no sabíamos en ese momento era cuántos cadáveres había a bordo.

Pedí permiso para subir al bote y, una vez dentro, noté que el agua me llegaba casi a las rodillas. El olor a combustible era impresionante, y también olía mucho a orina y otras cosas. Había tantos cuerpos tendidos y medio sumergidos en el agua que resultaba difícil no pisar ninguno, pero tenía claro que había que levantar uno a uno cada uno de ellos para asegurarme por completo de que no podríamos reanimar a aquellas mujeres (en ese punto ya tenía claro que la mayoría eran mujeres).

Hice una rápida evaluación para asegurarme de que las mujeres no tuvieran signos vitales. Algunas de ellas ya presentaban rígor mortis. Era evidente que no habían muerto hace poco, y podías ver en sus ojos que, en el momento de su muerte, estaban luchando.

Desde un punto de vista médico, era claro que no había nada que pudiéramos hacer, así que regresamos al bote de rescate para enfocarnos en ayudar a quienes sobrevivieron a esta horrible experiencia. Había personas que sufrían escozor de ojos, probablemente a causa del gas y el combustible. Además, era evidente que hubo una lucha, por los arañazos que presentaban algunas personas en brazos y piernas, pero también porque diez de ellas tenían mordeduras en los brazos. Uno de ellos tenía incluso marcas de mordiscos en toda la espalda y los tobillos. Probablemente esa persona se quedó tumbada en el suelo y los demás se le echaron encima sin que pudiera hacer nada al respecto, al igual que todas las personas que murieron. Es horrible imaginar ese escenario. Debió ser caótico. La gente sólo miraba con ojos vacíos hacia la nada.

Los supervivientes están gravemente traumatizados por todo lo que vivieron, pero no es sólo por sus viajes a través del Sahara o su horrible estancia en Libia. Lo que vivieron aquí va más allá de lo que la mayoría de la gente puede imaginarse. Después, recuperamos los cuerpos de los fallecidos, que no fue fácil. Lo que hacemos es tomar fotos de cada una de las personas. Proporcionamos una edad estimada y otros detalles para poder entregarlos a las autoridades italianas, pero lo que es verdaderamente triste es que sólo una persona fue totalmente identificada.

Tuvieron una muerte agonizante, podías verlo en sus caras. Algunos de ellos tenían las amígdalas salidas por el proceso de ahogamiento. Es difícil reconocer a tus seres queridos cuando están en ese estado.

Así que tenemos a un hombre que identificó a su esposa, a quien perdió durante el incidente. También hay otra persona que viajó con uno de sus parientes, pero debido al estado de los rostros, ni siquiera pudo identificar a su familiar y, desafortunadamente, no proviene de ningún país en donde su ADN, registro dental o cualquier otra cosa, sirva para identificar a la persona.

Hemos escuchado que las jóvenes venían de Nigeria, y algunas de ellas se conocieron en el camino. Muchas de estas jóvenes venían de haber estado detenidas durante algún tiempo, así que, para empezar, se encontraban muy débiles. No bebieron agua ni comieron adecuadamente. ¿Cómo puedes luchar físicamente contra estas situaciones si estás débil? Ha sido horrible.

Lo que necesitamos hacer es enfocarnos en quienes sobrevivieron y atenderlos. Llamamos a un equipo psicosocial de MSF en Italia que trabaja en la zona costera y que está preparado para atender este tipo de situaciones. Se encontrarán con nosotros mañana en Trappani. Ahí entregaremos los cuerpos de los fallecidos a las autoridades italianas.

Lo que me parece repugnante y difícil de aceptar es que estas personas tuvieron una muerte horrible sólo porque no tenían otra forma de llegar a Europa. Me es muy difícil lidiar con eso. Por supuesto, es difícil mirar el rostro de una persona fallecida, pero es aún más difícil cuando tienes que intentar identificar a una chica con la que nunca hablaste. Nunca conocerás su historia o a las personas que la extrañarán. Todo porque no tienes una forma de identificarla. Esto lo vuelve un asunto mucho más personal para mí.

Ayer estaba furiosa. Estaba enojada por estas políticas insensibles. Estas personas pudieron haber comprado un boleto de avión y tener un viaje cómodo y seguro, y aun así hubieran pagado la mitad del precio del que pagaron por este horrible viaje. No deberían haber tenido que cruzar el desierto, o haber sido forzadas a la prostitución o haberse encontrado en cualquiera de las situaciones con las que lidiaron para después tener que subir, en medio de la noche, a un bote inadecuado para viajar y después ahogarse en el mar porque no tienen otra opción. Pensar en toda esa situación me enfurece. Y, al mismo tiempo, me deprime saber que estas personas no cometieron ningún delito, sólo cruzaron el mar. No estaban enfermos. Eran personas normales con toda la vida por delante”.

Rescate en el Mediterráneo

Vacunación infantil en el estadio olímpico de Elliniko (Grecia)

 

 

@MSF_Mexico

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