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El blog de MSF
Por Médicos Sin Fronteras
Médicos Sin Fronteras (MSF) es una organización médico-humanitaria internacional que aporta su... Médicos Sin Fronteras (MSF) es una organización médico-humanitaria internacional que aporta su ayuda a poblaciones en situación precaria y a víctimas de catástrofes de origen natural o humano y de conflictos armados, sin discriminación por raza, religión o ideología política. En reconocimiento a su labor, MSF recibió en 1999 el Premio Nobel de la Paz. Contáctanos en: www.msf.mx en Twitter: @msf_mexico Facebook: www.facebook.com/MSF.Mexico o YouTube: www.youtube.com/user/msfmexico (Leer más)
Un mundo mejor es posible
Myrza es oriunda de la ciudad de Oaxaca, México. Estudió Medicina en la Escuela Latinoamericana de Medicina de La Habana, Cuba. Su primera misión con MSF fue en 2015, en Agok, Sudán del Sur. Hoy nos comparte su experiencia humanitaria como pediatra en el país más joven de África.
Por Médicos Sin Fronteras
3 de marzo, 2016
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Por: Myrza Lizzet Parra Romero

Regresé hace poco de mi primera misión en Agok, Sudán del Sur, en donde tuve experiencias agradables y algunas tristes. A pesar de que soy pediatra trabajé en las diferentes áreas del hospital como cuidados intensivos, cuidados progresivos (en adultos y niños), malnutrición y, en los últimos meses me enfoqué más en neonatología donde se encuentran los pequeños.

Aún recuerdo la primera vez que me tocó trabajar en el turno nocturno como supervisora médica, yo sabía que teníamos ingresados en neonatología a 6 niños prematuros con muy bajo peso (800-1000 gr) de los cuales 4 estaban graves; ya eran las 5:30 am y pensé que la noche estaba acabando cuando me llamó por el radio la partera en turno para ir a apoyar con una resucitación cardiopulmonar (RCP) a un bebé, pues el oficial clínico que estaba de guardia estaba dando RCP en la sala de tuberculosis (TB). Salí corriendo y al llegar comenzamos la resucitación y, por supuesto, estábamos utilizando el oxímetro en aquel bebé (11 días); desgraciadamente no tuvimos éxito así que al terminar fui a ver rápidamente a los demás bebés reportados de graves. Me percaté que uno de ellos no se veía nada bien por lo que tomé el oxímetro y se lo coloqué, mi sorpresa fue ver que el oxígeno que estaba recibiendo no era suficiente y que estaba al caer en paro así que rápidamente preparamos todo y comenzamos a ayudarle con la oxigenación pero cayó en paro por lo que también con él iniciamos resucitación, la cual no fue exitosa. Al terminar tuve que salir de la sala por que no pude contener las lágrimas, me sentía terrible y después tuve que tomar fuerzas para hablar con ambas familias. Fue un domingo difícil para mí, pero, por otra parte continué revisando los bebés quienes al cabo de unos meses fueron dados de alta del hospital.

Mirza en Sudan

Sin embargo, fueron muchas más las vivencias agradables como cuando fui unos días a cubrir el Proyecto de Mayom, el cual es más pequeño y donde no se cuenta con una sala de neonatología.

Una noche nos llegó un bebé de 9 días; impresionaba: prematuro, bajo peso (1,2 kg), con fiebre hacía varios días, una deshidratación severa, rechazaba el pecho de la madre por lo que solo le habían dado en los últimos 4 días una mezcla de agua, azúcar, sal y limón. Se veía tan débil y falto de líquidos que tenía los ojos hundidos, lloraba sin lágrimas, la lengua como una lija y al acercarlo al pecho materno no tenía ni fuerza para succionar. Debido a que no teníamos los recursos necesarios para sus cuidados, hablé con la familia y les comuniqué la situación del bebé: teníamos que mandarlo al siguiente día temprano a Agok donde contábamos con más recursos y además teníamos que comenzar el tratamiento de inmediato.

Enseguida comenzamos con algunas medidas, yo calculaba la cantidad, calidad de los líquidos, el goteo y los antibióticos mientras las enfermeras trataban de poner una vía lo cual por las condiciones del bebé estaba siendo muy difícil, ya que por la falta de líquidos las venas estaban como colapsadas. Después de varios intentos fallidos me preguntaron si no podíamos buscar otra opción pues su estado general se deterioraba así que después de reevaluarlo vi que lo más importante era comenzar con los líquidos por la vena así que en ese último intento decidí hacerlo en el cuello (en la vena carótida). No fue una decisión fácil pero afortunadamente fue exitosa. A la mañana siguiente lo primero que hice al levantarme fue ir a revisar al bebé el cual estaba un poco más despierto y mejor hidratado por lo que platiqué con la familia acerca de los cuidados que debían de tener con la vía intravenosa durante el recorrido hasta llegar a Agok.

Foto: Médicos Sin Fronteras

Foto: Médicos Sin Fronteras

No tuve noticias del bebé durante los siguientes días pero al regresar a Agok enseguida fui a la sala de neonatología para saber qué había pasado y me alegré mucho al verlo saludable y tomando del pecho de su madre, más alegría me dio cuando después de 2 semanas yo le di el alta hospitalaria.

El haber colaborado en esta misión me dio la oportunidad de crecer como persona y profesionista y creer en lo que un día como estudiante de medicina en Cuba, escuché por primera vez: un mundo mejor es posible.

 

@MSF_Mexico

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