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El blog del chairo
Por Alberto Lujambio
El autor se formó en el corazón de Mordor. Estudió doce años en escuelas del Opus Dei y luego... El autor se formó en el corazón de Mordor. Estudió doce años en escuelas del Opus Dei y luego una carrera de Derecho en el ITAM. Es un burócrata arrepentido, un ciudadano desencantado y un clasemediero con aspiraciones. Está convencido de que la opinión se trata de generar reacciones y no de transformar conciencias. (Leer más)
Nos sobran razones para estar enojados
El movimiento antichairo afirma que no proponemos, que estamos enojados, que padecemos resentimiento crónico. Nos acusan de paranoicos, conspiracionistas, desestabilizadores, irresponsables, desobligados, inadaptados, insatisfechos. En muchos sentidos tienen razón.
Por Alberto Lujambio
19 de julio, 2016
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Chairos. Así nos dicen. En público, en privado, al aire, en Twitter, en las reuniones, en los foros, en los periódicos. Siempre con desprecio.

Afirman que no proponemos, que estamos enojados, que padecemos resentimiento crónico. Nos acusan de paranoicos, conspiracionistas, desestabilizadores, irresponsables, desobligados, inadaptados, insatisfechos. En muchos sentidos tienen razón.

Estamos enojados porque nos prometieron una democracia que nunca llegó y resentimos que una élite inepta se apropió de todas las canicas. Somos paranoicos porque vivimos en una tierra en la que la Averiguación Previa es un género de ficción emparentado con la distopía y el realismo mágico. Queremos cambios -antítesis de la estabilidad- porque este camino está llevándonos al carajo. Somos irresponsables porque no queremos las obligaciones de un gobierno que no nos otorga derechos. Nos sentimos inadaptados porque trabajamos en instituciones de las que no podemos sentirnos parte. Estamos insatisfechos porque heredamos un fracaso social programado.

Que unos compadres quieran repartirse todo el pastel es perverso pero comprensible. Lo verdaderamente grave es que la generación de clasemedieros con acceso a datos y diagnósticos sofisticadísmos permanezcamos impasibles. El cómputo, la estadística y el internet nos han revelado las verdades más dolorosas del mundo en el que vivimos.

Sabemos que están secuestrando a cientos de jovencitas mexiquenses y dónde está el dinero de Duarte. Entendemos cómo y por qué se compró la casa blanca de Peña, tenemos certeza de que no pueden calcinarse 43 cuerpos en un basurero. También conocemos la fórmula de las democracias escandinavas para generar igualdad y progreso.

A pesar de esto hay un movimiento antichairo empeñado en construir un falso enemigo que, según ellos, les quiere arrebatar sus privilegios para instaurar un régimen chavista.

Una eficaz campaña de boca en boca alineó los intereses de las élites para invertir en el miedo e imponer un gobierno que está ejecutando un plan de negocios y no un proyecto de país.

La propaganda ya chole con tus quejas, la campaña presidencial de Pedro Ferriz de Con o el ascenso de Arne aus den Ruthen como cruzado de la ley y el orden en Periscope son síntomas del movimiento antichairo y su profundo arraigo social.

Mi hipótesis es que estos personajes y sus instituciones han comenzado una batalla para desmantelar la seguridad social, reprimir la protesta y diluir la empatía por los grupos vulnerables.

El problema que tenemos los chairos cuando nos posicionamos sobre estos temas es que la versión oficial es un paradigma científico validado hasta que demostremos lo contrario. El estándar que los medios piden a las autoridades es, en cambio, bajísimo: replican sus boletines y editorializan nuestras objeciones.

El blog del chairo tratará sobre este encuentro ideológico y sus implicaciones desde una perspectiva que nunca será neutral. Se trata de una reivindicación de lo chairo como sinónimo de empatía, creatividad, indignación y, sobre todo, un fraternal escepticismo.

Nos vemos aquí cada quince días para hablar más de los temas y menos de los personajes.

 

@lujambioalberto

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