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El congal postapocalíptico
Por Jorge Hill
Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, mi... Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, milusos en la realidad. Twitter: @JorgeHill. (Leer más)
Lactantes del arte mamarrachil
Por Jorge Hill
16 de abril, 2011
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Hoy les traigo la última mamarrachada “artística” de la que entre tantas, me he topado.

Millie Brown es una “pintora”(¿?), más bien una “artista del performance” o ya no sé qué nombre utilizan estas personas para justificar su propia existencia, pero lo que hace es tomar leche con pintura y más tarde vomitarla en lienzos, todo acompañado de un coro de sopranos. La “Jackson Pollock del reflujo” le dicen, juarz.

No sé si su arte está destinado a ser algún tipo de expresión de la bulimia, impregnar el alma de color para luego mostrarla al mundo o si a través de ello hace una exégesis de los lugares más ocultos del bla bla bla signficado bla símbolo bla postmodernismo bla tacodepastor bla… no me importa ni me interesa, lo importante es que está bien cotorra la chavilla y es en sí, un producto más de esta postmodernidad que nos tiene a todos alabando a  pseudoartistas y pseudointelectuales que según ellos mismos intentan “transgredir” el mundo del arte y de las convenciones artísticas. ¿Será, tú? me pregunto si intentan transgredir los pensamientos de sus propios abuelos o qué, porque después de años de ver este tipo de imbecilidades, después de los ismos de los 20´s, el anti-art y todos los intentos #fail de remedos de Marcel Duchamp que existen, yo lo único que veo en este tipo de arte es un lolazo, unas carcajadas que van acompañadas de un pensamiento de “chale, pobrecita gente, creen que transgreden cuando son lo más mainstream y aceptado en la actualidad, los nietos trasnochados de hacerle a la mamada en el arte”.

 

 

Se habla de que Millie tiene una cierta “sinergia” con el “artista” Keith Boadwee, que gusta de hacer sus pinturas expulsando colores desde el ano (no mamar, no saben cómo me estoy riendo mientras escribo esto), aquí está el artista “trabajando”, aviso que la foto es definitivamente NSFW.

México no está exento de artistillas trasnochados del anti-art, pero obviamente, son muy región 4. Dos en especial, en el ámbito de la música, me parecen los más chistosones. Tenemos por el lado electrónico a Silverio, que usa tornamesas, secuenciadores y cajas de ritmos para hacer una medianamente soportable música electrónica, lo interesante del muchacho es que se presenta con trajes llamativos a la Rigo Tovar para más tarde irse quitando la ropa en su show. ¿Qué pretende Silverio con esto? no sabemos y también, poco me interesa personalmente, pero alguna vez entré al foro de “Nuevos Ricos”, sus productores o exproductores o no sé (También de María Daniela y otras payasadas del tipo), para hacer algunas preguntas y siempre se contestó con el ancianazo y jodidón “Son nuevas maneras de hacer arte”, “Somos como los trolls de la música” (LOL?), “la gente todavía no comprende las nuevas tendencias que intentan romper las clásicas” o ya de plano, cuando están muy arrinconados dándose cuenta que no están contra un troll que los intenta molestar si no contra alguien que les pregunta todas y cada una de sus supuestas “premisas”, llevando el discurso hasta el punto de quiebre, resulta que ni son artistas, ni son músicos, ni están tratando de dar un mensaje, ni están tratando de romper nada, sino que “Nada más queremos divertirnos” oh que la… qué manera tan infame de lactar. Están recuriosos, chavos.

Y el favorito de hipsters chicos y grandes por igual es el “maestro” Lázaro Valiente, músico que hace sus piezas utilizando objetos, cajas de música, electrodomésticos y los favoritos clichés del urbanismo: organilleros y patrullas. No sé cuánto se tarde en usar samples del “Lleve sus ricos y deliciosos tamales oaxaqueñooos!” o si ya lo hizo, si no, Lazarito ¡Vas, te acabo de dar una idea maravillosa, ni creas que ha sido utilizada ya por otros “artistas”! pfft. El maistro Valiente puede ser visto en diversos lugares en su tour, como en (sorpesa… spoiler) la UNAM y (sorpresa…) Vive Latino y (sorpresón… *spoilersote*) Coachella. Ha tenido diversas “colaboraciones” con otros músicos “transgresores” (ay, pérensen, que ya estoy llorando de la risa) y se le puede encontrar en muchos eventos y fiestas de alcurnia hispsterera con el atuendo hipster-cashual con gorro peruano y siempre acompañado de su perrito, generando un obviamente nada premeditado o buscado “WTF”. Pero no crean, Lázaro no está intentando llamar la atención, él hace arte y es todo un “outlaw” de la música y la sociedad. Pinche gente, ¿por qué siempre tan malpensada? osh.

Video filmado en la Condecci… cashual, ¿no?

Y mientras todos estos genios “transgresores” del arte actual siguen “modificando” y “rompiendo” con nuestras añejas y equivocadas maneras de comprender el mundo, al mismo tiempo que caminan hacia el olvido o el recuerdo lejano como una curiosidadcilla chistoretona, yo los dejo, que ya tengo hambre, a ver si se me ocurre alguna manera de hacer arte o música con unos tacos de nana o algo muy vintage y muy acá con surtida y baba de nopal.

Tal vez un “paremos de mamar” viene muy ad-hoc a toda esta situación, en la que estas personas y toda una masa de insufribles artistas posmos “han hecho un arte” de la lactancia misma, del primitivo y enraizado reflejo mamatorio.

“¿Y U LAUGH?” como diría el Silverio.

 

Bonito sábado.

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