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El congal postapocalíptico
Por Jorge Hill
Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, mi... Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, milusos en la realidad. Twitter: @JorgeHill. (Leer más)
Atole con el dedini
Por Jorge Hill
27 de octubre, 2012
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En este congal escribí varias veces de los #YoSoy132, en un principio, cuando surgieron, como una llamita de esperanza en un país derrotado y derrotista, más tarde, decepcionado ante la caída y degeneración del mismo gracias a las peleas internas y la búsqueda de protagonismo de algunos “líderes” o portavoces en un movimiento que, de entrada, no podría llegar a ningún lado si hacía las cosas como siempre, a través de líderes y asociaciones que en vez correr la voz y esparcir la información, empezaban a funcionar como “el sindicato de las manifestaciones” y predicando a los creyentes, un encierro. Hoy, el movimiento ha perdido gran parte de su fuerza inicial, aunque siento mucho respeto por aquellos que se avientan duro y a la cabeza e intentan el difícil ejercicio de la coherencia acto – palabra – ideología. La “explosión social” que México necesitaba y tanto necesita, se diluyó una vez más en el ya conocido y cómodo aburguesamiento mexicano de telenovelas y pambol dominguero, la primavera mexicana regresó a la eterna época glacial que vivimos desde hace un siglo.

Oh sí, la nueva temporada de “La Familia Peluche”

Parece que nada se salva de las manos de intestino de nuestros arcáicos progres, que incluso pudieron destruir en México, el renombre y respeto que Anonymous ha ganado en el resto del mundo, inyectándolo de un adolescente AMLOísmo que debe hacer sentir una pena ajena ominosa a los Anons que ayudaron directamente a promover la primavera árabe. Ya vemos cómo el “izquierdista” y postmodeurno revolucionario del mexicalpan de las tunas, nuestro “país en vías de desarrollo”, piensa que hay que prohibir ciertas palabras para terminar con la discriminación o el antibanqueros anticapitalista abre sus nuevas cuentas de tarjeta de crédito a través del último iPhone, para pagarlo a 24 meses y mandar mensajes de solemne indignación ante esta sociedad Orwelliana que vivimos en la que hasta nos quieren regular cómo pensar … y ¿hablar? oh crap. Lo rápido que caen algunos “progres” hacia el fascismo que tan a la ligera profieren es impresionante. Total, que del gran Kraken no se salva nadie, parece que el mensaje es mejor enrollarse en uno de sus tentáculos para estar calientitos en el camino, a donde nos lleve ¿Otra crisis en la que uno no tiene na-da que ver gracias a sus más cotidianas acciones? ¡venga, nos la chingamos! woot woot!

¿Yo qué? ¡Nomás estaba haciendo mi chamba!

El pretexto más cómodo, viejo, legitimado y aceptado de la historia.

El último gran escándalo, de tantos otros, que hoy tiene a la familia 132 acompañada de un “Qué oso, we… sí, otro” es la entrada de uno de sus (¿ex?)portavoces más carismáticos y conocidos, Antonio Attolini, a un programa de comentario político y social que se ha llamado “Sin Filtro”. El programa es producido y será pasado al aire “dentro del estómago” de la bestia misma, quien fuera el gran enemigo, “la mano derecha” de Peña Nieto, el “niño bien” del duopolio, Televisa. En el spot del programa podemos ver a Genaro Lozano, persona a la que admiro y respeto (no es sarcasmo) acompañado de un grupo de jovenazos con pinta de que van a discutir acerca del último iPad mini o de quién conoce las bandas más desconocidas. Aquí lo puedes ver, con todo y el curioso nombre youtubero “Traidores a #YoSoy132”.

ZOMG!


Los escándalos, las bromas y hasta los memes se hicieron presentes sin segundos de retraso en las redes sociales y un encendido debate se mantiene aún entre los que apoyan y los que desprecian al señor Attolini. Es de hueva, lo sé, pero como diría el señor Arreola, “Don Fede”, seamos serios, aunque sea por un momento.

Independientemente de pintas personales y representaciones automáticas que giran sobre la ironía ¿Qué la idea del 132 no era pluralizar y democratizar los medios? ¿No es lo que está logrando Attolini, Lozano y compañía? Hasta donde recuerdo, los 132 son pacíficos y la idea no era ponerle bombas a Televisa o Azteca, así que no entiendo del todo el proceso mental que hace “odiar” y despreciar tanto a estas personas. Por otro lado, buscar apologías ajenas me parece casi tan ocioso; hasta no leer comentarios y buscar algunos buenos resúmenes escritos, ya que no le doy rating a Telerrisa ni aunque la curiosidad me carcoma, no se puede decir mucho al repecto, fuera de la profecía que muy a la mexicana, dictaría que a todo esto se lo va a ir asimilando el status quo y nuestros queridos cuatines terminarán a la Marín o Gomez Leyva, creyendo que son grandes apoyos del cambio mientras profieren un discurso más normalizador que el de una psicóloga escolar… ¿o no? sabetú, mano. Lo que es innegable, es que si tomamos las cosas por encimita, como solemos hacerlo, tenemos una mina de oro de comedia, todo está ahí, la ironía, la “traición”, lo que se puede interpretar como arribismo y trepación, todo acompañado del singular discurso del señor Attolini, que si bien está lleno de carisma y me parece, de coherencia, también la manifiesta en este innecesariamente barroco y rebuscado lenguaje para que no queden dudas de que es intelectualíssimo y cero demodé.

También me hicieron reír algunos atinados tweets del señor don politólogo José Merino en los que con su muy conocido sarcasmo desarmador se burlaba de tantos aquellos que parecen darle, a la buena o a la mala, un peso y un muy especial símbolo a aquél que aparece en televisión, vamos, que la cultura Justinbibieresca sigue siendo algo fuerte en este país y aparecer en pantalla resulta ser todo un tema para el mexicano, automáticamente se convierte uno en “diva” y se marca el  inicio de una adoración u odio especial, con sus propias reglas, su propia representación, “Es de que ese sale en la tele, manta”. El éxito ajeno es algo que siempre nos desarma, sobre todo en esta cultura que no se trata de salir adelante por sus propios medios, si no de pisar al que va subiendo “no vaya a ser que luego me chingue a mí primero”.

¿Será entonces que el churrigueresco señor Attolini y el maestro Lozano estén pluralizando los medios y democratizándolos? o ¿todo terminará en una asimilación más del status-quo y el canal de las estrellas? No lo sé, no me quiero hacer ideas preconcebidas o tirarme para un lado o el otro sin haber visto lo suficiente, lo que sí, es que todo este asunto tiene una parte cómica de la que no puedo, ni quiero, zafarme.

Ahora sí, me dejaron como telenovela en viernes.

 

 

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#YoSoyAnimal
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