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El congal postapocalíptico
Por Jorge Hill
Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, mi... Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, milusos en la realidad. Twitter: @JorgeHill. (Leer más)
CISPA, corporación, gobierno y la maldita primavera.
Por Jorge Hill
13 de abril, 2012
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Ira ¡tu casa se ve desde aquí!

¿El kraken se iba a quedar con los tentáculos cruzados? obviamente no, señores. El problema es que nosotros sí.

Les hablo de SOPA, que como nunca llegará al nirvana hasta que haya un completo “reset” cultural global, seguirá reencarnando en cucarachas cada vez más resistentes a la radiación de los pocos despiertillos que andan por ahí. A este aborto de ley ahora se le llama  CISPA (cyber intelligence sharing and protection act) y los lobbysts del congreso gringo-mundial están ya con la cartera en la mano para ir comprando a quien se deje e imponer de manera “legal” el pisoteo de derechos en pos de la “ciberseguridad” y una supuesta protección a los derechos de autor, o sea, a los pobrecitos “trabajadores” americanous a los que se intenta defender y que tanto lomo se soban en sus yates, mientras la gran mayoría de los autores y creativos que explotan siguen pidiendo la más chiquita de Ronald Macdonald, para aunque sea quitarse el gorgoreo de la panza.

 

Uno para ti, diez para mí; uno para ti, veinte para mí…

¿Qué haces aquí todavía? ¡A crear, pendejo!

 

¿Cómo quiere defendernos CISPA del maligno mal y cáncer del mundo? Tipificando como “amenazas a la seguridad” lo siguiente:

 

Información en la posesión de un elemento de la comunidad de inteligencia directamente relacionada con una vulnerabilidad o una amenaza a un sistema o red de una entidad gubernamental o privada, incluyendo la información relativa a la protección de un sistema o red que lleve a la degradación, interrupcioń o destrucción, o robo o apropiación indebida de información privada o del gobierno, propiedad intelectual o  información de identificación personal.

 

Como se puede ver, la ley es ambigua y vaga, esto ha marcado el inicio del escándalo ante ella. Como bien sabemos, toda ley vaga que da poder a gobierno y terceros (en este peligroso caso) sobre nuestra privacidad y derechos, siempre crea un bonito agujero por el que el poder corporativo o del gobierno mismo se cuela para sacarle todo el provecho posible. Sólo hay que seguir el rastro del dinero, la avaricia y la corrupción.

¡Hola, mundo!

Como el caso mismo de SOPA, la amenaza parece muy lejana a simple vista si no estás en Estados Unidos, pero están los dos problemas básicos:

1) La decisión tendría repercusiones en la red a nivel global.

2) Los gobiernos de todas las demás “democracias” del mundo siempre están atentos a qué nuevos modelos de “ciberseguridad” implementa Estados Unidos para implementarlos en su propio país, con sus congresos, cámaras y poderes legislativos de viejitos ignorantes o de jovencitos ignorantes sobre cómo funciona internet, anonadados con el poder que ha dado a la gente, a le chusmé, a “la prole”.

Todo es risas y diversión hasta que los lulz y los gatitos

guían a la chusma a cosas más interesantes.

En fin, que para ver los detalles de SOPA y CISPA sobran los artículos bien armados y a detalle, una googleadita los revela. Por acá lo que interesa al congalero es, como de costumbre, ver cómo se cuela el poder en el discurso y cómo actúa a través de él para ir empinándonos poquito a poco, suavecito suaveci-to, mientras nosotros bailamos la fila de conga de la “democracia” y la “legalidad”.

– ¡Yay!

– ¿Y el paracaídas?

– No traigo… ¡Yay!

– ¡YAY!

Aquí, los chispas congreseros de la CISPA, no iban a dejar que tan jugo$a$ leyes se perdieran después de que una multitud de “hippies antidemócratas” se rebelaran mundialmente y causaran que SOPA fuera detenida, pero nunca muerta. Lo de hoy (y siempre) es, entonces, ir colando nuevos significados a las palabras para que en poco tiempo sean portadoras de símbolos convenientes para quienes están en la punta de la pirámide.

Lo hemos visto hasta el cansancio con la palabra “terrorista”, que para hoy, ya incluye todo significado. Cualquier pelao que te caiga mal o que vaya contra tus intereses -de preferencia monetarios-, puede ser tachado de “terrorista-de-algo”. Tanto así, que personas que luchan por la mismísima “democracia” que supuestamente enarbolan los gobiernos, y basándose en los conceptos escritos en las propias constituciones, terminan siendo “terroristas”. Mire usté cómo está esta cosa del mundo del revés y de la lengua, de lo irreal pasado por lo cotidiano, de la realidad superando a la ficción.

 

“Creo que las instuciones bancarias son más peligrosas para nuestras libertades que los ejércitos. Ya han levantado una aristocracia rica que ha puesto al gobierno en amenaza. El poder que otorga (el dinero) debería ser puesto fuera de los bancos para ser regresado a la gente a quien en realidad pertenece”

Thomas Jefferson, un pinche terrorista que se rebeló contra el imperio inglés

y creó un país  que hasta hace unos 80 años tenía cierta coherencia y

no nos quería empinar a todos los demás en el resto del mundo.

¡Toma eso, Quadrichepina Peje Nieto,

ser de fusión de la ultratumba!

Cualquier parecido de esa cita con la realidad que usted llama “normalidad” hoy, es mera coincidencia, y cualquier parecido que le encuentre a esas palabras con las de algún presidente o candidato actual… pues, platíqueme, porque yo no me entero.

¿A qué nivel hemos llegado del poder corporativo-bancario sobre todo otro poder, que incluso el lenguaje ha cambiado? Si hay algo que, contrariamente a lo que se cree, es fluido y móvil, en constante y rápido cambio, es la cultura. Por alguna razón se cree que hay algo “fijo” en la cultura y en la lengua, tal vez por querer tener una sensación de apuntalamiento, de realidad y confort. Pero pocas fantasías son tan etéreas como esa.

Hoy, quien quiere defender sus derechos ante un gobierno de apariencia democrática resulta ser todo un terrorista, un criminal de pensamiento y acto a la Orwell. No le hablo de gente que anda por las selvas con rifles, no no, le hablo de la gente que como usted o como yo, simplemente no queremos que la “democracia” termine por empinarnos en pos de “proteger el bien de todos”, donde ese “bien de todos” es en realidad, el bien de esa élite de la que hablaba Jefferson y que hoy ya es todopoderosa. Le hablo de gente que hace lo que estoy haciendo ahora mismo, gente que escribe, gente que anda diciendo cosas inconvenientes por ahí en la radio o en sus canales de Youtube, en sus blogs y páginas, en sus pláticas de fiestas y reuniones (¡oh por Dios, mitines socialistas anarcopunketos!) o en la chorcha mientras se lava la ropa en la azotea (¡Suit beibi yisus craist del huerto, zonas secretas comunistas!). Gente que gracias a internet, tiene la capacidad y plataforma para preguntarle a los demás “Hoyga, miju ¿no cree que igual y con esas leyes y esta cultura con la que los medios corporativos monopólicos arremeten día a día, tal vez nos la están dejando ir hasta el cogote y más allá?”

¿Será, tú?…

 

Y así llega el meollo del asunto, el amigo incómodo de gobiernos y corporaciones, la navaja de doble filo, la maravilla que es internet. El terror que viene a causar a los ya citados cuando se dan cuenta que le está dando demasiado poder a quien, óigame, ¡pos no debería de tenerlo! De repente se empieza a ver una sombra sin cara que se acerca cada día más, no tiene cara porque es una cultura en sí misma, una cosa amorfa formada de ideas y gente que se le anda acercando demasiado a los que antaño habían sido intocables, una plataforma de noticias sin sesgos de interés corporativo o político (en los mejores casos) y que tiene por primera vez temblando a los andamios sobre los que se soportan, de manera muy endeble, las estructuras a las que nos han acostumbrado los últimos 100 o menos años; a lo que hoy llamamos “lo normal”, el “así es y te chingas”, el “ni modo, así es el mundo y aquí nos tocó vivir”.

Es así, que en esta primavera no sólo empiezan a salir florecitas por aquí y por allá y tú sientes como que algo raro pasa en tus pantalones y la hormona te llama. También, después del frío y la reorganización que trae el congelarse un rato, regresan varias cosas importantes y los movimientos #occupy renacen de las cenizas para tomar nuevas formas y ocupar bancos, corporaciones, bolsas y medios.

También despierta Assange y su Wikileaks desde el bloqueo económico y arresto domiciliario -ilegal y abusivo a todas luces-, junto con la “peligrosa”, rebeldona y contestona cadena RT para traernos un programa con el mismo Assange como presentador, en el que se promete, se hablará de muchas cosas muy incómodas para muchos gobiernos, banqueros y corporaciones, y le separo los términos para quien piense que todavía hay distinción entre esas tres cosas, luego se me confunde la banda, hoyga.

 

 

¡Ay, ojeras de perro negro!

 

Mientras, nosotros en México estamos muy atentos a la “guerra sucia” entre partidos y candidatos, diferenciándolos como si no fueran los títeres de dedo que, voluntaria o involuntariamente, llevan a la misma mano, que a su vez lleva al mismo cuerpo y cabeza global. “Aquí nomás” viendo una cascarita llanera en la esquina con los hijos de los vecinos, creyendo que ahí se decide el mundial; soñando con la “democracia”, la “equidad” y “el cambio”. El botón de “reset sistema cultural/económico/político que nos está llevando a todos al carajo” lejano, invisible, “peligroso”, “utópico”, “idealista” y … ¿única opción?

 

-¿Cuál escoges? –Dijo la mano. La cara sonriendo.

Pásela bonito ¡todavía hay chance!

 

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