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El congal postapocalíptico
Por Jorge Hill
Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, mi... Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, milusos en la realidad. Twitter: @JorgeHill. (Leer más)
Cómo sobrevivir la depresión navideña
Por Jorge Hill
30 de diciembre, 2011
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Como cada año, llegan estas fechas, todos somos amigos, todos nos queremos, todos somos una familia bonita, nuestras perversiones duermen por un par de semanas, nuestros rincones oscuros se ponen máscara de Santa Claus y podríamos dar regalos hasta a el niño peor portado del año.

¡Esto no es lo que le pedí a Santoclós!

Está bien estudiado por la psicología el fenómeno de las depresiones de temporada, para algunos viene en la forma del día del año en el que murió un ser querido, para otros llega en cierta época, sin saber su origen, sin tener un representante al cual fijarse. Entre éstas últimas están las depresiones navideñas, algunos lo achacan al frío, relacionándolo con los altos niveles de suicidio en países helados como en el norte de Europa, para otros, la respuesta está en nuestro entorno cultural y social, familiar. Estas épocas sensibilizan hasta a el más gélido corazón y hacen sentir calorcitos que van y vienen en un baile grotesco entre la hipocresía y el reto de mantenerse fiel a sus ideologías.

Sea cual sea la causa o categoría en la que usted se encuentra, vamos con mis muy personales consejos para evitar o intentar controlar la depresión navideña:

  • Deje de creer en o creerse Santa Claus: Por más que queramos ser los consentidos, los proveedores, los mesías y los amados, no hay manera de darle gusto a todos. Llenar de regalos a todo mundo a nuestro alrededor para obtener una fugaz y etérea sensación de ser querido sólo lo va a hundir más en la depresión cuando se dé cuenta que a la gente que le cae usted mal, le sigue y seguirá cayendo mal, que los familiares con los que tenemos problemas enraizados van a seguir viéndonos de reojo. Algo he aprendido como músico y escritor: Hagas lo que hagas, sea lo que sea, siempre habrá alguien a quien el resultado le parezca una maravilla y siempre habrá alguien a quien le parezca la peor idea de la historia. Si le nace, hágalo y ya, si no,  pues no y a chingar a su madre, así de facilito. Por otro lado, Santa Claus no existe, deje de esperar a su caballero o doncella que cambiará su vida y la llenará de arcoiris nyan, usted es su propio caballero/doncella. Detenga el reflejo natural de succión.
¿O sea que no debo intentar ser el mesías, la virgen y el
Santoclós al mijmo tiempo?
  • ¿El niñodios? ¡Por Dios!: Vivimos en una sociedad que tiene arraigada hasta el cogote la religión, según nuestros gobernantes vivimos en una sociedad laica y de libre pensamiento. La realidad es que nuestro calendario está definido por la supuesta venida del señor a la tierra en la forma de su hijo/él mismo (o algo así…), los domingos se siguen llenando de “gente bien” en las misas, seguimos diciendo “Gracias a Dios” “Dios mediante” y otras mamarrachadas lingüísticas, sigue habiendo escuelas de monjas, sigue con todo la castrante y obsesiva lucha de la iglesia por entrometerse en todo asunto político, moral y social, sigue la locura evangélica, seguimos celebrando la navidad. Tan sólo le recuerdo que parece ser que el niñodios sólo escucha y recibe agradecimientos de las personas que ganan Óscares y cuando algún equipo o deportista gana alguna serie mundial. Usted sabrá si sigue pidiéndole cosas al viejito volador milagrero o empieza a hacerlas por usted mismo.
!Gracias, virgencita morena!
Tenkiu, my lord!
¡Gracias, Jesucito mío!
¿ … ?
  • ¿Quiere regalar? ¿Por qué no hace el regalo usted mismo?: Lo que empezó como una tradición, que de hecho tiene raíces paganas anteriores al “nacimiento” de Jesús, ha sido tomado por nuestro sistema de consumismo, apelando a esos sentimientitos calurosos y llamándonos a ser todos iguales, no ser anatemas o outcasts, el diferente apesta y no es gente padre, lo padre es ir, comprar, consumir y regalar, muestra tu amor comprándome, si no lo haces, no tienes amor por nadie, ni siquiera por ti mismo, grinch, mierda, tacaño, amargado. Hasta la persona más sosa tiene algún talento, puede ser tejer, escribir, alguna manualidad ¡algo! ¿Por qué no regalar un poema, un cuento, algo creado por uno mismo? ¿Es muy antinavideño o sería “chaquetón”? si su respuesta es “sí”, ahora piense en qué corporación lo convenció de tal idiotez.
Obedezca, empobreciéndose mientras hace más rico al de arriba,
¡pásele!
  • Trolls, envidiosos y enemigos, seguirán ahí: De la misma manera en la que la navidad no cura las heridas de amistad y de familia, sólo les pone un “curita” temporal, tampoco tendrá ningún efecto mágico sobre las personas en nuestro entorno creativo o profesional que están dispuestas a darnos en la madre como se pueda. Justamente hace un par de días supe de fuente fidedigna algo que de todas maneras sabía por intuición y conocimientos que me dejó una carrera de psicología. Cierta persona muy dañina de mi pasado y con la que desgraciadamente comparto amigos y gente de mi entorno de trabajo, intentó una vez más destruir mi reputación y mover hilos para dañar logros. Todos tenemos por lo menos una persona en nuestro pasado así, en el presente también, ya que los sociópatas nunca se van, siempre están acechando en las sombras para envenenar los logros y brillos de aquellos que les parecen amenazantes, normalmente por una imagen creada por su misma enfermedad, por ese centro perverso que los lleva por impulso a dañar al otro, a no dejar ir las cosas, a depender de las caídas, fracasos o éxitos de los demás para definirse a sí mismos, no existe una identidad propia. Si tienes un troll en la vida o en internet, asúmelo ya, ahí va a estar, va a hacer todo lo posible por lograr su cometido, piensa en la parte bonita de todo esto: no hay nada karmático ni místico en el hecho de que las personas que hacen las cosas por odio, daño y enfermedad, terminan recibiendo eso de vuelta, es un sistema simple de causa-efecto. Sólo queda esperar pacientemente para ver cómo les sale el tiro por la culata… y seguir tu camino.
Ansorri…
  • Evitar la cruda de la imaginación: Podemos englobar todas las  anteriores y otras, en esta. Hace ya unos 10 años o más tuve la ocurrencia de tener lo que decidí sería mi última experiencia con drogas duras y probar el éxtasis, fue una de las mejores experiencias de mi vida… hasta que llegó la cruda. Lo que había sido un mundo maravilloso, lleno de amor y rushesotes, al siguiente día me parecía algo gris, terrible, sin consuelo, sin salida. Problemas que tuve meses más tarde me llevaron a visitar a tres psiquiatras, los cuales me diagnosticaron de la misma manera: Distimia. Un tipo de depresión moderada pero que sin tratamiento puede terminar en una depresión mayor, constante, que no se va nunca y termina por tomar control de todo el estado anímico y pensamientos, personalidad. La tacha había servido como diagnóstico, mi reacción a ella fue tan fuerte que mostraba los problemas que había en mi cerebro con la serotonina y dopamina, neurotransmisores necesarios para la regulación del ánimo. Unos años de buscar y experimentar con diversos medicamentos, tropiezos, subidas y bajadas, terminaron con otro par de años de un efectivo tratamiento con desvenlafaxina. Sí, soy muy grinch y amargado, pero fuera de algunos bajones al año, la depresión como tal se ha ido desde hace mucho y es para mí, tal vez el logro más grande de mi vida. Hoy evito las crudas de tacha y de imaginación, tan dañinas las dos, lo hago con unas dosis diarias de realismo, la mejor medicina que hay para la mente, funciona de una manera muy parecida a sus contrapartes químicas, en un principio, cuando la empiezas a tomar, tiene efectos secundarios, dolores de cabeza, enojos, decepciones, sensaciones de abandono, impulsividad, pero poco después entra el efecto y todo se normaliza, la vida empieza a tener claridad y caminos, entradas y salidas, coherencias y dudas, motivaciones diferentes a las anteriores. Empieza uno a curarse.
No se preocupe, hasta para Sad Panda hay esperanza.
En resumen, lectores míos, si le sirve mi consejo para esta navidad y para la vida, haga algo por usted y por los que lo rodean:
¡Deje de hacerle al tío Lolo, el que se hace pendejo solo!
Felices y realistas fiestas a todos.

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