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El congal postapocalíptico
Por Jorge Hill
Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, mi... Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, milusos en la realidad. Twitter: @JorgeHill. (Leer más)
Cumbres de Maltrata
¿Qué se asoma detrás de nuestra indignación ante el video Cumbres 2015 y las reacciones que ha generado? ¿qué dice de nosotros?
Por Jorge Hill
27 de marzo, 2015
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“¡Los jodidos se indignaron otra vez, salú papáwh!”

Si usted es de los que regresa a leerme porque le irrita mi contenido y existencia, sea feliz: he sufrido. Acabo de ver el video de los alumnos de Cumbres 2015 por quinta vez.

¿Por qué cinco veces? Tal vez esas necesitaba, junto a la lectura de una cantidad masiva de reacciones, para intentar entender este “escándalo”.

Mirreyes haciendo tributo a sus valores más arraigados, mismos que han mamado desde bellos senos esculpidos por cirujanos internacionales y nutridos por rica leche resultado de materia prima desde los “mejores” -“Más caros”, dicen ellos, nunca han comprendido la diferencia- restaurantes de México y el mundo.

No termino de definir cuál sea el inicio del Mirrey y seguramente habrá existido antes de mi generación en otras formas, pero en mis primeras asomadas al mundo adolescente, allá por lo que yo llamo “la década que jodió todo en el mundo”, ya existían. Eran los 80 y la junioriza se dejaba ver en las fiestas, calles y antros de Pedregal, Lomas, Del Valle, Herradura, Polanco y otras. El Rey Mirrey ya hacía retumbar los altos gracias a los estéreos de los autos con woofers más grandes que las llantas, “ecualo” y fuentes de poder de 500 watts en la cajuela. Sí, Luis Miguel ya era modelo a seguircon su fortuna, su casa en Acapulco, “sus” cientos de mujeres celebridades y no celebridades, sus trajes y camisas, sus videos de loca diversión lujosa y “sus” “románticas” canciones (ninguna compuesta por él) que desde entonces hasta hoy hacen latir corazones de grandes y chicos por igual. Sí, todas esas que de fondo siempre dicen “Te cojo aunque no quieras… y te va a encantar”.

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“Porque quieras o no, yo soy tu dueño”

Pero la culpa no es de Luis Mirrey, que se la debe pasar envidiablemente bien y terriblemente mal al mismo tiempo, tampoco es culpa de Peña Nieto, ni de los brutazos del Cumbres. Ellos son sólo manifestaciones de algo que está debajo, algo que los hace brotar como gremlins después de que un Gizmo Mirrey se echa unos jochos afuera del Clássico, pasada la medianoche.

No crea que me tapo los ojos ante los peligros de considerar a los del Cumbres como inocentes palomitas, como “están chavos y se les hace fácil”, como “todos fuimos adolescentes e hicimos pendejadas”. Tendencia que veo en algunos, esa parte cegatona que se da topes con el otro extremo, el de la vigilancia sin cuartel, esperando a castigar.

Tampoco se confunda, el inmamable video de graduación me parece grotesco por las mismas razones que a muchos otros: enaltece el dinero por el dinero, la fama por la fama, el desprecio a otras clases y muestra a la mujer como un objeto sexual a comprar. ¿Dónde más vemos esto? Lo vemos todos los días, a todas horas y de manera aún más grotesca en todo medio masivo, en casi todo comercial, en todo programa mañanero mamón, en todo gran noticiero como parte de su discurso y estilo, tanto en pasquines como en revistas de alcurnia en el puesto de la esquina, en el obtuso y facilote humor de viejos humoristas de la tele y nuevas estrellas de las redes sociales, en los hashtags diarios de Twitter México, en los memes de Facebook que a veces hacen que ardan los ojos con sus faltas de ortografía, su mala interpretación de lo que es un meme, su pésima reproducción como tal. De manera clara, impune y con consecuencias brutales, directas y tangibles, lo vemos en muchos de los que nombramos con ese término odiado por tantos politólogos: “la clase política”.

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¿Por qué no hay un escándalo diario, un estado de alerta y urgencia nacional? La pregunta no va con pura retórica y codazo, lo pregunto con frustración que carcome, y me lo pregunto a diario desde hace mucho. Algunos me dicen que el escándalo se debe a que es inaceptable que ese contenido venga desde una institución educativa. Me suena coherente, aunque supuestamente es un proyecto de alumnos y la escuela dice que el video no representa a sus alumnos, ni a su ideología, ni a sus valores. Dejo a su interpretación los claroscuros y huequitos de eso que huele a maña, yo ya no le echo mucho seso a “ideologías” y declaraciones que vienen desde grupos de élite que creen en viejitos barbones voladores que te juzgan, que las mujeres son costillas, y a veces, que los niños son muy sexys.

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Ayer se hizo un intercambio de preguntas y respuestas a través de la cuenta de Twitter de Animal Político (@pajaropolitico) en la que Ricardo Raphael (@ricardomraphael) respondía a través del hashtag #Mirreynato. Aunque concuerdo con él en gran parte y su ácido humor es más que placentero, me parece que cae en un par de las malinterpretaciones en las que muchos caemos desde nuestra burbuja: así le parezca a él, a mí y a unos pocos otros que la imagen masculina del mirrey es un asco y que no tiene nada sensual, somos eso, unos pocos. La imagen del mirrey es exitosa porque excita, a muchos y a muchas. La imagen de la lobuki, esa mirreyna, es exitosa porque excita, a muchos y a muchas.

El mundo Mirrey es encantador para una mayoría que está fuera de nuestras burbujas, ya sean progres, sean académicas, de otra clase o simplemente de estilo de vida. Sí, conozco y probablemente conocerán ustedes a mirreyes y lobukis encantados con su estilo de vida, que se humedecen al verse los unos a los otros, que eso es lo que los prende, esa es su onda. Esta parte nos cuesta trabajo. Nos cuesta trabajo ver que sí, que eso existe y que es, importando poco si a nosotros nos parece encantador, excitante, lamentable o grotesco. Así es ella, pinche Doña Realidad, matraca y fría, siempre importándole poco lo que crean los demás, ella es, y ya.

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Nadie las obligó, shikitas

Entonces tomamos el vuelo hacia el absurdo, porque es hora de castigar a los chamacos y hay que juntar firmas en change.org para que bajen el video de todos lados y se disculpen públicamente. Porque con esto se va a lograr ¿qué? ¿Me decía usted? ¿Quería la risa de los nenes, de sus papás y más declaraciones amansa-turbas-quesque-progres-con-antorchas desde el departamento de relaciones públicas? ¿Quería taparle el ojo al  macho, el sol con un dedo, hacer invisible lo que ahí va a seguir? Bueno, pues fírmele, a mí qué, yo ya me gradué hace un chingo. De notar también la maroma tártara triple que se hace en la petición para caer en el feminicidio. La carta feminicida, al igual que la carta Nazi: cuando se saca nadie va a decir ni un “pero”, nadie quiere ser tildado de “feminicida en potencia” o un “nazi de closet”. Son los ases bajo la manga, uno de los infalibles silenciadores de hoy. ¿Argumentamos o intimidamos? (Con decirle que de por sí con harto miedito me animé a dejar esto último).

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La otra petición de firmas parecía más coherente y exigía como condición de graduación que los alumnos (a quienes se asume ya como “nuestros futuros líderes”) pasen por unos cursos de derechos humanos y teoría de género. Otro discurso típico de “reeducación de bestias” que está tan en boga hoy en día como la inocencia que esconde detrás de su supuesto academismo y aguda pensadera. Junte al grupo en concordancia y pregunte: ¿qué tipo de curso? ¿Desde cuáles de los cientos de escuelas de pensamiento? ¿Desde qué poder se estará instaurando? ¿Cuáles son sus intenciones teleológicas? Ahora vea a nuestras pequeños emperadores disfrazados de progres, que hasta un segundo antes estaban orgullosa y elocuentemente de acuerdo, olvidarse del asunto Cumbres y empezar una guerra sin cuartel entre ellos.

Paso sin ver.

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¿El video del Cumbres sirve de algo como punto para movimiento activista o sólo sirve como plataforma de visualización, análisis, discusión y diagnóstico?

¿Les caería mal un cursito, sea como sea? Definitivamente no, tal vez el problema es que no está presente desde las primarias en todas las escuelas, no el cursito en sí, sino la discusión, eso que lleva a abrir nuevas posibilidades de pensamiento y deja que todos nos vayamos haciendo nuestras propias ideas, que el caballo dialéctico siga cabalgando. Si no está en las escuelas, en la casa, en los medios masivos: no está en la vida. Me pregunto, también, de qué servirá el cursito en la primaria, secundaria y prepa, si en casa, padres e hijos probablemente se burlarían al unísono de sus contenidos. Estamos hablando de la élite mexicana (y de cualquier país), señores, señoras, una vez más no queremos ver que en este mundo hay mundos, con sus propias reglas, sus propias redes de filtración e interpretación de la información, sus secretos, sus condescendencias. Una élite que el mexicano promedio dice odiar, pero hace todo lo posible por tocar, pertenecer, rozar, que alimenta con su trabajo diario y escupe, como sus roles a seguir, a los de abajo.

Este meme no fue difícil de encontrar, cientos de ellos hay al día, expresan, engloban, ejemplifican lo anterior:

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Como bien escribe Ricardo Raphael, el Mirreyismo es esa otra desigualdad, o tal vez sea la misma, uno de sus muchos tentáculos en la sociedad mexicana. Se lleva bien con los hermanos que casi siempre se juntan a cenar: clasismo, racismo, machismo y profundo desprecio y exclusión a todo aquello que se conciba como diferente, todo aquello que se conciba más débil o menos valioso.

¿Internet y redes sociales “destorcerán” a una sociedad que dice ofenderse de lo que su mayoría añora y consume? Asómese a los memes de Facebook y a los Trending Topics de México en Twitter y dése un tiro. Igual en unas dos o tres generaciones, no sé. Sólo sé que castigar y prohibir siempre tiene el efecto contrario de lo que se quiere lograr, y que sabiendo esto muy bien, nos vale madre y lo seguimos haciendo, obstaculizando el ya de por sí jodido y complicado camino. Queremos estar en el centro del panóptico sin que nadie nos vigile a nosotros, todos. Algún Dios nos habrá tocado, como a Legionario De Cristo.

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Habrá que preguntarnos, entonces y si quiere, si realmente estamos tan enojados e indignados por un asunto “ideológico y cultural” o si un grupo dentro de los miles de alumnos de Cumbres, que finalmente repite de manera torpe -e inexcusable- lo que ya está instaurado y normalizado en nuestra vida diaria nos sirvió un rato como símbolo representante para una bonita, social y catártica “quema de ricos opresores”. Nuestros juditas, nuestras veladoras, nuestras vigilancias y nuestras sentencias, nuestras esperanzas puestas quién sabe en qué poderes invisibles, nuestras piñatas con forma de Peña Nieto.

¿Solución? Ni que fuera yo El Salvador, sólo sé dos cosas: 1) Sin esta desigualdad económica en el mundo se iría el 99% de nuestros problemas. 2) Escribir de manera torpe sobre las maneras igualmente torpes y absurdas de abordar lo que percibimos como nuestros problemas.

Quédese con el palo y cántele el “Dale, dale, dale”. Cuando se canse, acá lo invito a una plática desde el rincón de la fiesta, lejos del cacareo y la piñata catártica. Hasta le invito de mi ponche. Obvio, ya trae piquete escondido.

@JorgeHill

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