Del TelevisaGate y otras marranadas globales - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
El congal postapocalíptico
Por Jorge Hill
Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, mi... Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, milusos en la realidad. Twitter: @JorgeHill. (Leer más)
Del TelevisaGate y otras marranadas globales
Por Jorge Hill
9 de junio, 2012
Comparte

¿Cómo se las gastan los grandes medios corporativos del mundo, incluyendo a México?

En últimos años muchos escándalos han habido en todo el globo, pero aquí, en el país del “aquí no pasa nada” y donde el tuerto guía a los ciegos, queremos seguir creyendo que esas blancas sonrisas que dan la bienvenida todas las mañanas en la televisión, nos cantan, nos cuentan bromitas, nos presentan a otras blancas dentaduras, nos cocinan y nos dicen más o menos qué pensar, por omisión o por profundo machaque sobre un tema y con toda su “objetividad”, no son parte, voluntaria o involuntariamente, de algo que no necesita de gran orquestación o súper villanos con planes en un bunker secreto. Simplemente es el jueguito del poder y los dineros trazando caminos y dejando rastros.

También se ven bonitos, tiernos e interesantes cuando los dejas

entrar a tu casa y a tu mente a través de la cajita idiota.

Algunos piensan que existe una gran conspiración, otros piensan que todo tinte conspiranóico es sólo locura. La realidad es que no es necesario conspirar cuando tienes a un selecto grupo de cientos de personas metidos en una burbuja mediática, con ganancias millonarias, que gozan al rozar los codos entre ellos, en sus fiestitas y en sus boditas, y que terminan compartiendo, por una u otra, una opinión más o menos igual. Para entrar al club de Toby se debe pensar primero como Toby.

Así es como las cabecillas que nos dan la información no necesitan ser parte de ningún gran complot contra algo, simplemente, sólo necesitan ser ellos y seguir una línea editorial que cómodamente va de la mano con esos intereses compartidos: darle horas de tiempo aire a lo poco importante, “cubrir” los eventos espinosos limando las espinas u omitiéndolas, invitándonos a ver después de sus noticieros o sus programas de “opinión libre” otros programas que van por la línea, decirle al pobre que debe ser feliz en su pobreza, porque es sincero y es trabajador, decirle que tal vez algún día se case con un multimillonario o se gane la lotería, poniendo al inconforme y al “revoltoso” como el malandro de la telenovela, el feo, el gacho, el chueco, en una de esas hasta terrorista.

 

“¿Las televisoras intentan permear en la cultura sus valores, 

prejuicios y desinformaciones a la población? ¡Obvio no, chairo!”

Ya muchos escándalos se han dado en los medios, de esos que dejan a gran parte de la gente con la boca abierta, están los casos del emperador de los medios, Rupert Murdoch (Fox, Direct TV, Wall Street Journal y cientos más de “distinguidos y objetivos” medios) a quien apañaron, junto a muchos de sus trabajadores y compinches, siendo parte de todo un complot para grabar ilegalmente a celebridades y otros individuos, hackear cuentas y teléfonos, todo para después poder tener bonitos medios de extorsión.  Más tarde, en este marzo pasado, el señorito Murdoch estuvo otra vez en gran escándalo por hacer cientos de marranadas y mover mucho dinero para joder a sus competidores.

¡Con las manos en la masa, papolín!

También está aquel bonito caso de dos reporteros de FOX que fueron amenazados y perseguidos después de que la cadena se negara a promover uno de los tantos escándalos de la marrana corporación Monsanto, que en esa ocasión estaba utilizando hormonas de crecimiento y demás menjurges químicos en vacas. Los residuos que terminaban en la leche que a diario consumían millones de estadounidenses estaba plagada de cancerígenos y otras sustancias prohibidas. FOX activamente censuró todo intento de que esta noticia saliera al aire, sus carnales de Monsanto dejaban demasiada lana como para “traicionarlos”, mejor traicionar las leyes de un país y a todos sus ciudadanos. Más tarde, para salir de tremendo pedote mediático, FOX diría que ellos también fueron “obligados” por Monsanto, pobrecillos ¿no?

Si les sale un tercer ojo o una cola-brazo, no teman,

es Monsanto en México.

El cuarto poder, como se le ha llamado a los medios, no se anda con  mamaditas, pero lo que nos da a cambio parece ser tan irresistible que es mejor “no meterse en broncas”, nos da pambolito, nos da telenovelas, series y comerciales llenos de aspiración, hace que nos brillen los ojitos con deseo y ambición. Nos dice, también, que está bien que sintamos eso, que somos individuos en una lucha individual, no colectiva, para pasar por encima de lo que sea con tal de brillar como una celebridad. Nos dice, a veces, que podemos ser colectividad, sólo cuando se trata de “cosas buenas”, del “bien común”, así podemos juntar millones de pesos en eventos creados por ellos mismos, para ayudar a discapacitados, mismos que reciben un bonito tratamiento en los centros Teletón mientras se rece y se sea cristiano, dicen los rumores. La opacidad que existe en sus cuentas y en el manejo de ellas es algo casi tabú, la simple idea de criticar o pedir cuentas claras a tal esfuerzo nacional filantrópico termina siendo “de mal gusto” y pareciera hablar de una parte muy horrible de tu mente, una perversa parte que sospecha de la gran bondad de nuestros medios y nuestras celebridadcitas que tiran más lágrimas que todos los mártires y las vírgenes juntos.

El gran juego de los grandes medios para exentar impuestos mediante causas filantrópicas con dinero ajeno, no es algo nuevo y es algo visto todos los días, pero a la gente no parece importarle; lo que parece importarle es sentir bonito porque dio dinero o redondeó sus centavos en el Oxxo, mismos centavitos que se pierden en el olvido, pero que en algún lugar están sumándose (de a mucho) y de alguna manera se usarán, pero ya no nos gusta pensar hasta allá, mucho esfuerzo mental y “oye, no hay que ser malpensado” en un mundo donde ser malpensado y seguir el rastro del dinero suele llevar a lugares de escándalos que rompen paradigmas. Estamos aterrados de mover las aguas para ver qué sale por debajo de las olas. Hay monstruos muy temibles por ahí, monstruos que nos hablan de nosotros mismos, de nuestra apatía mental, de nuestra comodidad ante la impunidad mientras no nos afecte directamente. Pero por ahí dice la frase gringa “What goes around, comes around”, algo así como “Lo que va dando vueltas, regresa dando la vuelta”.

Y no, no se trata de karma, no mameishon. Se trata de que todo lo que uno hace, deja un rastro.

Regresando a las grandes marranadas del mundo, esas que dice la gente que “eso ni pasa, no es verdats”, nada más hay que recordar el caso Wikileaks, que hoy no opera gracias a que muy “espontáneamente”, todo medio para donar el dinero con el que operaban, les ha retirado sin ningún tipo de acreditación y rompiendo decenas de leyes nacionales e internacionales, la capacidad para seguir recibiendo a través de paypal, bancos internacionales, tarjetas de crédito y money-bookers.¿Los gobiernos y los medios corporativos van a salir en su ayuda denunciando esto?… lol, sólo algunos animales se cortan la propia cola o extremidades para escapar de peligro.

Cuando algo hace temblar al poder, el poder auténtico sale de sus oscuros rincones y muestra la garra que siempre mantiene escondida, con toda impunidad, y claro, ellos son “los buenos”. Ahí nomás, así el mundo que vivimos hoy.

 

 

 

Y es como llegamos a nuestros medios y sus representantes. Van saliendo poco a poco documentos que prueban negocios millonarios hechos entre políticos o empresarios con medios como Televisa, ya sea para promover fuera de la ley o para destruir reputaciones y mover la opinión pública. En el caso de esta semana, un pasquín inglés, “The Guardian”, sacó los documentos que prueban finalmente “el compló” en contra de AMLO y que al mismo tiempo promueven la imágen del candidato copetín de los medios, Enrique Peña Nieto. Horas más tarde, Laura Barranco, excolaboradora de Loret de Mola presenta con Aristegui un chat privado del 2005 en el que claramente Loret dice que la nota de Proceso, en la que se denuncia el bisne para torpedear a AMLO e ir dándole fuerza al priísta, es clara y precisa y que tocho tocho tocho es “mi veldat”, dirían algunos de sus helmanos y helmanas de “la gran familia Televisa”. Con la mano en la cintura y un cantinfleo hecho pasar por solemne discurso, Loret, en su noticiero radiofónico, dijo que pos igual en una de esas sí chatió con la doña, pero no sabe nada deso y que pues a él, Televisa nunca le ha pedido nada sobre Peña Nieto y así… pal chisme entero y los documentos necesarios, pueden visitar esta entrada de Animal Político (si es que estuvieron metidos debajo de una piedra estos últimos días o no se despegan de Telerrisa)

 

¡No mames, Emilio, te dije que se iban a dar cuenta!

No aprendiste ni madres de tu papá.

 

Resulta ser que el pasquín “The Guardian”, al que Loret de Mola y Televisa tildan de poco riguroso en sus presentaciones, nos dio también el destape del mismísimo escándalo de Rupert Murdoch, cientos de notas sobre la melcocha coprofílica sobre la que los banqueros y empresarios corruptos del mundo nos regalaron una crisis global y miles de otras locas locas conspiranoias que resultaron reales a la hora de la hora ¡Yatusabé!

¡Nuestros grandes medios, celebridades y políticos

nunca nos mentirían, cállate cállate cállate!

Lo que me sorprende a mí, hasta la fecha, cosa que casi cada viernes vengo a expresarles, no es el hecho de que los grandes medios puedan manejarse así, es algo que con un par de buenos documentales o pláticas con las personas correctas se puede investigar y confirmar. La sorpresa es que otros se sorprendan al grado de la negación, tal dependencia simbiótica existe en la matrix que parece que a millones se les caerían los calzoncitos de sólo pensar que esas mismas sonrisotas que nos acompañan a diario y a quienes hemos hecho “parte de nuestra familia” (lol) a través de la televisión, sean personas que mienten o que evitan activamente ciertos temas muy incómodos.

Parece que el poder de la corporación y del dinero sigue siendo un fantasma en el discurso de nuestra realidad cotidiana, lo es porque es conveniente, lo es porque así se ha permeado en la cultura, convenientemente. La gran farsa, como tantas otras grandes farsas: la manera en la que los bancos operan, la moneda impresa y digital, el crédito, los medios y sus grandes figuras como respetables, responsables y objetivos focos de información; las corporaciones como padres proveedores de bienes y dineros, respetuosos del medio ambiente y casi ecologistas “pro-verde”. En fin, la lista es larga, la gran lista de grandes farsas globales hacia las que hacemos ojo de pájaro y mejor nos tapamos los ojitos y las orejitas, no es fácil romper el cascarón de un día para el otro y hay material para enloquecer a cualquiera y para hacer explotar varios millones de mentes.

Brains, braaaaiiiins….

Nos hemos, y nos han, acostumbrado al total cinismo como pan de todos los días, a la completa impunidad, a hacerse y hacernos pendejos con una pasadita de trapo con la que, al parecer, gran parte de la gente dice “Ah, bueno, tons no hay pedo”. Así se va resbalando una y otra, los medios y sus figuras saben bien que el mexicano es de memoria corta, como casi toda la humanidad, y que mientras nos sigan dando circo, muchos seguirán calladitos, porque calladitos se ven más bonitos.

Ahora agárrense, o no, porque no vamos a ver nada de esto en ningún noticiero, por lo menos no en los de Televisa. Tal vez, tal vez, en los de la competencia, pa jugarle a tirarle mierda a la competencia, no para informar, en fin.

Yatusabé si te haces de la vista gorda, de la memoria alzheimer y de la trompa chiquita. Tarde o temprano la bola de nieve nos alcanza a todos.

Acá dejo, otra vez, porque van varias, un documental que puede abrir varios ojitos. En español, contiene el escándalo FOX – Monsanto y otras bellecitas, marranadas globales de medios y corporaciones. Y no, nuestro país no es excepción, todo lo contrario.

 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.