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El congal postapocalíptico
Por Jorge Hill
Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, mi... Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, milusos en la realidad. Twitter: @JorgeHill. (Leer más)
El cuentito del lumbersexual
Como nunca tenemos suficientes mamarrachadas para vender ropita y aspiraciones, hoy llega el lumbersexual. Agarra tu hacha y sé todo lo cool que no eres.
Por Jorge Hill
5 de diciembre, 2014
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lumbersexual

¡A la moda y listo para las chicas, woot woot!

Me impresiona la rapidez con la que gente, medios y agencias salen con algún nuevo artificio para resaltar algo que siempre ha existido y ponerle etiqueta, precio, fotografiarlo con todas las de la ley publicitaria, resignificarlo como in y vender todo lo relacionado a precios exorbitantes. Lo hipster duró más de lo que creíamos soportable, pero finalmente regresó al abismo de donde nunca debería haber salido. Todavía acá en la República Bananera y otros aspiracionales lugares del tercer mundo nos quedan bastantes trasnochados, como es costumbre. Pero, imagino debe ser muy difícil salir de una cosa cuando a la que entras resulta ser prácticamente la misma, con ligeros pero “significativos” (?) cambios.

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Por alguna extraña razón a esto se le ha puesto más de 4 nombres diferentes en los últimos 4 años

Así tuvimos a los neosolteroslos twee, los normcorelos flowerbeards y otras tantas quimeras menos “mainstream” que internet nos regala en campañas rápidamente retomadas por tumblereros, instagrameros y pintersteros ávidos de lo que interpretan como “nuevo” o simplemente “de moda”. Y en las oficinas de las agencias publicitarias todo es sonrisas y abrazos: han caído una vez más. Se ha vuelto tan fácil.

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Es que no entiendes la moda… YOLOSWAG!

La última mamarrachada que nos ha dado internet (diciembre 2014) es lo lumbersexual. La tontería viene de querer parecer leñador (lumberer, lumberjack). La barba y pelo desarregladones, tantita mugre y falta de baño pero que no parezca uno el pinche Chuy pidiendo dinero afuera del Oxxo para una guama. Uno que otro tatuajillo, pero no abuses, ni que quisieras ser hipster otra vez, y qué caras salieron las sesiones de láser para quitarse tanta chingadera. Mamadón pero no fisicoculturista, no, no, eso sí es de pinches narcisos manipulados por imágenes mediáticas. Camiseta de franela a cuadros porque así son las que usan los leñadores, seguro, en las caricaturas y en las pelis de jaligud así se les retrata de manera documental.

jackman lumbersexual

Sale pues, Wolverine guy, nomás no pinches cantes a media pelicula

Mire usted, ya sabemos que la barba es el escote del hombre y me imagino que siempre habrá nuevasviejas maneras de hacerlo más llamativo. Pero hoy los estereotipos de belleza y moda no son algo estático, no son imágenes, son estereotipos en toda la extensión de la palabra, cargan con intención, personalidad, carácter, si es que se le puede llamar carácter a ser una cosa y la siguiente temporada otra.

El lumbersexual es, entonces, un hombrazo.

Debe ser recatado, callado, con mirada firme y dura, pero sensible: ha vivido lo duro del frío en la montaña pero al mismo tiempo se ha sentido conmovido en esas mañanas y atardeceres al contacto con la naturaleza.

Es melancólico, pero realista: ha tenido que matar a osos que lo han atacado mientras grita “¡Fuera, abajo!” y la secuoya gigante cae, haciendo retumbar el valle entero, las aguilas y los carpinteros vuelan despavoridos ante el caos y hacia la seguridad. La vida es dura, el ciclo de la naturaleza es una tragedia que el hombre auténtico ha logrado asimilar, no sin dolor, no sin terribles recuerdos y pesadillas que nadie sabrá, que tal vez sólo sean compartidos en un solitario campamento bajo el fulgor de la Vía Láctea con la Megan Fox correcta, esa que lo pondrá de nuevo en contacto con las partes más alejadas y reprimidas de su viajero e impredecible corazón.

lumbersexual ensoñando

NO MOLESTAR: LUMBERSEXUAL ENSOÑANDO

Los especialistas también nos dicen que el lumbersexual debe ser un tanto festivo y evidentemente sensual, va a bares, probablemente solo, tiene conocidos que saluda de lejos, pide bourbons dobles mientras saca un cigarro doblado de una cajetilla maltratada en la bolsa del pecho de su camisa. La chica bartender que siempre ha estado enamorada de él en secreto le regalará su fuego, mientras las otras del bar, que siempre han estado enamoradas de él en secreto se dirán cosas… en secreto. Todos los demás del bar, que siempre han estado enamorados de él en secreto, hablarán en secreto. Todos lo miran, todos necesitan mirarlo. Él no entiende por qué llama tanto la atención, sólo es un humilde leñador.

bar lumbersexual

Chicos, el mezcal autóctono más fuerte que tengan con doble dósis de dignidad perdida

Esa noche el lumbersexual jugará a sus películas y comerciales favoritos, a esa nube de no-ser: se pasará de alcoholes porque la melancólica amargura de ser tan pinche osom es casi  insoportable. Se irá con una inocente pero hot chica menor que él a su casa-trailer, donde tendrá que detener el jugueteo (lumber)sexual para soltar un par de silenciosas lágrimas. No sabe qué está haciendo, pero sabe que las pelis le dicen que está mal, no la ama, no puede robarle esa noche. Se lo hará saber, sin mirarla a los ojos, ella entenderá su dolor, tomará su ropa y se irá, agradeciendo su sinceridad, respetando su lumbersexualizada melancolía y su violado espacio vital. El guión se ha actuado a la perfección y el Oscar espera para el life-time achievement award que sólo se da a los que se producen y se inventan toda una vida.

Es hora de poner por enésima vez alguna de las películas con Ryan Gossling y seguir estudiando cada una de sus muecas.

Éste es el encanto y la dura pero masculina, divertida y sexy vida del lumbersexual mientras intenta dormir. Tal vez sólo extraña a los 90s y sus discos de grunge.

Ah, las fuertes preguntas que uno tendrá que hacerse en otra noche más de insomnio en la dura hiperrealidad de nuestros posmos.

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