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El congal postapocalíptico
Por Jorge Hill
Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, mi... Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, milusos en la realidad. Twitter: @JorgeHill. (Leer más)
El diablito faldero
Por Jorge Hill
16 de diciembre, 2011
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Gracias por el diseño de fondo de portada a mi gran

amistad interespecie, Nyan Cat.

La artista neoyorquina Olga Horvat ha ido a un trágico  infierno para regresar y contarlo todo.

Los extraños sucesos iniciaron con una plaga de piojo, liendre, coruco, jején o quién sabe qué animalejo que llenó su otrora limpio hogar de roncha y comezón. 7,000 dólares fueron necesarios para deshacerse de tan ominosa sombra y pesadilla de cualquier doñita de las lomas. Más tarde otra desgracia, mucho más seria, cayó sobre su esposo, al que le diagnosticaron una rara enfermedad autoinmune. La hija fue casi expulsada de la escuela después de que se puso un guante de plástico para tomar la mano de un compañero musulmán, lo cual fue interpretado como intolerancia y prejuicio.

Todos estos acontecimientos se dieron como avalancha después de que la familia había adoptado un perro french poodle al que llamaron “Princess”. La lógica y la razón, el pensamiento dominante en nuestro siglo XXI, digno de una cosmopolita y primermundista artista de Nueva York, llevaron a la conclusión a la que cualquiera de nosotros llegaríamos, es obvio: todas las tragedias se debían a que Princess, el poodle, tenía que estar poseído por demonios.

¡Hincáos ante el trono de Baphomet! ¡AAAARGH!

La pobre perrita murió cuatro meses después en un misterioso accidente mientras se quedaba en casa de alguien más, aunque supongo que debe haber fuentes con teorías de conspiración detrás, tal vez murió a medio exorcismo como la famosa Anneliese Michel, en quien está basada la película “El exorcismo de Emily Rose”, muerte que la iglesia intentó muchas veces justificar como culpa del demonio, pero que en realidad se debía a manos terrestres, años de exorcismos y la negligencia de sus padres y “padrecitos” terminaron con el cuerpo exhausto de una joven psicótica que pudo haber llevado una vida medianamente normal si no fuera por las locuras religiosas y supersticiones que de la misma se desprenden y que hasta hoy son material de pasquines, películas y “debate”… bueno, religiosos y supersticiosos creen debatir mientras científicos y personas racionales intentan soportar el blablableo incoherente. Curiosamente no hay casos de posesión entre ateos.

¿A quién vas a llamar? ¡DogBusters!

Hay una frase, muy estadounidense, que me gusta mucho y no tiene una traducción con la connotación exacta, es “Where´s the catch?” y posa algo así como “Muy bien ¿dónde está la tranza?”. Al echarle una estudiada mínima a este tipo de situaciones, resulta que siempre hay un “catch”, una tranza, un interés, una ganancia directa o secundaria. En el caso de la neoyorquina y su poodle del terror, queda todo muy claro. En primer lugar, la vendimia de un “Paranormal Pooch“, libro vil en el que narra su terrible desdicha y sus muy interesantes teorías, como aquella que se basa en la premisa que los perros con orejas puntiagudas parecen ser más susceptibles a la posesión que perrines con orejas chatas y pequeñas, ha de ser por eso que los Doberman siempre son aliados del demonio, como en “La Profecía”.

La segunda desinteresada manera en la que Horvat quiere ayudarnos a mantener el mal lejos de nuestra familia y mascotas, es a través de “escudos de energía” que se pueden comprar por la módica cantidad de 189 dólares si es para una mascota y 197 dólares si es para una persona. En caso de que se quiera todo el paquete de información y protección, se puede comprar su libro, el escudo para animales y el escudo para humanos, todo por 388 dólares, una ganga cuando pensamos en todas las enfermedades, piojos y maldiciones que vamos a poder mantener lejos de nosotros, de nuestros seres y mascotas queridas.

Pero nada como lo preventivo, hay que tener en cuenta que los demonios y Satán mismo, esos poderosos enemigos del todopoderoso Dios al que extrañamente siempre le están viendo la cara, se esconden en donde menos lo esperamos, en el jebi-metal, en los nintendos, en los libros y películas controvertidos, en la ciencia, en los senos de la mujer y en las formas más tentadoras y engañosas de nuestro entorno cotidiano.

¡Tu madre chupa penes en el infierno, Padre Karras!

¡AAAAAAAAAAARGH!

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#YoSoyAnimal
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