El dorama diario - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
El congal postapocalíptico
Por Jorge Hill
Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, mi... Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, milusos en la realidad. Twitter: @JorgeHill. (Leer más)
El dorama diario
Ni el dorama coreano más azotado se acerca a la realidad mexicana.
Por Jorge Hill
22 de mayo, 2016
Comparte

Llegamos un poco adelantados a nuestra primera clase oficial de coreano. Gracias a YouTube y a las búsquedas autodidactas, ya podíamos leer lentamente esos simbolitos extraños, aunque no supiéramos qué carajos quería decir nada de lo que pronunciábamos con torpeza en voz alta.

La preparación psicológica tomó algunas semanas para el par de amargados quejosos y hipsters de la cultura asiática que somos. Habría que hacerse a la idea de que casi seguramente estaríamos entre adolescentes movidas a aprender el idioma por el K-pop y la ilusión de conseguirse un día al oppa ideal, con esa carita delicada y fina de flowerboy, ese pelo teñido de rojo caoba medio cenizo y una soberbia actitud de “las traigo muertas”. Habría que asumir que se hablaría demasiado sobre doramas (dramas japoneses y coreanos), esos extraños híbridos entre serie gringa, telenovela mexicana y algo muy coreano, siempre cubiertos de una gruesa capa pastosa de miel o melodrama que a algunos hace adictos y a nosotros suele incomodar hasta el malestar casi físico, cringe durísimo.

P3sxGL

Sé que esas opiniones pueden causar la furia de dos de los fandoms más apasionados de internet. Ni modo, me gusta vivir en el peligro.

Seguramente hablaríamos de kimchi y de mucha deliciosa comida coreana, sobre eso no habría queja.

Pero el repasón de ley por el hallyu (la “ola coreana” global) era lo de menos. ¿Qué chingados estaba haciendo yo, alguien que siempre odió to-do lo relacionado con la escuela, en un salón de clases en sábado a las 8 de la mañana?

En el grupo de doce sólo había dos chavillas que dijeron haber llegado ahí por el K-pop, aunque aclararon que eso fue su entrada y más adelante se empezaron a interesar y enamorar de la cultura. Se veían buena onda, todo bien. Dimos el paseo rápido por la mención de los doramas. El maestro, un coreano joven, relajado y chistosón, nos recomendó ver muchos y escuchar con atención, aprenderíamos rápido con ellos. Tampoco me molestó, aunque recordé rápidamente que hay mucho y muy buen cine coreano. Llegamos a la comida y pudimos lucirnos un poco con nuestro conocimiento, lejos del expertise, pero nada básico.

No se mencionó el Gangnam Style, alabado sea el santo niño.

Lista pasada, llegaron las vocales. A escribir, a hacer tablas, a leer y repetir frente a la clase, a ser corregidos. Luego llegó el director a informarnos sobre los lineamientos, lo que sí y lo que no. Coño, pero de verdad estaba en la escuelita otra vez… y no me estaba molestando. ¿Seguía muy dormido?

Será que aprende uno a dejar resbalar o a simplemente dejar de dar importancia a cosas que antes lo alteraban, tal vez por el hecho de ser caminos hacia algo que se anhela y que opaca a todo lo demás. Es raro encontrarse a sí mismo dándose cuenta de esas sensaciones, como la que se tiene después de haberse topado a una expareja en la calle y que no haya pasado nada negativo, ni adentro, ni afuera. Que “equis”.

Pero qué positivos y relajados andamos en el Congal, y esto no se puede quedar así. Qué sería de este lugar sin lo gris de la vida real, que nunca es blanca ni negra. La realidad es que se puede y debe atesorar cualquier herramienta que tenga implícita una pequeña promesa de sacarnos, mental o físicamente, de esta espiral descendiente en la que gobierno, corrupción, abuso y una muy voluntaria y consciente mediocridad cómplice desde las masas nos tienen atorados a todos. Lo queramos o no, lo veamos o no, lo justifiquemos siempre con alguna patriotería absurda o no.

Y eso, ese diario alrededor es el cringe verdadero, uno que ni el dorama más melodramático, azotado y mamón podría rebasar ni aunque sus guionistas y directores se esforzaran.

Me regreso a hacer mi tarea, Annyeong!

@JorgeHill

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.