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El congal postapocalíptico
Por Jorge Hill
Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, mi... Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, milusos en la realidad. Twitter: @JorgeHill. (Leer más)
El mal gusto de creer que tal cosa existe
Por Jorge Hill
11 de noviembre, 2011
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¡Maldita internet! ¡¿Por qué destruyes mi fantástica burbuja

de valores familiares y me enseñas la estúpida realidad?!

Hace un par de semanas empezaron a recorrer en internet fotos de una mujer atractiva, joven y desnuda… ja, eso no sorprende a nadie, lo interesante es que en sus fotos estaba metida en el cadáver de un caballo, ensangrentada, dándole un par de mordiscos a la carne y estrujando su corazón. No pongo las imágenes aquí porque son “de mal gusto”, para quien tenga el estómago para tal tarea puede ir aquí.

Como era de esperarse, el asunto causó revuelo y confusión. Se asumió que esto era obra del mismísimo diablo o que la modelo, Jasha Lottin de 20 años, y su novio Jhon Frost, el fotógrafo, estaban metidos en cosas más raras que… ahm, tomarse fotos dentro de animales muertos.

¡Ïa Ïa, Cthulhu Fhtaghn! ¡Shub Niggurath, la cabra negra 

del bosque con mil hijos!

Ante el escándalo, la policía se puso en contacto con la pareja, que explicó lo que más tarde pudieron verificar mediante datos y peritaje:

– Compraron un caballo que estaba enfermo y a punto de morir, programado para la eutanasia.

– Frost lo mató de un tiro en la cabeza.

– Lottin quería “sentirse una misma” con el caballo.

– Lo abrieron como Luke Skywalker abrió al mostrito ese en “El Imperio Contraataca” y siguiendo sus pasos, Lottin se metió en el cadáver.

– Frost hizo su sesión fotográfica.

La policía, al no encontrar ningún crimen donde no lo hay, hicieron su trabajo y los dejaron en paz. Comunidades virtuales enloquecieron ¡Ofensa! ¡Vejación! ¡Barbarie! ¡Injuria! ¡Escarnio! ¡Decadencia!

 

¡NO HAY MAÑANA!

Y así, el pueblo virtual enardecido con antorcha en mano, tuvo que soportar una más de las injusticias del mundo hacia ellos, pero la controversia sigue y el sentimiento de ofensa, de que algo se debe hacer al respecto, sigue.

LOS DE LA LOCURA Y EL CRIMEN

Apuntan a que Lottin y Frost deberían ser evaluados psiquiátricamente, asumiendo que quien hace algo así debe ser un loco peligroso que merece pasar el resto de sus días babeando en una celda acolchonada. La variante es criminal, quien cree que deben ser encerrados en la cárcel por criminales. ¿Qué crimen? sabrá el niñodios, tú.

Es aquí donde los temas recurrentes de este congal se entremezclan: la apreciación, el poder, su movimiento y sus abusos mediante la creencia de legitimidad, la fantasía de que un poder mayor nos debe recompensar o traer “justicia” ante nuestros más mínimos caprichos, prejuicios y faltas de discernimiento disfrazados de mal estructurados y etéreos “derechos”.

La realidad es que la pareja no tiene antecedentes “locos” o “criminales”, que no han maltratado a ninguna persona, ni siquiera al animal de las fotos y que sus extravagancias, ofensivas para muchos, son eso y ya, extravagancias.

¿Se debe encerrar a los extravagantes, a Los Otros, a los raros, porque nos ofenden?

“¡A huevo que sí!”

La gente está muy dispuesta a determinar qué es loco y qué no es, lo curioso es que muchos compañeros psicólogos, psicoanalistas y psiquiatras saben que muchas de las personas verdaderamente peligrosas están allá afuera, libres, normalmente en puestos altos y navegando por la vida con banderas de bonitas parejas, seres valiosos, pilares de familia y sociedad. Los que están encerrados es porque la enfermedad ha llegado a tal grado en el que el poder toma la forma de exclusión y olvido, una triste realidad más de las tantas a las que nuestra sociedad se niega a evolucionar.

LOS DEL ARTE

– ¿Cómo es posible, que en nombre del arte, estas personas hagan tal barbaridad?

Aderezado del tan predecible cliché:

–  “Esto ni es arte”

Aunque el arte postmoderno, con todas sus justificaciones ideológicas siempre ajenas a que la obra debe expresar y defenderse en sí, me parece en su mayoría una idiotez, un juegito infértil e intrascendente de nuestra época, también considero los anteriores argumentos inválidos y fuera de lugar, irrelevantes, de hecho.

El fotógrafo y la modelo no claman que lo que hicieron haya sido ni en nombre del arte ni una obra de arte. Ya los dadaístas y Duchamp le enseñaron al rígido mundo en los 20s que para que algo “sea arte” simplemente debe ser encuadrado o presentado como tal, más tarde le siguieron los beatnicks, el arte pop y hoy en día la fila interminable de insufribles artistas del readymade, el antiart, el performance, la instalación y tantas más.

Hipster Kitty, definiendo nuestra década en el arte.

Vamos a llevar la suposición a otro nivel, como diría una amiga “abusar de la elasticidad del miembro” y hagamos una “deconstrucción” de filosofía y letras de primer semestre del acto: ella es modelo, él fotógrafo, el caballo su escenario y encuadre, ella posa, él toma fotos, las publican, su intención es artística.

Bien, el mundo aún se quiere aferrar a convertir abstracciones en valores universales, como si de ciencia se tratara, leyes sobre algo que funciona gracias a que no tiene ley. Todavía no queremos aceptar que cualquier chingadera puede ser arte, mientras su creador así lo quiera. Ni modo, así es esto de la abstracción y la chuleta remojada. Lo importante, para no perder el tiempo en discusiones que huelen a muerto, no es que algo sea arte o no lo sea, es su calidad como arte.

Si queremos llegar a tal extremo, bien, la pareja quería hacer arte, sí. La historia de fondo es que entonces, lo lograron, hicieron arte ¿te gusta o no? eso es apreciación de cada quién, a mí me puede parecer de pésima calidad e intrascendente (cualidad clásica del arte de baja calidad), eso no le quita lo “arte”.

Detengamos el reflejo mamatorio con irrelevancias, pues.

LOS DEL MAL GUSTO

Todo lo anterior parece estar encerrado en esta esfera, hayan hecho lo que hayan hecho, sea arte o no, estén locos o no, la sentencia final que parece darles la última palabra a los ofendidos, es que por lo menos, de mínimo, así agarraditos ya de la uña para no caer al precipicio, lo que hicieron es “de mal gusto”. Otra abstracción, otra otredad, otra exclusión a raíz de querer ejercer poder sobre el otro respondiendo al rompimiento de nuestros valores y asunciones sobre el mundo. Tal vez lo único que haya de mal gusto en este mundo, sea creer que existe tal cosa en la realidad como “el mal gusto”.

Ah, Peter Jackson y su “Bad Taste” un clásico del malgusto

Poder defender los puntos válidos (válidos por lógicos ante todo análisis, no hay otro tipo de validez argumentativa) de aquel con el que no estás de acuerdo, puede ser la máxima muestra de que estás discutiendo en verdad, comprendiendo, estructurando y creando síntesis que luego se convertirán en tesis dispuestas a encontrarse con antítesis, evolución, movimiento, dialéctica básica; no neceando desde tus prejuicios y valores, que bien podrían ser fantásticos e inútiles. Por más grotesco e inútil que me pueda parecer lo que hicieron Lottin y Frost -y sí, me lo parecen-, dejo las siguientes frases y conceptos recurrentes a los que llegaron hasta aquí y no están gimoteando en terrible ofensa:

“En cuanto al poder disciplinario, se ejerce haciéndose invisible; en cambio impone a aquellos a quienes somete un principio de visibilidad obligatorio” – Michel Foucault

“No es gran medida de salud estar adaptado a una sociedad profundamente enferma” – Jiddu Krishnamurti

“Mal gusto es lo que a ti no te gusta y ya” – Wulfrano Moreno, un amigo (@wulfrano)

“El mundo sería maravilloso si la gente, en vez de intentar justificar ideológicamente sus gustos y prejuicios, pudiera decir -Sí, tal vez es valioso, pero no me gusta. Sí, tal vez es una mierda, pero me gusta y ya-” -Yo, el pinche Hill.

Ah… y sí, estoy completamente en contra de “la fiesta taurina” y no, no encuentro relación alguna de esto con hacer una industria de espectáculo con el sufrimiento y muerte de miles de animales criados para tal barbaridad. Como se dice por ahí “finolismente”: No hay que mearse afuera de la taza.

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