El misterioso reino de la tiniebla cuaresmeña - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
El congal postapocalíptico
Por Jorge Hill
Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, mi... Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, milusos en la realidad. Twitter: @JorgeHill. (Leer más)
El misterioso reino de la tiniebla cuaresmeña
Por Jorge Hill
6 de abril, 2012
Comparte

¡Raaargh!

¡ALERTA DE POST PAGANO!

El fin de semana pasado andaba yo atorado entre harta complicancia y no pude entregarles el congalazo correspondiente, hoy la gente anda en la “playuki” nadando entre cacadrilos y los que no, foreveraloneamos y buscamos algo que hacer. Los más obsesivos y zombieficados, pensando en cómo trabajar en estos días para sentirse “productivos” o que la vida algo vale.

 

¡Lo que sea, señor!

¡Pero no me dejes solo pensando en mí y en lo que me rodea!

 

Así que, difícil situación para este congalero traerles algo de su agrado y suficiente interés como para que dejen de quitarse la peluza del ombligo y vengan a leer. La cosa está relax, está tranquila, las noticias se calman, los ánimos bajan y a pesar de que el mundo allá afuera se esté medio cayendo grano por grano, aquí le hacemos como que la “semana santa” ya nos alivianó la vida y que hasta nos habla la virgen.

Pero no está mal ¿no? a veces hasta los inconformes trastornados nos debemos de tranquilizar, tomar un respiro y decir “¡no hay pedo!” aunque algo en la cabeza, ahí detrás, en la oscuridad, nos diga todo lo contrario. Qué belleza, nuestro cerebro y su manera de meter las cosas en cuartos y categorías, para etiquetar, encerrar, lograr tráfico entre ellos y después cerrar y abrir a conveniencia -o inconsciencia-.


De esa oscuridad misma es de la que nos habla Norby, el Norbitt. “El cardenal Rivera” para los que toman en serio cualquier palabra que pueda salir de esa, al parecer infinita, bocaza llena de inspiración temerosa de Dios y sus abismos, llamas, trinches incandescentes, súcubos e íncubos  que se retuercen en la lujuria mientras se llevan nuestras almas pervertidas, el diablo que está en todo y en todos, en los objetos mismos que nos rodean, en el brillo tentador y lascivo en los ojos de una bella mujer desnuda, en la poderosa contraparte del bien y lo sacro.

El pinche coco, pues.

Hoy regreso a Don Norbs porque ya lo había dejado muy abandonado, pero no sólo por eso, más bien porque me ha cautivado la poética, séntida e inspirada manera en la que ha hablado a los feligreses en la misa crismal para estas “fiestas pascuas” en las que no debe uno comer carne, quién sabe por qué o para qué, pero se hace, y luego el yisas crais sale desde su tumba en domingo para comer cerebros y esparcir la zombieficación cristiana por el mundo.

 

 

Ok, ok, él no, total que ni existió, pero el pasquín que le inventaron entre 200 y 300 años después de que supuestamente nació y que hoy se conoce como “La Biblia”, eso dice. Esos eran autores de horror, violencia y culpa, chingao, qué Stephen King ni qué nada.

La cosa es que Norbs nos deja dándole vueltas deconstructivas a espirales provenientes de una perspicacia literaria digna de lo más laberíntico de Borges, con unos:

“México ha entrado al misterioso reino de las tinieblas, perversidad y muerte donde la maldad ha llegado para no acercarse más y el mal no tiene la última palabra…”

 

¡No hay mañana! ¡Los 4 perrines del apuercalípsis! 

D:

 

Señaló que la inseguridad también tiene origen en el “desmoronamiento de los valores cristianos y morales, así como en el socavamiento de toda ética en aras de una perniciosa libertad y relativismo que no es más que libertinaje y egoísmo”.

 

¡Sin Dios no nos queda nada!

¡Puro pensamiento libre y amoral, sin barreras!

D:

¡Ayjuesú!

Voy a intentar algo que ni yo hubiera creído posible, pero ya que estamos en la tranquilidad de la cuaresma, y mientras me chento un filetito de pescado (ja), intentaré reconciliarme con las palabras posteriores del discurso de Norb.

Más adelante menciona que:

El prelado expresó que la violencia que se vive en el país no es producto de la nada, sino de una sociedad que ha perdido su alma y justifica al mal como bien-

 

¡No soporto más esta estulticia!

¡¿Cuál es el verdadero mal y el verdadero bien?!

D:

– y ha puesto como Dios al dinero y como fin la consecución del placer sin límites.

Oh, yanserio…

Bueno, no se me confunda, eso del “alma” -No conozco ese pokemón- y poner al dinero como “Dios” no es como tal la connotación a la que quiero redimir mi pagano ser, mucho menos lo de justificar al mal como bien, si el norte fuera el sur o tú comes pasta a la bolognesa y yo enchiladas, entre otros Arjonismos, también de altísima y alba aura poética extendida hasta el horizonte y vista con la mirada en lontananza.

En lo que estoy de acuerdo con Don meto-mi-cuchara-religiosa-reduccionista-medieval-en-todo, es en una sociedad, no sólo mexicana, pero global, que ha sido convencida de que el dinero es sinónimo de libertad, éxito y estatus, de “haberla hecho”, de “eso demuestra que yo sí soy chingón”. En efecto, todas las ruedas del engrane se mueven para dar el gatazo de que hay relación entre dos cosas que no la tienen.

También debemos recordar que esos mismos engranes hacen que el dinero sea, ahora sí, sinónimo de sobrevivencia, pagada con esclavitud y sumisión desde el nacimiento a un sistema que ha sido puesto ahí por personas ajenas a nosotros y que ya han destinado un lugar para ti en la compleja y larga cadena de producción que genera más dependencia, más producción, el uso de más recursos no renovables y ¿qué crees? ¡más escasez! ¡Yay! y entre menos haya, más cuesta; entra más se tenga de eso, más estatus se cree tener; regrese al punto de partida y repita hasta el fin de los tiempos ¿No es un sistema maravilloso? 🙂

Aunque lo mejor, para la mayoria, sigue siendo pensar como pez, ignorante de un mundo entero de aire alrededor; como círculo bidimensional, incapaz de imaginar un mundo de esferas; o un cubo ignorante de la existencia de un tesseract, o un… bueno ya. El asunto es que es cada día más “gracioso”  -por no encontrar palabra adecuada- ver al “conforme” o hasta defensor del cómodo status quo felizmente ignorante de que su lugar es un nicho más en la gran pirámide, y que los dados en el juego del Monopoly que nos acomodan en nuestras casillas se tiran desde más, mucho más arriba.

 

 

 

Pero sigamos con Norber:

Lamentó que para conseguir esos falsos paraísos sea preciso matar, corromper y pervertir “sin ningún escrúpulo, sin respetar las leyes humanas, tan minadas por la impunidad y la corrupción, ni a la ley divina, de la cual, sobra decir, no escaparán”.

Aquí se pone muy locotrón y hasta mete a la “ley humana”, sí, en México asquerosamente plagada de impunidades y corrupción, misma ley que hasta donde yo recuerde, él y todos sus compinches del país y del mundo, siempre se han pasado por las célibes gónadas cuando de un estado laico y de no andar metiendo cuchara se trata, salvo en esos “escasos y aislados casos” en los que son forzadas sobre algún pequeñuelo… perdón, me quedé clavado con el tema de las pelotas sagradas.

Así, bajo algunos destellos de inconsciente coherencia (por puras leyes en la teoría del caos y de las probabilidades, debe pasar en algún momento), Rivera toca, seguramente sin sospecharlo, un punto muy importante en la manera en la que el religioso entiende al mundo, un mundo humano vs un mundo divino, una contraposición que mina todo el terreno de lo religioso y su consecuente incapacidad para amoldarse a la vida diaria, al avance del mundo, a lo cotidiano y próximo, a lo lógico, lo práctico y a la razón, por lo tanto, a lo que aquí atañe, a un tema que va de la mano mínimo en cuatro grandes (y generalizadas) esferas: lo político, lo social, lo cultural y lo económico. Todo se resume en un significativo y al parecer simple : al final serán castigados.

 

¡La verdad está allá afuera, Mulder!

 

Lo que pase aquí es terrible, terrible la violencia, la avaricia, el daño que se le hace a la cultura, a la tierra y al prójimo día a día… pero no importa, “porque al final serán castigados los malos malosos”, porque claro, la vida está hecha de “buenos y malos”, no de necesidades, de conflictos de intereses, de complicaciones e interconexiones. Todo queda en un asunto tipo película  spaghetti western en donde ya ni “el feo” cabe por pura reducción al mínimo esfuerzo mental y al mínimo común denominador de la fantasía sobre la vida. Unos al cielo y los otros al infierno, blanco y negro, pensamiento de 1 bit, uno o cero, con la misma capacidad de procesamiento.

 

 ¡8 bits ya es mucha complicación, mano!

Aquí, entonces, venimos a sufrir, señores, a pagar por el pecado, a aceptar con humildad y sumisión el destino irreprochable e inamovible que El Señor ha marcado para cada uno de nosotros, Él sabe lo que hace. A rezar, pero no a callar, porque de mucho hay que quejarse, aunque cuando llegue el momento de la complicación, de la jiribilla, de la ciencia, del argumento, del “no era tan simple como creía”, la única respuesta que se tenga, después de vociferar una letanía verborreíca falaz, sea: “La ley divina, de la cuál, no escaparán”.

Tanta conformidad disfrazada de lo contrario no podría venir de otro discurso con más imposturas, falacias y espirales de evasión que del discurso religioso… o del psicoanálisis y filosofía postestructuralista francesa, pero esos son otros boletos.

La cosa es que al final de todo, el todo mismo se queda en un bonito “hay que chingarse, manitos, ni la hagan de pedo y recen”.

Tal vez sí, tal vez Norberto, sin tener la menor idea de por dónde le está llegando a la razón, le llega y la tiene. Tal vez el demonio sí está escondido en la moneda, un demonio que no está más allá que en lo simbólico, en el mismo lugar donde está un Dios al que diario se le reza para que detenga la violencia y al “no ser escuchado” se culpe a un presidente o algún otro monigote de supuesto poder por interferir en los deseos del señor o de ser los directos culpables de miles de muertes y decadencia de un país entero.

De un reduccionismo al otro, de taparse los ojos a sacárselos. Dice la frase gringa “Out of the frying pan and into the fire”, algo así como “Saltar de la sartén caliente para caer en el fuego”.

En fin, que creo que si Jesús hubiera existido, y estuviera hoy entre nosotros, estaría así:

*FACEPALM*

Mta, mijos ¡No entendieron ni madre!

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.