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El congal postapocalíptico
Por Jorge Hill
Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, mi... Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, milusos en la realidad. Twitter: @JorgeHill. (Leer más)
El tiempo, los grandes y el 2016
Una vuelta más alrededor del sol, contada desde algún momento arbitrario en el tiempo, dicen que se llevó a los grandes.
Por Jorge Hill
31 de diciembre, 2016
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Unos dicen que es lineal y que fluye. Otros piensan que es sólo nuestra conciencia la que se proyecta, moviéndose sobre sus cuadros sin movimiento a través de un pasado y futuro ya escritos, inamovibles desde el big bang hasta lo que sea que pase al “final” de los tiempos.

El tiempo nos muestra la entropía embebida en el universo, decadencia pura de la que somos parte. Un camino tan largo hacia la homeostasis absoluta que es inconcebible para los humanos, nuestras mentes no pueden alcanzar a abrazar tanto tiempo, tales longitudes, para eso hemos creado la palabra “eterno”.

Nada lo es. Ni los grandes que “se nos fueron” en 2016. Se fue una de mis personas favoritas, Bowie. Y se fue acompañado de tantos otros enormes de la música, las artes y el espectáculo. Se fueron, en resumen, muchos de los pocos que quedaban de la última generación de artistas que vio, organizó y performeó en cosas tan grandes que también son inconcebibles para el público de hoy. Verdaderos “masivos” como los conciertos “Live Aid” y otros tantos de la época. Se fueron tantos grandes, que hoy parece quedar demasiada pequeñez.

Es fácil aventarse la falacia típica de pensar y decir que estas cosas son las típicas que pensamos y decimos “los viejitos” o “los chavorrucos”, y que todas las generaciones anteriores piensan que las nuevas están muy jodidas. Si bien algo de cierto puede tener eso, también es cierto que existen paradigmas culturales que cambian cada tantos años y que dependen de corrientes, de cambios políticos y sobre todo económicos. Pensar que hoy podrían existir en las nuevas generaciones esos grandes que vieron la fama en los 60 y 70 es absurdo, y lo es porque ya pasaron los 80. Esa década maldita cuando los señores con dinero se dieron cuenta que podían analizar fórmulas, empaquetarlas y convertirlas en “artistas”. Ahí valió madre casi todo. La esperanza hoy es que surjan más de esos productores que son lo contrario, aquellos que pueden generar discos completos y una campaña de relaciones públicas desde su computadora, por ellos mismos y para ellos mismos… siendo muy, pero muy exigentes con ellos mismos. Necesitamos una brocheadita de polvos mágicos de los renacentistas.

Tal vez, pensaba hace rato antes de sentarme a escribir, que ni siquiera necesitamos a “los grandes”, que tal vez sólo fueron una expresión de un momento político, sociocultural y económico. Tal vez los necesitábamos, pero ya no. Tal vez hoy sólo necesitamos a “los que nos gustan”. La manera de generar cultura ha cambiado tanto como la manera de consumirla. Tal vez pensar esto es un gran error y nos ha llevado a no poder diferenciar a un grande de un hijo de vecina, perturbador fenómeno digital que hoy nos tiene ahogados de kanyes y completamente privados de bowies, plagados de werevers y completamente privados de GeorgeCarlins; puede usted continuar con las comparaciones, verá que tan en el hoyo andamos… ¿o no?

Pero qué pequeñas se ven las cosas de repente “en este horrendo 2016”, más cuando intentamos forzar esta cosa lineal y “eterna” llamada “tiempo” a pequeñas vueltitas de la tierra alrededor del sol. Tal vez si dejáramos de pensar tan en pequeño y tan en lo próximo, las cosas parecerían más grandiosas, menos jodidas, en una de esas hasta más esperanzadoras. Igual y hasta dejamos descansar en paz a los grandes, un duelo que termina en aprender de ellos en vez de creer por un estúpido momento que los olvidamos o que ni fueron tan importantes, mientras vamos trepados sobre sus hombros. Siempre, lo querramos o no, lo sepamos o no. Siempre, ya están ellos y ellas embebidos, a su vez, en el universo y en el tiempo que nunca se detiene y a nadie perdona.

Crédito imagen: @CHRISTHEBARKER / TWITTER

Crédito imagen: @CHRISTHEBARKER / TWITTER

Feliz nueva vuelta alrededor del sol, contada desde algún momento arbitrario del tiempo.

@JorgeHill

 

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