No eres bipolar, esperemos. - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
El congal postapocalíptico
Por Jorge Hill
Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, mi... Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, milusos en la realidad. Twitter: @JorgeHill. (Leer más)
No eres bipolar, esperemos.
Sobre los prejuicios ante las enfermedades mentales y la apropiación cultural que las superficializa, tentáculo de una función más grande que busca excluír.
Por Jorge Hill
27 de febrero, 2015
Comparte

images

Vi la frase “No eres bipolar, sólo eres dos pendejos en uno” en Facebook, curioso lugar que está lleno de supuestos bipolares, depresivos, psicóticos y borders. Ahora que me recupero de las carcajadas, intentemos dar una vuelta por los tesoritos escondidos sobre los que la frase puede hablar de manera indirecta.

Existe un fenómeno interesante con las enfermedades mentales, nuestra mayoría no las comprende, las teme, las llena de prejuicios, excluye al enfermo mental y al mismo tiempo adora tomarlas por épocas diferentes para superficializarlas y apropiarse de ellas. Hace una década quienes pensaban ser muy salvajotes e impulsivos se autonombraban “border”, hoy esos mismos son los que escupen YOLOs y se consideran indudables, esenciales e insustituíbles almas de la fiesta. La parte de probable trastorno narcisista o histriónico que logra esta conclusión les pasa cómodamente desapercibida. Desde hace unos pocos años quienes pasan de un estado anímico a otro con cierta rapidez, como cualquier ser humano, se autonombran “bipolares”. Casi todo aquel se siente triste se dice “deprimido”, desde que yo recuerdo.

La adopción cultural de términos psicológicos y psiquiátricos para convertirlos en otro símbolo e inyectarlos de moral, con los prejuicios que siempre conlleva el proceso, es cosa común desde los principios de los estudios de la mente. Ahí tenemos el “perverso” de Freud, que refiriéndose a que la libido se vierte en otro lugar donde “no debería” (se pervierte), es retomado por las señoras y señores victorianos -tan apretaditos y al mismo tiempo tan exacerbadamente excitados- para formar nuestro “pervertido” actual.

61ce7ddf3c_94903377_o2

Leer la historia de la locura es leer una parte importante de la historia de la sociedad y es aprender a leer los procesos ocultos de nuestro socializar de manera más clara y diferente. Es ver que no somos lo que decimos como comunidad, que decimos lo que somos por otros lados, de otras maneras. Sí, esto es una invitación a a leer “La historia de la locura” de “Ahí vas con tu pinche Foucault otra vez, Hill”.

tumblr_mcugw7aIfL1qdfdpxo1_400

Vivir con una enfermedad mental no es cualquier cosa, y la apropiación cultural de lo que la sociedad asume que son las enfermedades mentales lo hace aún más complicado, muchas veces lo hace fatal. El prejuicio y exclusión de una sociedad que se basa en la ridícula fantasía de la normalidad y la adaptabilidad para hacer sus #TeamTúSíSirves #TeamTúNo, puede llegar a lograr su exclusión final: que el deprimido sí termine suicidándose o el “inestable” dé el último paso hacia la psicósis franca, así “deba” ser internado en esos lugares que han sido creados para que la locura esté ahí, lejos, donde no queremos verla porque no queremos entenderla, nos remite demasiado a nosotros mismos, a nuestras cobardías e ignorancias. Todo el kit Estado-personalidad-disciplina médica-comunidad excluyente funciona de manera mágica.

O no. De hecho, no.

Parte del fenómeno excluyente es, irónicamente, su apropiación cultural. La ironía funcional está en que superficializar las cosas y “hacerlas nuestras” es una manera muy efectiva para no pensarlas, ni por arriba y mucho menos hacia el fondo. Qué hueva, YOLO.

Ir por la vida con la patrulla regañona moralista también resulta contraproducente, con esto me refiero al fenómeno tan común hoy en día en redes sociales y la vida no digitalizada, estos monumentos a la moral disfrazada de ideología que se han dado la función de ser “vigilantes” de ciertas causas*. Así tenemos muy en boga a La Patrulla Antipejista que ve a AMLO en cada letra y espacios de un texto o un tuit, La Patrulla PosmoFeminista (de sólo un par de los miles de feminismos) que interpreta y deconstruye misoginia hasta en el crecer del pasto o La Patrulla Anticapitalista que ve cachorros ciegos del imperio en la compra de un Boing en mi puestito callejero favorito de birria jaliscience. Se los topa uno a diario y es curioso (y a veces divertido, depende qué tan perverso despierte uno) ver cómo ni siquiera les pasa por la cabeza la posibilidad de que uno esté de acuerdo con gran parte de su discurso y lucha. Así, La Patrulla AntiAutoNombradosAnormales terminaría como todas las patrullas: siendo una patada en los huevos y ovarios mientras se va desintegrando bajo el propio peso de su moral y disfuncionalidad inherente: un obstáculo para las causas auténticas que se creía promover. Que la lucha deba seguir no quiere decir que sólo hay un método para luchar o que ese siga siendo efectivo en un mundo que cambia día a día.

internet-meme1366908512

Así, llego una vez más a la misma conclusión en estos temas. Parece ser que la única manera de generar cambios auténticos y estructurales en nuestra cultura, sus premiadas ignorancias y enraizados prejuicios, es exponer las realidades y los espectros de los fenómenos que evita y excluye, encarar a nuestra superficialidad con los objetos que deja en el fondo por cobardía, pereza mental o miedo.

Concluyo que así iré intercalando en este Congal algunos textos entre anecdóticos y reflexivos sobre propias y ajenas experiencias con lo que llamamos “locura”, porque cómo nos hace falta hablar, escribir e informar sobre ello. Los regaños solemenes inyectados de moral se los dejo a los vigilantes y a los patrulleros. Pero de lejitos, porfas, que mucho ayuda el que no estorba.

Sí, ando muy serio, nada especial, así desperté. La siguiente semana retomo las mentadas de madre y los sarcasmos que tan deliciosamente inflaman a nuestros “normales” (que se autonombran “anormales”), a nuestros “adaptados”, nuestros “productivos”, nuestra gente bien y de bien. Adorados, mientras les mandamos un beso en su histriónico disfraz de bipolaridad, depresión y psicósis. Tremendongos, son cosa seria.

@JorgeHill

* Parece que no lo dejo muy claro: con “Las patrullas” me refiero a aquellos vigilantes que van activamente cazando discursos e irrumpiendo la vida diaria de los demás con intención de “reeducarlos” hacia sus “verdades”. Nuestros nuevos pequeños inquisidores y cruzados que ven brujas donde a veces sólo hay gatos negros.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.