Haciendo kimchi con corajes - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
El congal postapocalíptico
Por Jorge Hill
Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, mi... Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, milusos en la realidad. Twitter: @JorgeHill. (Leer más)
Haciendo kimchi con corajes
Salir de la casa, romper con la misantropía y anhedonia por un momento, preparar kimchi, hacer corajes. Un viernes cualquiera.
Por Jorge Hill
18 de octubre, 2013
Comparte

kimchilefuck

El lector asiduo ya estará enterado que casi no salgo de mi casa. “Trabajo” en mi casa, si es que a este hábito de escribir rants y mantener páginas y blogs se le puede llamar “trabajo”. Aparte del trabajo, no soporto demasiado tiempo la “jungla de asfalto”, como cualquier mamer poetuitero le llamaría. Cada vez que salgo siento que estoy en un zoológico y no acabo de distinguir si yo soy el que está viendo desde la jaula a los que me ven o yo veo desde afuera hacia una gran jaula, lo más probable es que sean las dos cosas a la vez.

Finalmente, considero que Jiddu Krishnamurti tenía toda la razón con esta frase que ahora cualquier hipsterillo se agarra para justificar su YOLO y sus pendejadas: No es una medida de salud mental estar adaptado a una sociedad profundamente enferma.

Hoy hice mis “pendientes de viernes” y la terapia me saca a la calle, en el camino intento encontrar algo de qué escibir, no me gusta obsesionarme toda la semana, aparte, es ejercicio fijo y un tipo de reto personal el “simplemente sentarse y escribir”, tiene su propia dimensión, una inesperada dificultad para lograr que la mente fluya. Algo en las líneas de un cadáver exquisito que en vez de fluir entre personas diferentes, fluye entre esciciones de una misma mente. Algo medianamente esquizoide, diría cualquier ortodoxo cuasisectario psicoanalista, de esas reliquias fósiles que sorpresivamente, aún existen.

Vista Comic Psicólogo

Después de zamparme los 4 de carnitas de ley (Para el curioso: uno de trompa, uno de surtida y dos de costilla con cuero gordo -no había nana-) decidí que iba a preparar kimchi.

Esa apestosa, ajosa, salada, picante y fermentada lechuga china (Col Napa, col china, lechuga Napa) con zanahoria, cebollas de verdeo o cambray, salsa de pescado, hojuelas de chile coreano, rábano, poro y diversos ingredientes dependiendo de la receta de casa, me trae dos buenos recuerdos que están unidos.

Cuando Pepe Merino me invitó a escribir en este lugar en el que lo estoy haciendo ahora mismo, quedamos que sí, que me latía, que va, va, va, y chidito. Entonces fui a donde se encontraban las anteriores oficinas de Animal Político en Reforma, para conocer al Señor Don Jefe de todo este changarrote, el director Daniel Moreno. Yo, un poco nervioso, no tenía idea que el gran patriarca resultaba ser un tipo alivianado y a toda madre. La hora clamaba por comida, así que gracias a una recomendación de Pepe, los tres nos fuimos a un restaurantcito coreano a unas cuadras, que debe su existencia al asentamiento de migrantes de Corea Del Norte, pero sobre todo de Corea Del Sur, a esta parte de la ciudad de México.

korean-meal

Una típica mesa coreana

Los dos recuerdos que quedan unidos, quedan así gracias a la comida y los aromas. Bien estudiado es el fenómeno de los sabores, pero sobre todo, de los olores en relación a la memoria. Las imágenes y las situaciones quedan fijas en la mente, unidas a un aroma o sabor, durante toda la vida. Por lo menos hasta que el Alzheimer o la demencia senil empieza a hacer lo suyo. Pocas cosas quedan tan fijas en mi memoria de amante de la comida y cocinero aficionado como un sabor completamente nuevo. Y me encanta. Ser sorprendido por un sabor completamente inesperado es algo que busco activamente en mi vida. El kimchi hizo eso aquel día y quedó unido al principio de un “trabajo”, pero más importante para mí, del inicio de una amistad con dos personas que gozan de mi completa admiración. Y escribo “gozan”, porque supongo que la gozan, sin albur… bueno, nomás lo escribo por mamón.

Así que hoy salí al súper y pensé que sería feliz con lo que considero mi segunda terapia: cocinar. Me pone feliz, me pone de buenas, me olvido de todo, me concentro en los detalles, hago y deshago, canto, pico, corto, licúo, hiervo, frío, salteo; y todas esas “neuróticas” sensaciones de misantropía, hartazgo, desidia, anhedonia, falta de motivación y confusión se van por unos preciados momentos.

Para cuando estaban todos los ingredientes picados y la lechuga absorbiendo la sal en grano en agua saturada, cuando la pasta de ajo, jengibre y chile estaba lista para recibir al ingrediente principal, la salsa de pescado, me di cuenta que mi salsa llevaba caduca desde el 2012.

¿Por qué no he  muerto, así como tantas personas a las que les he hecho platillos orientales con ella? no tengo la menor idea, yo pensaba que el apestoso milagrito duraba más tiempo que la salsa china de mil años.

Hice corajes -muchos, omitiré penosos detalles-, vi el reloj: imposible conseguir una salsa de pescado, anchoas, calamares u ostiones a esta hora.

Pues a la chingada, total, el kimchi entre más fermentado y apestoso esté, queda mejor. Mañana será otro día y compraré la mejor, más olorosa y concentrada salsa de pescado que me encuentre en el súper oriental y llegaré a echarle una taza entera a mi ya marinado kimchi, huérfano de aromas submarinos fermentados.

Mi técnica casi infalible de salir al zoológico para encontrar algún tema “social” o “cultural” sobre el cual escribir, no funcionó hoy, pero finalmente, escribir sobre hacer kimchi, mis corajes y mis recuerdos unidos a él, supongo que son buen contenido.

Haz kimchi, como se debe, no como yo:

Pronto mi video-receta de kimchi como se debe hacer. Mientras, pueden ver un par de recetas en mi canal de Youtube y suscribirse si no les parezco insoportable. Pasa, dicen.

Sígueme en @JorgeHill

 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.