La completa suspensión de la incredulidad - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
El congal postapocalíptico
Por Jorge Hill
Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, mi... Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, milusos en la realidad. Twitter: @JorgeHill. (Leer más)
La completa suspensión de la incredulidad
La suspensión de la incredulidad solía ser un reto para los autores. Hoy en día existe una industria y un público que simplemente ya no la exigen ¿por qué?
Por Jorge Hill
8 de agosto, 2014
Comparte

 

Suspensión de la incredulidad es una expresión, acuñada por el poeta y filósofo Samuel Taylor Coleridge en 1817, que se refiere a la voluntad del espectador/lector/jugador de aceptar como ciertas las premisas sobre las cuales se basa una ficción, aunque sean fantásticas o imposibles.

Izzrail en Ludosofía

gato película

Tú, viendo una película hollywoodera de acción.

Suspension of disbelief o “suspensión de la incredulidad” es un término muy importante para escritores y guionistas de televisión y cine. Se refiere a la capacidad del público para adentrarse al mundo ficticio que se les presenta y jugar en él sin interrupciones, sin salirse del escenario que se les ha creado por pensar que algo en él resulta increíble.

Gracias a la suspensión de la incredulidad , el público puede creer que ese monstruo, esa criatura mitológica o ese mundo fantástico que está en la pantalla o en las páginas, es real dentro de ese universo y es digno  de nuestro amor, reconocimiento, cariño, identificación, horror o apasionada enemistad. Pero no nos engañemos, esto no depende sólo de una capacidad o ignorancia del público; solía depender, más bien, de un autor hábil, creativo y de su arduo trabajo de planeación y escritura.

Lograr la suspensión de la incredulidad en el público podía ser uno de los más grandes retos para un escritor o un guionista, un trabajo al que se le han dedicado miles de libros de teoría y se le han tratado de encontrar cientos de estructuras que lo faciliten. Es un trabajo complicado y una gran muestra de talento de quien está detrás de la obra, si lo hace bien. Es otra de las proezas que suelen ser invisibles para el público, quienes leen o miran un producto terminado después de que sus autores han pasado por sudor, lágrimas, probablemente muchas botellas de whiskey, algunos conflictos familiares y en una de esas, hasta tantita sangre.

writers-block

Escribo que estos logros “solían” ser grandes retos porque hoy por hoy, la mayoría del público es tan poco exigente que se les puede aventar un pastelazo en la jeta y seguirán pensando que la película  “no estaba tan mala” y que el libro… ¿cuál libro?

Crear mundos enteros con sus propias leyes, sus políticas, sociedades complejas, secretos y misterios, todo ensamblado dentro de un gran paquete de coherencia, ya parece ser absolutamente innecesario. No lo aplaudo, lo aborrezco y estoy convencido de que es una más de cientos de muestras de la pérdida de apreciación general y de exigencia tanto de autores como de público, en pos de generar negocio en vez de obra, en pos de darse entretenimiento light olvida-problemas en vez de pensamiento; tendencia que siempre ha existido, pero que no había visto el boom que se ha expandido sin detenerse, como big bang de partículas insufribles del mame subatómico, desde los 80s.

80s

Créanme, algo terrible empezó en esos días y sólo ha crecido.

mtv

… neta.

commando-arnold-schwarzenegger-machine-gun

No es choro.

*DisclaimerCualquier parecido con los trends actuales en colores, formas, vestido, temas y banditas o “diyeis” desechables con sonido genérico imposible de distinguir de las otras mil NO es mera coincidencia.

 

Vamos con los reclamos típicos y sus falacias, sus clichés y sus exposiciones superficiales, que al decirlas como vacía repetición, nos dejan con un ilusorio buen sabor de boca, una quimera tanto de raciocinio como de razón, a veces, incluso de éxito en el sarcasmo:

1) Es que hay gente que quiere que todas las películas sean mamonas y artísticas y pues qué hueva

No, lo que muchos queremos es que la gran mayoría de las películas no sean churros que se centran en un twist final, en las tetas, caritas o músculos de los protagonistas, en un formato predecible minuto a minuto, en refritos de películas anteriores o en meter todo lo concerniente al género en un molcajete sin pies ni cabeza. ¿No es raro que sean las mayorías las que a veces se quejan de la “mamonez” de las minorías? Algo que se me antoja como verdaderamente penoso parece asomarse detrás de estos reclamos ridículos desde el mundo pop en el que vivimos hundidos y que ahora aceptamos como normalidad. La ilusión de razón y coherencia en las mayorías, un clásico de nuestros tiempos.

2) Es una película de –inserte director– y sobre –inserte tema-, no tiene pretenciones, es sólo entretenimiento ¿qué esperabas?

No se espera absolutamente nada de ellas, se sabe que una bazofia será una bazofia y no se pretende que sea otra cosa. Las preguntas, más bien, serían ¿por qué te sientes tan cómodo de consumir tanta bazofia? ¿Por qué hay tanto de ella y casi nada de las otras miles de opciones? Cientos de autores, directores y guionistas han demostrado una y otra vez que todo, absolutamente todo género y todo tema se pueden tratar de maneras dignas, coherentes y apreciables, manteniendo tanto su calidad de obra como su capacidad de entretenimiento; como ejemplo se me ocurre la ola de cine de horror francés y japonés de las dos décadas pasadas o la ola de literatura de ciencia ficción en los sesentas y setentas, de donde salieron tantos de los clásicos que justamente, en estos días, se hacen pedazos en adaptaciones como “Yo, Robot”, “Soy leyenda” y tantas más que ya no quiero pensar porque me empiezo a poner de pinches malas.

Si hay tanta chingadera es porque hay una gran mayoría de gente que la consume. El viejo oferta – demanda.

3) Yo no voy a ver los movimientos de cámara, la corrección de color o la iluminación, a escuchar la música original y el score, a apreciar o analizar la estructura del guión, la complejidad de los personajes o a admirar la paleta de colores del director o fotógrafo. Qué hueva ¡yo voy a ver la historia que tú te pierdes mientras estás analizando!

Esta es una de las partes más tristes a donde ha llegado la cultura actual: la separación entre obra y entretinimiento, generada por un lado por los estudios para poder producir absoluto chicle para el cerebro, desponjándolo de todo posible momento pasivo o de apreciación, y por el otro lado por un público cómodo que paga gustoso por este tipo de cultura. Ahora ¿qué le hace pensar a estas personas que no se está siguiendo la historia, viviéndola e identificándose con ella mientras se hace todo lo demás que nombran? SPOILERS: se llama “pérdida de la capacidad de apareciación”, gracias a vivir tragando camote se piensa que ciertas cosas son imposibles, que incluso nunca existieron. La dicotomía imposible pensar/sentir en las mentes de quienes no pueden chiflar y comer pinole al mismo tiempo.

m45uf

4) Aliviánate, es un mundo fantástico, todo puede pasar.

No.

perro no

No “todo puede pasar”. El mundo fantástico debe tener sus propias reglas, sus propias leyes, una coherencia interna que justifica toda la red de sucesos, de esto depende la ya tan abusada “Suspensión de la incredulidad“. Me parece apasionante, coherente y perfecto que exista un caballo dentro de una nave abandonada que funciona gracias a partes humanas integradas a ella , perdida en el espacio profundo y en el futuro lejano…  claro, si después entendemos de dónde salió y hace una perfecta coherencia, como es el caso del capítulo del que tomo esta referencia, “The girl in the fireplace” de Doctor Who. Me parece imbécil que un coche salte cinco veces lo que debería saltar gracias a una rampa en una película de persecuciones de cochecitos, que todo vehículo explote al caer o volcarse, que un giro en la historia se dé gracias a un personaje que nos mantuvieron oculto y sin importancia durante toda la historia (El asqueroso Deus Ex Machina de gran parte del cine y literatura actuales) o que un súper héroe salve el día con un poder que nunca tuvo, que no se explicó, que no se mostró su origen, que nunca se justificó. Estas no son exigencias, estas son reacciones a los mangazos, mamadas y trucos baratos a los que hoy se nos tiene tan acostumbrados que ni siquiera se piensa en su absurdo. El que piensa en ellos resulta “demasiado exigente”, y qué mal visto es tener exigencias o estándares de calidad en las artes y entretenimientos hoy en día, todo parece indicar.

idiocracy-no-brain

Así llegan las buenas noticias para autores y cineastas de hoy: deben dejar de preocuparse tanto (si todavía se preocupan); la famosa noción de suspension of disbelief que daba estructura y coherencia a toda obra de ficción hoy es un lujo que sólo se dan los que quieren hacer las cosas realmente bien, aquellos que quieren que su obra tal vez sobresalga y trascienda, que tal vez se mantenga por décadas o siglos, personas con ambiciones más allá de la venta, personas a quienes hoy normalmente se les llama “esos pinches pretenciosos” con una grotesca sonrisa de certidumbre apoyada sobre la falsa e inestable seguridad que dan las masas mayoritarias.

Ninguna añoranza hay por un pasado en este escrito, mucho menos un reproche a las “nuevas generaciones”; si existe algo tal vez sea una cierta melancolía por un futuro que muy probablemente nunca llegue a existir, gracias a un presente que no deja mucho a la esperanza en éste y otros tantos temas mucho más relevantes e importantes.

¿Culpa de Hollywood? ¿Culpa de los estudios? ¿Culpa de un sistema económico que no sólo nos invita al vacío de las famas y riquezas, sino que también nos obliga a crear productos de ciertas características “probadas y seguras” para que puedan ser realizados, publicados y obtener una distribución suficiente? ¿Culpa del público que ha perdido la capacidad de apreciación y por consecuencia la capacidad de exigencia, pero que consume y mantiene esta rueda de la fortuna del mame en movimiento y crecimiento constante?

No sé, pero yo la pensaría dos veces antes de decir “Ya sé que va a ser una mamada, pero de todas maneras la voy a ir a ver/lo voy a leer”.

“Total… que cada quien es libre de escoger su propio veneno” y sí, claro que sí, así es esto de la libertad y de los gustos, sólo dejo un último pensamiento, como uno de esos twists que tanto parecen gustar ahora y sin los que ya casi nada vale, ni emociona: Claro, “total”, que la peste y enfermedad que deja el cuerpo envenenado, al muerto no le llega ni le molesta.

———

Sígueme en @JorgeHill

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.