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El congal postapocalíptico
Por Jorge Hill
Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, mi... Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, milusos en la realidad. Twitter: @JorgeHill. (Leer más)
La física del cinismo
Por Jorge Hill
6 de julio, 2012
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En mi entrada de la semana pasada, hablaba de la imposibilidad de un fraude a gran escala, y aunque sigo sin verlo por parte del IFE o en ningún lugar del conteo o números, la realidad siempre supera a la ficción. El acarreo brutal, la compra y vigilancia del voto, la influencia de los medios corporativos y el abuso de la ignorancia, el cansancio y el hambre de un pueblo, son una realidad. Para superar a la ficción misma, hoy escribo algo con tono sci-fi, que a su vez, es superado por la realidad, una vez más.

Para confirmar el modelo físico del todo sólo faltaba encontrar la existencia de la última partícula que quedaba huérfana de demostración científica en el modelo estándar. El bosón de Higgs, que le da masa a todas las demás partículas y a todas las “masitas”, ya es un hecho y es algo que a muchos nos ha conmovido hasta las lágrimas. Cada día la ciencia se va comiendo un pedazo nuevo de superstición y religión, demostrando que los misterios no son místicos e intocables, que son hechos esperando a ser descubiertos. Este Dios, prácticamente cómico, de las religiones del mundo, resulta cada día más lejano e inútil, cada vez se muestra más su parecido con un humano vengativo y perverso, celoso y destructor, muy lejos de ser un creador de algo o de traer paz y amor al mundo. Para eso prefiero a un hippie.

Ceiling cat creando el universo. Woot!

Pero si los leptones, los quarks, los bosones y hadrones son cosas misteriosas cuyo funcionamiento está muy por encima del imaginario colectivo cotidiano, hay una partícula con la que se la pelan, todos, hasta el Higgs.

He aquí mi postulado, y yo digo, que mi “peiper” éste debería ser publicado en la “Science” o en la “Nature”, o ya de mínimo que me entrevisten en un programucho de esos canales tipo Discovery que antes eran respetables fortalezas de ciencia e historia y que hoy no salen de los “Megavolcanes”, “Los códigos de la biblia”, “El 2012”, “El cuarto libro ultrasecreto de Nostradamus” y el megaultrafin del mundo y cosas así. Vamos, que “El fin del mundo” ya no es suficientemente impresionante y digno de rating, pues.

 

Esto es “ciencia seria” en la televisión ahora.

EL CINITRÓN:

La subpartícula que hoy propongo, para el nuevo modelo estándar, es el Cinitrón, responsable del campo de cinismo.

Los estudios que se han hecho en los últimos días en México, apuntan a la necesaria existencia teórica de una partícula que tenga que darle a todo lo demás la capacidad de un cinismo absoluto, mismo que nunca es tomado en cuenta o se pierde en la “oficialidad” de las cosas. Esta evasiva partícula está formada, a su vez, de diversas subpartículas a las que he llamado PRIones, Soriones, Televisinos y Acarrinos.

Mi Cinitrón es como de este tamaño.

Las miles y miles de manifestaciones del Cinitrón pueden ser opacas, oscuras y a veces, prácticamente invisibles gracias a los Televisinos, que se encargan de quitarles masa y peso en los momento más necesarios y claves. Recordemos, trabajan en conjunto y son parte esencial de su conformación.

 

Mira, Quique, te explico cómo funcionan los Televisinos,

tú nomás saca la cartera.

Esto no quiere decir que sus efectos no sean demostrables o pasen desapercibidos. Desgraciadamente, los aceleradores de partículas posicionados en el IFE y en FEPADE parecen no tener la infraestructura adecuada, sus científicos están dormidos o están cómodamente silenciosos gracias a “becas” que se les han otorgado para seguir otros experimentos, al parecer, más redituables en el futuro próximo.

Sin necesidad de un gran aparato como el del CERN o un equipo como el de FERMILAB, la aparición tumultuosa de Cinitrones se ha vuelto escandalosamente evidente y ha atraído, incluso, la atención internacional. La burla viene desde Francia, España, Estados Unidos, Inglaterra y hasta Japón: ¿Cómo es posible que teniendo tantas pruebas a la mano, los científicos de México no puedan hacer nada para probar la existencia, cínica en sí misma, del Cinitrón?

 

 

Y es entonces que entramos en todos los problemas de la burocracia y la “oficialidad”. Desgraciadamente, en los más altos lugares de las esferas de presupuestos y resultados “oficiales”, se encuentran aquellos que no quieren romper el cómodo balance ya establecido por el modelo estándar. Un típico comportamiento en el que las instituciones han enloquecido gracias al poder. Ni siquiera la demostración física y pública de millones que han podido repetir el experimento en sus casas, es suficiente. Una desgracia para la comunidad nacional. Un asunto digno de la observación de organizaciones internacionales y derechos humanos, una muestra más de que los tentáculos del poder y de las élites, están en todo y todos.

Pero, lo que a nosotros importa en estos momentos es la teoría. El comportamiento único del Cinitrón es digno de la ciencia ficción y rebasa, por muchas extravagancias, todo comportamiento visto anteriormente. Por poner algunos ejemplos: Miles de Soriones han sido encontrados gracias a la aceleración y eventual choque de Acarrinos. Miles de PRIones han sido hallados, a partir del domingo pasado, gracias a pequeños “heraldos” encargados de portar cualidades físicas hasta el destino que les da carga positiva, los llamados “Halconcitos”. Pequeños hadrones.

Ellos vienen desde una galaxia lejana para vigilar tu voto

¡Halconcitos galácticos!

Niños de cobre-e-e-e-e.

Otro curioso fenómeno es aquel encontrado en el vacío. Los Cinitrones parecen mostrar una especial excitación y punto de concentración cuando atraviesan espacios vacíos. Al cruzar por estos campos, su fuerza aumenta y muestran un cambio estructural que los une en moléculas, muy parecidas a las proteínas. Carteras, bolsos y estómagos vacíos son de especial y misteriosa importancia para estos extraños cambios de estado, haciendo que nos preguntemos si este tema puede pasar desde el campo de la física, hacia la medicina (con sus respectivos vales) o al de la sociología, incluso al de la ganadería, en especial aquella que utiliza borregos como materia prima.

 

 

En conclusión, podemos ver que lo más extraño de todo este fenómeno, es algo nunca visto por la ciencia o la sociología: por primera vez, son las masas quienes demuestran una y otra vez un fenómeno, para ser la élite oficial (y que oficializa), la que niega la manifestación de algo más claro y tangible que la gravedad misma.  En la mayoría de los institutos, revistas y medios, lo que reina no es la negación, más bien, un silencio sepulcral. Digno de escalofríos.

¿Qué esperarán, entonces? ¿Que las partículas choquen solas?

A veces pasa en la naturaleza, con resultados trágicos.

*Jorge Hill siempre quiso ser científico, cosmólogo, de preferencia, pero siempre fue muy pendejo para las matemáticas.

 

 

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