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El congal postapocalíptico
Por Jorge Hill
Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, mi... Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, milusos en la realidad. Twitter: @JorgeHill. (Leer más)
La seño y la corporación zombie
Una historia que nos lleva a pensar la normalización y estandarización "necesarias" para que se nos permita vivir en un mundo-corporación.
Por Jorge Hill
27 de septiembre, 2013
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Brainstopping

Hoy les voy a contar la historia de la señorita Laura. No, no escribo sobre esa perfecta representante del espectáculo grotesco que es la televisión mexicana y mundial, que trae pleito con Aristegui y ha hecho su carrera y fortuna explotando el elevado morbo e imperiosas necesidades de tragar camote de gran parte de la población latinoamericana.

No, escribo sobre la seño Laura, mi madre.

Seño estudió enfermería, se casó con un doctor, tuvo un hijo y una hija, se divorció rápidamente de mi padre –otro caso de estudio-, luego se arrejuntó con un tipín instransitable que tomó lugar de padrastro por lo que se sintió como una infernal eternidad. Por esas épocas ya andaba haciendo falta dinero y el negocio de señor padrastro nomás no pifaba. Así, seño se introdujo al oscuro mundo de las farmacéuticas, esos monstruos de la industria y la corporación, la sistematización y normalización.

Los años pasaron y seño fue subiendo de puesto, tipín padrastro desapareció mucho más tarde de lo que se le debería haber permitido y seño podía mantener a dos hijos, un departamento y una vida medianamente cómoda.

Seño Laura no es la persona más paciente del mundo, tampoco la que gusta más de la compañía de otros seres humanos. Las cosas son como son, se hace lo que se debe hacer, y listo. La mezcla de eso y de un padre caótico e impredecible, que escaparía a la comprensión del psicoanalista más agudo, han logrado lo que seguramente se debe poder leer entre líneas en el conjunto de escritos que forman este congal. Pero ese es otro misterio que décadas de terapia aún no terminan de desentrañar. Otra historia.

Hace poco llegaron cambios al monstruo farmacéutico y la evaluación de empleados tomó nuevos tintes, llegaron nuevas caras, nuevos jovenzuelos y jovenzuelas que saben cómo funciona el mundo hoy, que traen los colmillos de fuera, saben que se debe ser una pinche perra en este reciente capitalismo en el que las grandes corporaciones pueden llegar a tener más peso e influencia en las decisiones de un país que el propio gobierno. El lobbying, los regalitos desinteresados a diputados, reporteros, patrones y jueces, el “si nosotros somos los que damos trabajo y somos la base de la economía ¿por qué no tendríamos inmensos privilegios y ser ciudadanos VIP?”, el destruir a la competencia por cualquier medio para asegurar el monopolio, el grupo de abogados carniceros que forma una impenetrable firewall que hace intocable al monstruo, el saberse de memoria los huecos y loops de la ya manipulada y poco funcional ley mexicana, o de donde sea.

Las nuevas caras y las nuevas reglas dirigieron el dedo hacia seño Laura porque no es la más empática, no es la que te habla bonito, no pela mucho los cursitos de “asertividad”, no es la que lleva donitas para todos cada día y no es la que sale a las cenitas y reunioncitas corporativas de hueva a ponerse la máscara de sonrisa y echar unos “Sí, nena. Sí, manita, sí manito” a todo godínez que se cruce por la alfombra roja del mame corporativo cotidiano, la hiperrealidad del fantástico “éxito” godín. Aunque de su trabajo no hubiera ni queja, seño Laura, después de más de una década de ardua dedicación, aprendizaje y chinga, se quedó sin trabajo de un día para el otro.

Eso sí, todo muy by the book, todo por ley y que si los papeles y los contratos y los pendientes. Ahí sí, la ley ya no es tácita, ahí sí ya no se puede manipular tanto al gusto del patrón o la tendencia del momento.

Hoy, seño Laura, tirándole a los 60, tiene que pensar cómo le va a hacer ¿buscar otro trabajo en algo parecido, teniendo experiencia? Iintentar abrir un pequeño negocio? ¿Ser empleada en algo completamente nuevo y empezar desde el principio?

Historias realmente trágicas existen allá afuera, es un hecho. Esta historia, de una mujer de clase media, seguramente no se compara con tantas barbaridades que vemos a diario en un país y un mundo donde la gente que tiene muy poco cada vez tiene menos, en un mundo donde las gráficas son claras y te dicen que el pobre se mantiene pobre, el clasemediero se hace pobre y el rico se hace más rico. El caso no es hacer melodrama. El caso sería preguntar ¿hasta dónde nos está llevando este sistema autoorganizado –les guste o no la palabrita, la comprendan con su complejidad o la reduzcan a tal nivel que se vuelva incomprensible, incognoscible y objeto de burla-, que la estabilidad de tu trabajo puede depender de tu personalidad y no de tu trabajo? ¿Es “normal” el nivel de normalización y zombieficación Godínez que vivimos hoy? ¿Quién va a detener al Kraken, si cada marionetilla que baila en la punta de sus millones de tentáculos parece estar encantada de ser un silencioso peón más que lucha por tener el mismo celular que todos los demás, vestirse como todos los demás, hacer lo que todos los demás, actuar como todos los demás, acudir a los mismos eventos, consumir y exigir los mismos objetos, entretenimientos, artes y vida cotidiana?

Recordemos que la industria responde a lo que el cliente pide, el mundo responde a lo que el mundo pide, el sistema da lo que el sistema pide mientras se autoalimenta para crecer y fortalecerse, hacer que los vínculos que forman su autoorganización sean cada vez más claros, firmes, fuertes, de la misma materia y forma que mejor le ha resultado para subsistir: La normalización, estandarización y zombieficación nunca han estado más cerca de la ciencia ficción distópica que hoy. El gran organismo de la zombieficación, alimentado por zombies, pariendo zombies.

Nunca ha estado más claro el cómo se debe ser para alcanzar “el éxito”. ¿Y los que no queremos eso? ¿Los que en vez de buscar consejo y camino en los falsos y producidos jóvenes de los comerciales y programas mañaneros, lo buscamos en el viejo que está muriendo y se arrepiente por haber sido un esclavo voluntario toda su vida y haber olvidado sus pasiones? ¿Los que volteamos a ver la complejidad del mundo, de la historia, de la vida y del cosmos, que consideramos el “éxito” contemporáneo exactamente lo contrario al “éxito” y a “una vida digna de haber sido vivida”?

Video: 7 corporaciones, dueñas del 70% de los recursos mundiales (y creciendo)

 

Los que quedan, a seguir huyendo de la infección zombie, aunque la “normalidad” diga que tú eres el enfermo, el infectado. O a darse por vencidos. No hay más.

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