La sobrevivencia del más imbécil o el nuevo Darwinismo - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
El congal postapocalíptico
Por Jorge Hill
Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, mi... Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, milusos en la realidad. Twitter: @JorgeHill. (Leer más)
La sobrevivencia del más imbécil o el nuevo Darwinismo
Por Jorge Hill
5 de marzo, 2011
Comparte

 

¿Qué es la estupidez y quién es estúpido? resulta difícil delimitar el termino y poder asociar acciones a él, ya que a veces pareciera que lo imbécil depende de un cierto contexto que a veces da a una acción su caracter de estúpido.

Por otro lado no es tan difícil notar que vivimos en una sociedad que premia al estúpido y lo glorifica, en este mundo, curiosamente, es el imbécil el que triunfa y llega por los medios más rápidos y directos a lo que la misma sociedad actual impone como premio o como símbolo de “éxito”: la fama, el dinero y/o el poder.

El 90% de la programación del mundo se trata de idioteces y está destinada al idiota, no sólo eso, también premia al voluntariamente pendejo, es suficiente voltear a ver el éxito de películas y series como “Jackass”, que en su defensa manifiestan un orgullo de ser idiotas, hacer idioteces y que una población idiota los siga casi como deidades, encarnaciones de babeantes dioses con procesos tan complejos de pensamiento y reflexión como los de un caracol de jardín. Es suficiente, también, ver gran parte de la programación de la televisión mexicana, destinada al escándalo, al drama telenovelero y a imponer los “valores familiares” que tanto le convienen a las pocas personas empotradas en el poder, porque calladito te ves más bonito, pero más bonito aún, adoctrinadito desde chiquito.

Es de lo más cool, actual y bien visto ser un trajeadillo en la oficina, pelear por tu puesto, por tus clientes, subir en la gigante escalera interna de las jerarquías del trabajo y por lo tanto sociales. Lamer la bota del de arriba, patear con la bota al de abajo, que a su vez, lame la tuya. El zombie corporacional es el macho alfa de hoy, muestra su poder a través de la prepotencia, de la “independencia”, la compra de artículos, las discusiones de futbol, la lista de las que se cogió y las penetraciones veloces entre los demás coches con la extensión fálica que es el deportivo del año. El príncipe de la familia, primogénito que regará sus genes a las siguientes descerebradas generaciones de juniors que pasan la vida sin preguntarse absolutamente nada sobre ella, la comodidad de ser voluntariamente imbécil e ignorante.

Es de lo más cool y actual ser la niña Barbie que habla con un exasperante tono infantil acerca de todas y cada una de las nimiedades cotidianas, la fiesta de ayer, el novio (el del parrafo anterior, obviamente), la importancia de mantenerse en forma y las compras del día en exclusiva tienda de artículos que se fabricaron en sweat-shops chinas por 10 pesos pero que al ponérsele una marca encima se las dejan caer a estas brillantes señoritas en 3,000 pesos.”Pero si tengo el dinero de sobra para darme los lujos que yo quiera y cuando quiera, no me importa” dirá, en su imbécil defensa, la princesita en cuestión, sin darse cuenta que no es el hecho del dinero lo que importa, si no que el problema de princesa y príncipe es ser parte, y catalizador, de un sistema de pensamiento que mantiene idiotizada a la población para poder darle un giro más de tuerca a un sistema económico y social que está ya de por sí en decadencia, llevándonos entre las patas junto a él.

La modernidad resumida en una imágen.

“Ni que fuera para tanto, así es la gente, no seas amargueitor, we” es lo que también suele decirse, en favor de “llevar la fiesta en paz” y tranquilizarse, “¡chill out, carnal!”, mientras todos nos chilleamos-out y nos calmamos, el mundo es tomado como rehén por la imbecilidad, sus productos, sus consumidores y las consecuencias que deja en todo el sistema que nos rodea, en nuestras relaciones, nuestros grupos, lo que vemos a diario y lo que finalmente, somos.

Borreguismo ciego que ya no necesita de pastor, un hormiguero voraz indiferente a la piedra que está a punto de caer sobre él. ¿Por qué en la época de más acceso a la información de la historia la gente sigue escogiendo ser imbécil e ignorante? ¿Por qué en la época de más avance científico y académico la gente sigue escogiendo la ignorancia y la idiotez, e incluso el rechazo a la ciencia misma o a la academia? ¿La ignorancia y la idiotez es felicidad? De esta y otras preguntas más habla el documental “Stupidity

Pásenlo a su amigo más idiota y háganle un favor al mundo, y nunca, nunca, subestimen a un imbécil, no hay nada más peligroso que un pendejo con iniciativa.

¿Avedá?

 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.