Las reses sociales - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
El congal postapocalíptico
Por Jorge Hill
Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, mi... Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, milusos en la realidad. Twitter: @JorgeHill. (Leer más)
Las reses sociales
Por Jorge Hill
15 de julio, 2011
Comparte

En las últimas semanas mucha plática ha habido en internet sobre la nueva red social de Google, que los mismos, muy osados, anunciaron como “la competencia de facebook”. Probablemente lo que haya generado tan encarnizadas batallas cibernéticas haya sido en un principio el anuncio mismo, levantando llaga en los fans y fanboys tanto del “feis” como de Google.

Después de mendigar por una invitación a la mentada GooglePlus o “G+” y su obtención, llevo poco más de una semana picoteándole y viendo cómo funciona, tratando de pasarme por el arco los comentarios ajenos para hacerme mi propia opinión. Desde el principio me gustó algo en su limpieza googleiana minimaloide, me pareció un respiro y algo ligeramente diferente, aunque un poco vacío, medio foreveralone.

Finalmente,  hubo encanto de los polvillos mágicos de la intahrwebz y G+ se quedó en mis redes sociales. ¿¡Oh, por Dios, Hill, cómo es que “se quedó” en tus redes sociales?! !¿no dejaste twitter, no dejaste facebook por ella?! ¿¡Cómo?! ¡no entiendo!”

Mi experiencia twittera y de comentarios post-entradaenanimalpolítico me ha mostrado que no debo mezclar muchos temas y dejar todo claritititito porque si no se causan muchas malinterpretaciones y lecturas incorrectas, que debo exponer por separado el contenido y el discurso de fondo, la forma y el fondo, el… ¡sáquese qué!

¡Arrancan!:

Un señor que se llama Thomas Kuhn, filósofo de la ciencia, le dió a la palabra “paradigma” un significado muy importante y que traería un peso muy fuerte a la manera posterior de entender los progresos. Un paradigma es el conjunto de ideas y métodos utilizados en las ciencias (extensible a otras disciplinas y a lo sociocultural) que reina en un momento y a través del que se filtran los entendimientos de una época, el paradigma en el que vivimos suele hacernos ciegos al anterior y hace casi invisible el paradigma que sigue, nos sumerge en un estado de “corrección” ante el mundo actual y nos da cierta esperanza de certidumbre, nos da la tal vez fantasiosa idea de “conocer y entender” el mundo que nos rodea a la perfección.

Hoy en día, gracias a la maravilla (ma-ra-vi-lla, os digo, una y otra vez) que es internet, los paradigmas en la obtención y generación de información, así como en las maneras de relacionarse a través de internet, cambian a una velocidad impresionante, tengo amigos más jóvenes que yo o de mi edad que no tienen la menor idea de lo que es un “troll”, las vicisitudes y encantos de los memes, o que simplemente, siguen usando internet explorer.

Lo curioso de los paradigmas, y de la ceguera ante ellos, es que nos dan extremistas, que en su lucha para mantener la estabilidad que ese mismo paradigma provee, pueden hacer y decir todo tipo de desquicios. Me recuerdan, y no en vano, a los religiosos que todavía nos quedan en el mundo, tan hambrientos de esa esperanza que les da su religión, la certidumbre. Porque el saber que hay paradigmas y que se vive en uno, no es conocimiento para el que busca certidumbre, y esto es algo que aún muchos que se dicen ateos y personas de razón, no entienden. Si algo te da incertidumbre y preguntas, es el método de pensamiento lógico y el pensamiento crítico. Una pregunta te lleva a otra y a otra, el que se queda en un mismo lugar, ya se chingó, se quedó atrás y se volvió lo que llamo “un religioso de pensamiento”, adorando a sus “dioses no religiosos” y pensando “ideas mandamientos”.

– El hacktivista que ni es activista ni ha hackeado un atari en su vida, pero se dice muy troll y está muy enteradito de lo que pasa en el país y en el mundo, claro, con su particular y alineado sesgo sectario al repartir esa información destinada a una ortodoxia, tan “revolucionaria” como le llame, ortodoxia y disciplina al fin y al cabo, información a medias pasada por el filtro del propio deseo y no de la razón, si no de la retórica.

– El “activista” recalcitrante de red social que “sabe” lo que es bueno para el mundo y todos se deben unir a él, si no te le unes, eres basura del mundo, parásito social, nulidad ideológica. Estos son los que se paran en todas las marchas y se toman fotos que luego suben a internet para echarle en cara a todo mundo que ellos sí están comprometidos y que todos los demás son estorbos universales, llevándose un kit “Mi Alegría” de sobada mágica de ego en el transcurso. ¿Cuál es el fondo auténtico de la marcha o el movimiento? ¿El movimiento tiene realmente un propósito o son 40 discursos diferentes unidos en un muégano amorfo y grotesco? Esto no le importa. Lo que le importa es que él “sí hace algo”… something-something, representantes vacíos, símbolos de la nada, en el mejor de los casos, de la confusión disfrazada de “ideología”.

– El “indiferente cool” (el otro extremo de la misma moneda, el pan con lo mismo, pero hongueado) que está por su lado, y al parecer sin saberlo, obsesionado en burlarse del acti-hacktivista sin entrar a la argumentación, sólo a través de burla y falacia ad-hominem, a veces generando, eso sí, ingeniosas y loleables burlas, que al final son tan infértiles como los “movimientos” del activista.

– El feisbuquero amigo-de-todos que tiene su segunda casa sentimental (o primera), su “hogar”, en ese lugar virtual donde las relaciones se continúan en un bizarro juego entre “lo real” y “lo virtual”. Gracias a Facebook puedes seguir considerando “parte integral de tu vida actual” a personas que no has visto en cuatro años. Aquí, en mi opinión, uno de los pocos lugares donde la supuesta diferencia entre la “realidad” y la “realidad virtual” se hace medianamente relevante.

– El twittero delirante que de verdad está convencido que son las redes sociales lo que causa revoluciones y no que un pueblo esté hasta la madre. Es imposible mostrarle que la red social fue, es y será una herramienta de valor imprescindible en el intercambio de información e incluso en la movilización, pero no que mágicamente twitter causa en sí revoluciones, de pensamiento, consciencia y acto (Deseables y necesarias)

– El que adentrado en el paradigma anterior, odia GooglePlus simplemente por ser una red social nueva con mucho empuje y con una compañía fuerte detrás, que no pudo ver las diferencias con las redes sociales que hoy forman paradigma.

– El Googlero fanboy que por el simple hecho de que sea de Google, glorifica G+ y la pone encima de todo lo anterior como si de la nada hubiera llegado el peje en forma de red social a salvarnos a todos de los espurios de internet. Porque claro, ya sabemos que Google tiene algunas prácticas como compañía bastante decentes, son ecoamistosos y ah bárbaro, ni funcionan como imperio, tipo Microsoft. Juarz, loleo ante esto, al final Google es una corporación y siempre funcionará como tal, la depredación es su naturaleza; aunque la araña te anestesie antes de comerte, te va a comer. ¿No? para el que esté lo suficientemente atolondrado como para no ver la realidad que lo rodea le recomiendo el documental The Corporation.

A lo que nos lleva todo esto es a poder ver un panorama de lo que subyace en la manera en la que nos relacionamos por internet, maneras válidas y reales de relacionarse, aunque un paradigma añejo y rancio que aún cubre a los anteriores siga vigente, lo encapsula y nos deja a muchos en un aparente tercer nivel de inception…

…alejados de lo que nuestros abuelos e incluso muchos jóvenes aún entienden como “relacionarse” y como “realidad”. Ahí lo agudo de la rapidez en la que internet nos relaciona y revoluciona en la realidad, lleva lo que hemos aprendido en nuestro contacto con esa representación del mundo exterior, intocable de otra manera, a nuestras vidas diarias.

Se use como se use una red social o internet en nuestra vida es cosa de cada quién, tal vez lo importante no sea qué red social se use, qué chat o qué navegador, lo importante será tal vez, el poder ver, nos guste o no, que fuera de alienarnos y convertirnos en “esclavos” de una “fantasía”, las redes sociales e internet, bien usadas, no sólo pueden cambiar al mundo, ya lo hicieron y lo están haciendo ahora mismo.

No seas una res social.


 

 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.