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El congal postapocalíptico
Por Jorge Hill
Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, mi... Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, milusos en la realidad. Twitter: @JorgeHill. (Leer más)
Los tompiates del diablo
Por Jorge Hill
1 de julio, 2011
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5. No premies con tu voto a candidatos que están en lo correcto en temas no muy importantes pero que están equivocados en temas morales fundamentales. Un candidato puede tener un récord de apoyo a leyes exactamente igual a lo que buscas, y al mismo tiempo haber votado a favor, por ejemplo, de la eutanasia. Ese candidato no se merece tu voto. Los candidatos tienen que aprender que al estar equivocados incluso en uno solo de los valores o principios no negociables es suficiente para excluirlos de nuestra consideración.

En la sección “Cómo NO votar” de www.votacatolico.com

Hoy los católicos y los cristianos tienen una suerte brutal, suerte de que el mundo actual sea civilizado y tolerante; que no sea como lo fueron ellos alguna vez -en pensamiento, hasta ahora-, cuando a todo aquel que pensara en “supersticiones” y brillantes posibilidades de explicarse el mundo fuera de los confines del reino de su Dios, era castigado con la hoguera o si se tenía mucha suerte, dinero, poder o una familia política o aristocrática, se podía tener la piadosa posibilidad de un arresto domiciliario de por vida, la quema de sus libros y escritos científicos o filosóficos y el indignante silencio obligado, hasta la muerte, de las ideas revolucionarias que podrían haber cambiado al mundo (antes) y sacarlo de un paradigma, el paradigma de la fe, que tiene un nombre histórico muy adecuado: El Oscurantismo. La religión nos debe 500 años de retraso a la humanidad. Gracias.

Tienen una suerte a la que se le podría dar una explicación casi divina de que hoy tengamos derechos que cubren tanto sus creencias, como el de criticarlas de la manera en la que a uno se le venga en gana. Tienen la divina providencia de que las leyes ante la intromisión de la iglesia y los pensamientos religiosos en la política sean, de menos, ambiguas. Gozan de un entendimiento y piedad, no divinas, sino completamente humanas, que les permiten seguir entrometiendo su culto supersticioso, prejuicioso, violento y delirante, en todo otro lugar menos donde deberían estar confinados: en la casa y en la iglesia, única y exclusivamente.

Hoy nadie piensa ya en quemar a personas supersticiosas que suponen que los fósiles fueron puestos ahí por Dios para que los arqueólogos tuvieran algo que hacer o que un Señorcito celoso y solitario, vengativo y psicopático, decidió en todo su foreveralone-ismo crear una raza de amados hijos a los que imbuiría una naturaleza tan brutal que terminarían -y empezarían- matándose entre ellos, muriendo de hambre por millones gracias a su negligencia en poder entenderse como especie parte de un todo equilibrado, explotándose entre ellos a través de diversos sistemas socioeconómicos a través de las épocas que los cosifican y convierten en zombies esclavizados o… no sé, terminar siendo artistas pop.

Total, que pues ellos son “libres de sus expresiones” y ejercen su “derecho” y lo gozan, ¡venga la ambiguedad en las leyes y la secularización, venga la gozadera, mami virgen!:

(Déle click para que vea las letras chiquitas, que son siempre las importantes)

“¡Ira, manto! emberdad… ¿por quién  crees  que votaría la birjencita?

hay que ir a la página para ver por quién…”

 

Y así empieza la historia de una más de las maneras en las que el invitado incómodo del mundo moderno, la religión, se quiere seguir colando a las fiestas de sus amigos medio pensantes, los políticos, y seguir intentando aventar huevos a las casas de los que de plano no los invitamos a nuestras fiestas. Esos pinches quesque escritores, quesque científicos, quesque artistas y quesque pensadores ya saben cómo somos de mamones con nuestros círculos de amigos.

La fiesta se pone más interesante, e intensa, cuando las reglas que los invitados han puesto no están bien apuntaladas en la secularización. La peda sale totalmente de control cuando los representantes de los diversos grupos, los populares, los tetos y los rebeldes, no tienen los huevitos, sí los pinches huevitos, de dar de una vez por todas el incómodo paso que se debe de tomar para evitar que estas bochornosas paris acaben así: expresarse clara y tajantemente en cuanto a su posición de la religión, sus entrometimientos e influencia real sobre la población, de manera que el discurso toque las esferas que debe de tocar, ponerlo a la luz y que sea visto por todos, para poder darle realidad y materialización, así poder actuar sobre lo que sólo está jugando cómodamente entre nosotros como un fantasma que todo mundo siente pero que nadie quiere, por cobardía, ver de frente. Igual lo que necesitamos son diputados y actores políticos con capacidad de medium. Una de mis frases favoritas, viene muy ad-hoc:

 

Dios no existe, pero cómo estorba”

 

Pero ¿qué, mis diputados y aspirantes a los poderes de esta mi república bananeitor, qué feilla se pone la cosa cuando tantos votos están en juego, eh?

Mejor, ya sea para un lado o para el otro, hacernos pendejos. Sí, mejor hablar acerca de que se “respetan” las decisiones sobre el aborto, el matrimonio gay o la adopción de niños por parejas homosexuales, darle unas vueltecitas mareadoras retóricas presentándolo como “derechos adquiridos” (¿en contraposición a “derechos naturales”?) y que de fondo siga el mismo pensamiento: ¡Diosiki-tiki dice que eso no! pero pues ustedes que son muy progres y ya son muchos y así decidieron y pues ya ni modo y mejor me callo y…

“Nomás esperen a que ya esté en el poder…”

 

Ahora, yo soy una persona que intenta ser incluyente y tolerante, así que creo que no podemos dejar de lado a otros grupos, que son igual de relevantes y que tienen otro tipo de creencias, igual de respetables e importantes para la política, economía, sociedad y cultura, de México y del mundo. Así, propongo, con humildad, como siempre, en el mismo orden de cosas y discursos, los siguientes flashes creativos para esos grupos, no tienen nada que agradecer:

 

WWW.VOTOALIENIGENA.COM

¿Por quién votarían los grey?


“Diputado Maussán, ya están listos los reportes de exopolítica…

felicidades en su nuevo puesto de embajador interplanetario”

 

La publicidad de campaña sería lo más OSOM.

 

WWW.VOTAOFIUCO.COM

“Mexicanos y el mundo espiritual unidos bajo las estrellas

y fuercitas locochonas inexplicables”


“Reinstauraré la monarquía. El trajecito ya lo tengo…

y soy un rey


 

“Nunca fue algo personal, se que hiciste un buen trabajo cuando estuviste en este puesto,

pero llegó mi hora, así lo quisieron los astros, querida Elba Esther”

 

WWW.VOTARENACIDO.COM

“No al aborto de ninguna especie”

 

(click en la imágen necesario)

“Raudos y veloces por un México mejor”

 

Nezareth Casti Rey como vocero presidencial

 

(en inglés)

Shirley Phelps de la iglesia bautista para relaciones exteriores


Cristo redentor Jebús en su segunda venida, obvio para presi.


Espero se tomen en cuenta mis ideas y sean de utilidad para todos esos grupos, y otros tantos que podría haber (El partido fantasmal de Carlos Trejo, por ejemplo). Pero para retomar la idea y el tema subyacente, antes de despedirme de ustedes y desearles un fin de semana lleno de rocks y wins, los invito a pensar la diferencia entre pronunciar libremente sus ideas políticas, sea uno del credo que sea, y la indignante y repulsiva manera en la que un grupo presenta como un acto de libre expresión la manipulación de sus seguidores hacia el voto, esto no tiene otra palabra que “acarreo”, pero como no es de parte de un actor político como tal, no se le da el peso debido, cuando sí lo tiene, y pesa mucho. Dejemos de lado el acarreo y veamos un asunto aún más importante:

que no, coño, ¡que no! que la religión, la iglesia y ni uno sólo, ninguno, ni unito de sus discursos puede tocarse con ninguno, ni unito, político. NO, no rotundo.

Que las instituciones religiosas o grupos religiosos, o personas religiosas, confundan sus ideologías, filosofías de vida y estándares morales con activismo político, social o cultural, es aparte de un desatino de proporciones cósmicas, un ejercicio de poder fuera de lugar en el mundo moderno; y el hecho de que sigamos como sociedad o como actores políticos, dejando de considerarlo como un problema central, lo hace aún más peligroso. Tanto la acción de estos grupos, como la cobarde desviación del tema por los antagonistas, es, como bien decía una ex-compañera de carrera: estar tratando de tocarle los huevitos al diablo.

Por otro lado, pero muy relacionado, me disculparán señores diputados, senadores, amigos y lectores politizados y en constante pugna estéril contra esto, pero si seguimos teniendo “representantes” cobardes y pusilánimes que no expresan sus posturas en cuanto a asuntos que se consideran fuera de la esfera política pero que la influyen de manera determinante en la realidad, como es la religión y muchos, muchos otros, seguiré optando por el voto nulo. No sólo optando, impulsándolo mediante todo medio que me sea posible. Es un granito de arena, pero de esos está hecho el mundo.

Abur.

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