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El congal postapocalíptico
Por Jorge Hill
Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, mi... Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, milusos en la realidad. Twitter: @JorgeHill. (Leer más)
Más de 132 retos
Por Jorge Hill
25 de mayo, 2012
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Bienvenidas, televisoras, a la era de la información.

Y acá anda uno, en este espacio que afortunadamente se me ha dado, sin censura y sin la menor dirección, durante ya casi año y medio, ranteando y machacando una y otra vez los temas que se creen importantes, cuando algo inesperado pasa.

A pesar de que México ya había lanzado chispazos que daban la impresión de un aparente despertar, no terminaba el asunto de salir del todo de la matrix, siempre terminaba en el enfriamiento y la reconexión. Cuál va siendo mi sorpresa, con todo y un lopez-doriguesco “mire usted”, cuando gracias a la conjunción de los abusos mediáticos de toda la vida y el descaro autoritario de miembros del nuevo-viejo-PRI-de-siempre, se levanta una ola en la población mexicana que decide salir a las calles a quejarse de todas esas cosas en melcocha que están mal -terriblemente mal- y mantenerlas como algo continuo, todo organizado a través de las redes sociales.

¿Cual fue siendo lo que se le viene manejando como mi sorpresa?

Bueno, estaba yo tan movido y tan confuso al mismo tiempo, tan escéptico y tan deseoso, que preferí guardarme toda opinión hasta hace un par de días, en lo personal, en las redes sociales y en este congal que quedó apagado la semana pasada gracias a el corto circuito mental y la comedera de uña para ver qué pasaba y si valdría la pena escribir de ellos y en qué tono.

El viernes pasado se veía a la bestia crecer, pero no quería aún sentirme feliz, o decepcionado, por el camino que fuera a tomar. Ya muchas decepciones han habido.

Poo-hoo

La semana se llenó de marchas, una histórica anti-Peña Nieto, a la que muchos aún miran con escepticismo, no pudiendo diferenciar entre un mitin (pro algo) y una manifestación anti-algo, cuando ese algo es un candidato a la presidencia, incapaces para ver la esencia: no tiene precedente en México. Ni la convocatoria, ni la acción, ni sus números.

 

… chale

 

Esta anterior, seguida de una marcha en apoyo a López Obrador, sí sí, bonito bonito, padre padre, muy bien, no soy su fan pero qué bueno que la hubo, al final me parece lo menos peor que puede haber. Siempre terminaré escogiendo la izquierda, aunque sea medio de chocolate y hasta medio mocha, con todo y vírgenes morenas y otros seres del cosplay divino que hacen que la gente termine hablándole a las nubes. Y es que la derecha es del diablo, mantos. Sea como sea, el asunto marca un punto importante y emocionante en el país y la ciudad de México, en el clima electoral y tó eso (bla bla bla).

Viene entonces el rugido, el que me emociona, el que mueve a muchos y destantea a tantos otros al grado de no entender ni qué chingaos, o de buscar, en esa mente de paradigma anterior, algún tipo de incongruencia y mella en la solidez de algo que se define por ser un muégano y un sistema autoorganizador, algo que no se mueve como se han movido históricamente otros movimientos en México (otro más). Ahí la estupefacción y disgusto de quienes buscan la respuesta, y la crítica, en un nicho que está vacío, en algo que ya se movió, viendo el dedo cuando el dedo está apuntando a la luna. Instalados en los cráteres selenitas: el movimiento YoSoy132.

 

 

N’mbre, mano, si nomás son como 1000 ninis revoltosos.

 

Se imaginarán, entonces, los que ya me conocen o los que vienen a leer cada semana este pasquín, mi carota anonadada cuando vi que aún quedan tuertos en la tierra de los ciegos y que la invasión zombie tenía un frente de batalla más amplio y poderoso del que yo hubiera creído, que al Kraken tal vez sí se le podrían ir cortando los tentáculos poco a poco.

La marcha #YoSoy132 es la primera de su tipo en México, por lo menos, la primera realmente masiva. Recordemos que ha habido casos análogos con ocupaciones de la bolsa mexicana, ocupaciones de Televisa y otras, más enfocadas, “menos ambiguas”, dirían algunos.

Pero, creo que es esa aparente ambigüedad la clave y lo que responde, de manera práctica y eficaz, completamente certera, a los puntos que quiere  tomar como consignas para tratar de simbolizar en un todo único a lo que se quiere vencer: un sistema ambiguo y complejo, que se sirve de tentáculos y subsistemas, funciones, grupos, influencias, poderes, corporaciones, medios, bancos y dineros para jugar el gran juego de “aquí quedito nos los vamos chingando, tan quedito que hasta sonríes”.

 

Y es que siempre hay maneras efectivas de disfrazar a:

Si estás en el barco y no te quieres asomar para abajo,

nomás se ve la puntita.

Absoluta incomprensión, viene entonces, de aquellos que quieren ver un movimiento con un par de cabecillas al frente, sin eso ¿cómo podría haber organización? Me recuerda a la cara de los religiosos, en especial la de los creacionistas, cuando escupen “escepticismo” religioso (lol… dafuq!) ante la explicación de la autoorganización de las moléculas, proteínas, más tarde células, más tarde organismos, que siguen un sistema claro y ya descrito por muchos científicos en la teoría del caos, demostrado una y mil veces en laboratorios, que deja sin lugar a dudas lo innecesario de una inteligencia superior que comande y organice un sistema al parecer complejo pero que está basado en reglas increíblemente simples.

¿Es demasiado abuso de la elasticidad del miembro esta analogía? no, el caso no es necesaria o únicamente comparar dos sistemas y sus caminos de organización, es poner en evidencia que el paradigma mental o red de pensamiento de una persona, tenga la cultura que tenga y sea tan inteligente como sea, determina su entendimiento o su pérdida completa de las cabritas mentales hacia el monte de la maldad al tratar de entender algo que proviene de un paradigma ajeno y nuevo, de una red de pensamienos que se aparece casi alienígena. ¿Doloroso, feo, gacho? sí, ni modo, así es esto de las malditas garnachas.

 

Tenemos entonces un sistema de autoorganización con sus complejidades y una aparente ambigüedad, un movimiento apartidista pero no apolítico -otro rompe-cabezas para el perdido- que permite incluir a quien sea mientras no esté jodiendo con su candidato o con su partido; que en parte le tira pedradas a un sólo candidato, al priista representante del autoritarismo y el viejo paradigma, y en apariencia pareciera inclinarse por AMLO, cuando la inclinación en realidad es de izquierda ¿cuál es nuestra única representación de izquierda?… vamos, que no es que existan mil ocho mil opciones. Es ahí donde al inocente o al nuevo se le pierde el hilo y confunde una costra porosa.

El movimiento, al parecer, va por algo más allá de lo que se pudo ver en la entrevista que se hizo a “portavoces” y que en general se opina que dejó mucho que desear de las dos partes. Finalmente, debemos comprender que los medios tradicionales entienden y presentan las cosas a través de su sesgo y del paradigma que mantienen, y es la misma organización amoeba del movimiento la que permite que algunos se autoproclamen líderes o portavoces… también liberando un pliego petitorio que como bien dijo el buen Alfonso Tames en un tweet “¿Que querían? ¿Matar de ternura a Televisa?”.

Ansori, pero tru stori.

Es comprensible y es aceptable, que mientras la amoeba crece, expanda protuberancias ciegas experimentando y tocando los alrededores, algunas llegan a nutrientes, otras se regresan al no encontrar nada.

Tal vez lo importante que debemos ver aquí y con lo que a mí se me cuecen las habas, es poder hacer un “zoom-out” y tratar de comprender lo que estamos viviendo como una respuesta de apariencia local a algo que es global (¡por fin!). Tal vez a algunos, en un meritorio y bien ganado, pero ciego orgullo, no les guste ver que al igual que en el 68, lo que pasó en México estaba pasando en el mundo entero. Hoy, lo que está pasando con el movimiento #YoSoy132 es un espejo de lo que hemos visto con los indignados en España y Grecia, con los occupy en Estados Unidos (y el mundo), con la revolución sin armas de Islandia y con tantos otros movimientos que son hijos, padres y hermanos de ellos mismos; un sistema autoorganizador global formado por subsistemas autoorganizadores locales, despertando y reaccionando a algo que es, con sus tintes regionales y variantes locales, algo global.

Y es que así es la madre, no impulsora o raíz,

pero sí organizadora y testigo de todo esto:

la intahrwebz.

Podemos ver, a grandes rasgos y con sus diferencias, a lo que los jóvenes finalmente están despertando, después de dos generaciones que en su gran mayoría han tragado camote, voluntaria o involuntariamente, en esos temas:

  • La fantasía democrática en el primer mundo y “los países en desarrollo” como cómodo velo para una oligarquía que se ha instaurado gracias a la corporatocracia y un capitalismo rampante, voraz, sin respeto a los derechos humanos o animales y en abuso a los recursos de la tierra, monopolizados por los mismos, creando la escasez a la que ahora le llamamos pobreza extrema, en la que está hundida un gran porcentaje de la población mundial y gracias a la que las cosas cuestan y “valen”. Entre más escaso sea algo, mayor valor tiene para una sociedad hundida en el consumo y la quimera de estatus que obtiene del mismo crece proporcionalmente. La escasez es la palanca básica y el recurso más importante de nuestro sistema socioeconómico, la pobreza es, entonces, necesaria y “justificable” en este sistema. Para hacer más redondo a algo ya de naturaleza circular, se debe permear en la cultura general que el pobre es pobre porque quiere, porque es tonto, porque nació para perder o porque simplemente es un huevón; de la misma manera y por consiguiente, el rico es inteligente, es el vivo, es el educado y es el que da valor a la sociedad, es el ejemplo a seguir. La torcida ética o moral que siga (o no siga) es lo de menos, todo se le justifica al rol modelo y su camino es deseable, símbolo de dominación y superioridad que va desde el prendón del estátus social hasta el de imagen sexual, sólo hay que ver algún comercial de perfumes para ver lo bien que entiende la publicidad de esto y de cómo le entra al gran juego, incluyendo a todos sus empleados, como los de cualquier otra empresa que juegue el gran juego con un “Pues es que es mi chamba, yo sólo sigo órdenes”. Prácticamente todo se puede tapar hoy con esa falacia que “limpia” las manos y a tantos deja dormir a gusto en las noches. Hoy, el sociópata y el psicópata son validados y legitimados por lo establecido, son los héroes de la película; y es el imbécil, el jackass, el ignorante aspiracional e impulsivo de Jersey Shore que consume esa sociopatía convertida en productos y servicios innecesarios, el alma de la fiesta.

 

Su mami debe estar muy orgullosa.

 

  • La corporación como símbolo de progreso y unidad básica funcional de la sociedad trabajadora y la economía del “primer mundo”. Un constructo teórico y jurídico, un artificio etéreo sin otra función que la de gastar el menor dinero y recursos posibles para obtener el mayor dinero y recursos posibles sin tomar en cuenta absolutamente nada más. No es una persona, no tiene conciencia y no tiene fronteras: Donde hay recursos y donde hay dinero, ahí estará, haciendo en países ajenos lo que en su país de origen sería condenado, buscando los huecos en las leyes de cada país, los beneficios de la explotación de recursos y personas, el nivel de impunidad local que se puede lograr y comiéndolo todo a su paso mientras que lo único que puede darle forma y contenerla, en el sentido de detención tanto como de contención, es el receptáculo que la ley misma, local o global, le imponga en cada caso. No encuentro mejor comparación que con “The Blob”, conocida aquí como “La mancha voraz”. Un organismo alienígena amorfo que come todo a su paso y va creciendo mientras se nutre de lo que encuentre, sin límites y sin mente, movida por un instinto básico que no se detiene hasta que pueda ser contenida en algo que le dé forma; peor aún, si es destruida o volada en pedazos, cada uno de ellos formaría una nueva “mancha voraz”.
“Si la gente entendiera cómo funciona nuestro sistema financiero, creo que habría una revolución mañana por la mañana”.
Henry Ford (Ajá, ese güey, el millonario que hacía coches y cadenas de producción)

&nbsp

  • Los grandes medios corporativos como comodín de intereses propios y ajenos. Montados en la mancha voraz corporativa, los medios se acomodan a quien convenga en el momento, sea quien sea, tenga la moral o ética que sea. Mientras sea noticia o producto conveniente a sus intereses a corto, mediano o largo plazo, ahí estará “dando la nota objetivamente” y transformando sus líneas editoriales y líneas de contenido dependiendo de la mano que se esté jugando con el comodín. Cuando los medios tradicionales liberan nuevos tentáculos corporativos para crear otros medios de consumo, producción y ganancias, se revuelven sobre sí mismos, en un ouroboros monopólico y masturbatorio que llega a la completa manipulación y profunda imbecilidad que vemos hoy en nuestro duopolio: Medios corporativos promoviendo sus propias empresas, equipitos de pambol, inversiones en físico y “educación” de “estrellas” a través de sus propias escuelas para después crear con ellos sus propias telenovelas, series, comerciales, hits musicales y programitas mañaneros de felicidad buenaondita “¡A despertar, lindos! ¡es hora de trabajar para poder pagar nuestros productos y los de nuestros amiwis, llegar a descansar de tanto ajetreo a casita para ver nuestra programación con nuevos comerciales de lo que ahora necesitas! ¡Si te sientes mal o culpable por algo puedes redimirte donando en nuestros eventos masivos para que nosotros deduzcamos impuestos con tu dinerito!”; promoviendo hacia la población, a través de sus propios programas y producciones, los valores que finalmente llevarán a las masas más vulnerables a ser alimento de la mancha voraz, marchando felices hacia ella.
  •  

 

  • El sistema de gobierno como sujeto supuesto poder/saber, padre que hace y deshace, culpable de lo bueno y lo malo. Si es un padre, un otro, el que es culpable de lo bueno y lo malo, entonces los demás, los verdaderos poseedores del poder/saber, pueden dejar en manos del otro la responsabilidad y también la culpa ante la situación del todo. El clímax de la comodidad mental, así todos nos podemos encargar de lo “que importa y lo que vale”: estudiar algo útil para el kraken que ya ha metido los tentáculos en el sistema educativo, para poder trabajar en algo útil para el kraken que ya ha metido los tentáculos en el sistema corporativo y seguir nuestra vida sin molestar al kraken que ya ha metido los tentáculos en los valores culturales de la vida cotidiana, en lo bueno y lo malo, en los supuestos límites de lo correcto y lo incorrecto, del derecho que “acaba donde empieza el del otro”, en lo que se debe expresar y lo que no, en lo normal y lo anormal, en lo loco y lo sano, en la manifestación, en la desobediencia civil; en los revolucionarios que un día nos dieron patria y se deben adorar, pero nunca seguir sus pasos ya que  eso sería traición a la patria misma.

Soy un pollopez fumador en el poder,

por lo tanto tu argumento es inválido.

  • El sistema de gobierno, por otro lado, como capa de fango entre otras dos capas que no se tocan, creando un limbo virtual de poder. La capa entre los de arriba y los de abajo, los que gozan de derecho por subasta y los que no alcanzan a comprarlo. El gobierno como “conciliador” al que se debe rogar, para más tarde obligar por exigencia ciudadana fuera de control, a cumplir con los derechos básicos de aquellos a los que supuestamente “abriga”, hoy divididos en ciudadanos de primera, segunda y tercera. El gobierno como constante negador de tal realidad que salta con una sola mirada a la calle. Una capa de melcocha corrupta, burocrática e ineficaz que corre tras el hueso más grande y el amo con jardín más extenso; las contadas excepciones deben ser buscadas con medios de detección que escaparían a la ciencia ficción. Nosotros, mientras, en la fantasía eterna que hace que los esperemos mientras fantaseamos que llegarán en su corcel blanco a salvarnos porque les dimos un voto, cuando nunca en la historia ha pasado tal cosa y cuando siempre en la historia ha sido la presión de las masas ciudadanas las que han logrado cambiar algo, desde lo más pequeño hasta lo más grande, de manera local y global.
Mi abuela murió esperando “un presidente que 
de verdad cambie a este país para bien”
Tru stori
  • Internet como la herramienta más poderosa que se ha visto hasta ahora para poder organizar local, regional, nacional y globalmente a la población que ha asumido parte o todo, y tanto más de lo que se me escape a mí, de lo anterior. Internet como el último bastión de auténtica libre expresión que queda. La manzana de la discordia, única que no ha sido monopolizada y controlada del todo, regionalizada del todo, marcada con fronteras que como toda frontera delimita propiedad privada, propiedad de recursos, delimitación de derechos y responsabilidades, recurso en sí mismo para la explotación. La tierra entera ya pasó por ese proceso, ahora sólo queda en libertad, y sin propietarios en pugna, la virtualidad. La gran amenaza y pesadilla de los poderes del establishment y status quo, de lo estático e inamovible, del ouroboros en lo que cree ser un ciclo perfecto y perpetuo, sin ver que se está mordiendo la propia cola y que otros ya lo han visto, pero que mejor aún, han decidido actuar frente a ello, porque no hay de otra y no habrá de otra, como no habrá de otra, asumirlo.

 

Son estos y otros muchos retos más a los que se enfrenta el movimiento #YoSoy132, una más de las encarnaciones de esta conciencia  y despertar del mundo entero, primaveras árabes, veranos españoles, otoños griegos, inviernos estadounidenses y una infinidad de ciclos y estaciones más que se mueven, rotan y reencarnan en diferentes lugares, culturas y personas que, tal vez sabiéndolo o no, responden a un todo global.

 

Retos en el enfrentamiento a generaciones anteriores que han decidido perder la batalla y después creer que nunca existió, que su renacimiento y transformación con nuevos protagonistas es un “lo mismo” y es un “no sirve para nada”, un “aquí nos tocó vivir y mejor pónganse a trabajar”. Estancados que despiertan súbitamente para desacreditar, desde una dependencia simbiótica que les ofreció finalmente una manera de acoplarse, a la buena o a la mala, para lograr cierta comodidad y asegurar la propia supervivencia; los intentos desesperados de un drogadicto por lograr que nada ni nadie les impida tener un poco más de eso, que aunque los esté destruyendo poco a poco, también les hace creer que para seguir viviendo, es necesaria una dosis más.

 

Reto la previsible carrera para intentar demoler o desmoralizar algo que tal vez duela, porque en el fondo, es el deseo perdido que se decidió apagar ante una imposibilidad cultural y tecnológica que hoy no existe. Pero nunca es enemigo quien alguna vez tuvo la misma llama prendida, volver a encenderla, otro reto más. Y finalmente, el reto de no confundir a estos, con aquellos que se oponen porque son los que en realidad obtienen las ganancias y el poder gracias a todos los de abajo, a sus peleas y su falta de unión, a su desesperanza y escepticismo en ellos mismos.

 

 

Ahí están los retos, pero ahí están también los nuevos recursos y una red global de millones y millones de personas que piensan de la misma manera alrededor del mundo. Está todo listo para una evolución, porque las revoluciones son también, cosa de un paradigma anterior. La pregunta es ¿Que hará el movimiento #YoSoy132 y otras encarnaciones al respecto? ¿Se perderá en la nada como chispazos anteriores? ¿Irá acoplándose a las nuevas sorpresas y retos, aprendiendo de movimientos hermanos, padres y futuros hijos, como los occupy e indignados? ¿Perderá todo su empuje, auténtica esencia en lo aparentemente ambiguo y autoorganizacional gracias a la emulación de lo anterior en eso que buscan deconstruir: líderes, partidismos y juegos mediáticos?

No lo sé y sinceramente me tiene y tendrá muy atento y activo, apoyándolos desde lo más profundo e incómodo de la última generación, de muchas, que no entendió lo que los Yo Soy 132 entienden. Una generación para la que tal vez, todavía no es muy tarde.

Al movimiento #YoSoy132 le toca, si decide asumir la responsabilidad, ser los jóvenes maestros de una masa de adultos que se comportan como escuincles insufribles, malcriados durante ya demasiadas décadas por una madre-historia esquizofrénica y ambivalente que nos ha solapado demasiado a algunos, y a otros, a los “hermanitos incómodos”, ha castigado con un rigor patológico que no puede continuar si queremos que el futuro, juntos, no se vaya en picada.

 

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