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El congal postapocalíptico
Por Jorge Hill
Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, mi... Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, milusos en la realidad. Twitter: @JorgeHill. (Leer más)
Música para estúpidos felices
¿Por qué no recomendar unas banditas orientales de música synth-pop, j-pop y k-rock? El Congal hipstereando, que es gerundio.
Por Jorge Hill
13 de diciembre, 2013
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Hace poco me preguntaron por qué, si produzco música (llámele usted productor, músico, compositor, como quiera. Luego “se enojan” porque no tengo “credenciales” ni titulitos colgados) y apasionado de la música, no escribía reseñas o sobre música en general. Lo he hecho un par de veces, por aquí y aquí un par de ejemplos, aunque el tema central no es como tal, de música, sino mis típicos rants. Ante la pregunta, pensé “Pues sí ¿por qué chingados no?”.

Lector o tuitero que me siga o se aparezca de vez en cuando a leer mis rants, suele tener la idea, ante mi formato congalero y mi desfogue tuitero, que soy un amargadazo, cosa que no está mal, ya que es parte de la intención -y tal vez, parte de la realidad-. Pero desmitificando un poco mi propio personaje, hoy le traigo unas recomendaciones de música que no me hace feliz: me hace estúpida, eufórica y ridículamente feliz.

Hay quien expresa algunos gustos de este tipo como “guilty pleasures” o “gustos culposos”, cosa que me parece más ridícula que el gusto culposo en sí. No comprendo del todo, o más bien, no me identifico casi nada con la idea de los “gustos culposos”, será que el concepto y su aparición cumplen alguna de tantas funciones sociales y convenciones cotidianas típicas que tanta hueva me dan. Pero esto es un congal musical, no el típico congal, así que dejo ese tema hasta ahí.

Les ofrezco a continuación, lo que si les gusta, podría convertirse en lo que algunos llaman “gusto culposo”. Por mi parte, rechazo toda idea culposa ante mi más importante y embriagante felicidad frente a esta música. Y que los hipsters Roma-Condesa se vengan a tallar tantito de mi hipsterez, porque sus supuestas bandas “underground”, que todo mundo conoce y ama, que llenan foros y estadios, que iluminan cientos de camisetas en los bares y antros de las mencionadas colonias, están a muchos kilómetros de distancia, en todo, de estas recomendaciones desde el lejano oriente. Por lo menos, esa es mi nunca humilde opinión.

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Passepied (Japón)

Narita Hareda, un pianista clásico egresado de la “Tokyo University of the arts”, creó la banda en 2009 con la idea de fusionar el J-Pop (pop japonés, que nada tiene que ver con el occidental) con el synth-rock y la música impresionista de Debussy. Así se le ocurrió el nombre de la banda, homónima al cuarto y último movimiento de la famosa Suite Bergmasque del compositor francés, donde se encuentra la famosa “Clair de lune” (tercer movimiento), a veces confundida con la sonata de Beethoven que se conoce popularmente como “Claro de luna”.

El arte de los videos de Passepied, portadas, publicidad y presentaciones en vivo, es creado por Oogoda Natsuki, vocalista de la banda que al principio recibió rechazo por parte de algunos críticos al pensar que su voz, completamente kawaii, y con extrañas y agudas florituras que recuerdan a algunos cantos chinos tradicionales, estaba procesada digitalmente de la misma manera que la de la estrella virtual japonesa Hatsune Miku, esa famosa holograma que canta, baila y responde a su público en tiempo real.

La fusión de jazz moderno, indie occidental, funk, synth-rock, J-Pop y música tradicional oriental, así como algunas inesperadas escalas y cambios, la discreta virtuosidad de Hareda y la encantadoramente extraña voz de Natsuki, hizo que Passepied se me clavara en la cabeza desde la primera canción. A muchos tal vez les parezca “música de anime”, y en efecto, en parte así es. Igual y si les dan chance con varias escuchadas, no los vuelven a soltar. O no, por mí mejor, así sigo siendo más hipster que los hipsters.

Se pueden bajar sus 3 discos y 1 EP en este link de iTunes, o echarle muchas ganas en Google, saber japonés ayudaría.

 

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Kyary PamyuPamyu (Japón)

No hay más felicidad eufórica, al mismo tiempo inocente y bizarra, que la de la ya no tan desconocida en occidente Caroline Charonplop Kyary PamyuPamyu, de nombre real Kiriko Takemura: “Kyary” pa los cuates y para sus fans más álgidos, como Johnny, su no-servidor, moi, yo.

El distrito de Harajuku, en la prefectura de Shibuya, en Tokyo, es famoso por ser una sección de unas cuantas cuadras donde los jóvenes se reúnen para intercambiar ideas, poses y looks sobre la música y moda que ellos mismos crean. Así nacen las “Harajuku girls”, chicas vestidas con ropa hecha por ellas mismos que dejaría boquiabierto a cualquiera de nuestros fashionistas y supuestamente exóticos diseñadores de modas de nuestro occidente agringado, con la cabeza tan metida en la cajita y el mundo del glamour tan cliché como remake de Hollywood. La absoluta ignorancia y malinterpretación de occidente ante las costumbres, modas e intenciones del Japón Harajuku se pudo ver de manera grotesca, por ejemplo, cuando Gwen Stefani le pagó a 4 modelos japonesas para vestirlas quesque “Harajuku” y llevarlas a todos lados como si fueran objetos o perritos, su FAIL total se hizo muy notorio en internet.

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Welcome to Harajuku

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Ay, mija.

Kyary, una chica Harajuku hardcore y dedicada, bloguera de moda, inventora de una popularísima línea de pestañas falsas (A las que dedica su canción “Tsukema Tsukeru“) y modelo, decidió lanzarse a la cantada con un show visual original en mente y un estilo destinado a mezclar lo kawaii (tierno, adorable) con lo extraño, y a veces, incluso grotesco. Hit automático: su primer single “Pon pon pon” estuvo meses en el Top 10 de Japón y le dio base para una que otra reseña en occidente, como en la hipsterísima Pitchfork, que ahora saca de vez en cuando noticias sobre ella.

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Todo lo que amo, idealizo y romantizo (si no existe la palabra me vale madre) de mi adorada cultura japonesa se encuentra en Kyary: la fusión de cosas que en occidente nos parecerían “impensables”, el J-Pop, el animé, las tradiciones místicas antiguas, el rechazo a la “sensualidad” y lo “edgy” en la hipersexualización gringa de la música, artes y entretenimientos que me hacen vomitar un poquito en mi boca, el caos, el sinsentido, lo random.

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Desde hace más de año y medio, Kyary se ha vuelto para mí sinónimo de felicidad, y varias personas que han pasado por esta casa y han logrado llegar hasta avanzadas horas de la madrugada o mañana con la suficiente cantidad de cerveza, han sido testigos de mi “Etapa Kyary” de la peda: algunos quedan intrigados, otros perturbados ante mi gusto por ella (y perturbados ante ella), otros entran en un conflicto interno que suele terminar en la declarada adoración del fenómeno Kyary-chan, quien finalmente, ya llena estadios en Japón y empieza a hacer giras por todo el mundo.

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Ámela, ódiela, sea indiferente, eso no va a evitar que yo me ponga así (dicen, quienes me han visto desde atrás, idiotizado frente a mi monitor viendo videos de Kyary):

 

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Glen Check (Corea del sur)

Seré muy sincero escribiendo que puse a los maravillosos Glen Check hasta el final, esperando que la mayoría de los lectores fueran espantados de aquí con el contenido escrito al principio, después con Passepied y más adelante con mi arma secreta, Kyary. ¿Por qué? encontré a esta banda después de tontear durante horas en páginas con kanjis incomprensibles (no sé más que unas cuantas palabritas en japonés y nada de coreano), videos de K-Pop insufribles y colores demasiado chillantes, pero en cuanto escuché la primera canción quedé fascinado, después de cuatro canciones supe que iba a ser una de mis bandas top 20, y en efecto, eso está pasando.

Un extraño sentimiento de pertenencia rodea a Glen Check (y a Idiotape, banda alterna de su creador) en mi mente, no sólo por haber descubierto a la banda por casualidad, también por haber logrado un absoluto encanto con sólo media canción -cosa rarísima en mí-, de la misma manera que me pasó con los daneses Mew (Shoegaze / new prog / dream rock), quienes son medianamente conocidos por un par de canciones que llegaron a la radio gringa y que considero una de las bandas actuales más overlooked, fuera de su natal Dinamarca, donde son idolazos.

Glen Check es como ese juguete nuevo que te trae “Santa Claus” de un exótico lugar al que casualmente viajaron tus papás, algo demasiado bueno como para que los demás niños no lo tengan, pero tampoco quieres compartirlo. Así que a regañadientes, sólo para no llegar a niveles de egoísmo hipstérico nunca antes visto, comparto la banda de synth-rock-pop creada por June-One Kim, a la que sin más, sólo puedo presentar a los que la desconozcan como: todo lo que los ya cansinos, monótonos y predecibles”indies” occidentales hacen, cien veces mejor, y aparte, con virtuosismo.

Nuff’ said!

 

Glen Check en iTunes.

¿Quiere algo verdaderamente desconocido para ser hipsterote de verdad? aquí mi proyecto “solista” (pues soy yo nomás, #SoySolo, #Foreveralone), aún en proceso de composición y grabación, pero ya con un par de canciones presentables, llamado Harlequin Island (nugaze /post-rock / synth-rock).

Les deseo un viernes rockerote… o J-K-Poperote, como gusten.

Salud.

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