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Por Jorge Hill
Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, mi... Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, milusos en la realidad. Twitter: @JorgeHill. (Leer más)
Prohibición y palabra rehén: Rebeldía
Por Jorge Hill
3 de junio, 2011
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NO BULLSHIT

Si una discusión existe desde el principio del hombre, debe ser la de la prohibición vs “lo permitido”. Desde que el hombre es hombre y es capaz de ejercer poder sobre otro hombre, prohibirle cosas que no le parecen adecuadas o que van contra su manera de pensar es pan de todos los días. Cuando ese hombre llega al poder o es cabecilla de una comunidad, crea un sistema y es apoyado por los que piensan igual para hacer de ese sistema algo cada vez más poderoso, oficializarlo e institucionalizarlo, un pulpo de mil tentáculos, muchos de ellos traslúcidos, casi invisibles. Hoy a ese Kraken le llamamos “Estado”, y si bien en algún momento puede tener una función de construcción y derecho, hoy falla más en sus funciones positivas y parece constituirse casi exclusivamente de poderes, controles y disciplinas.

Si echamos una mirada a la historia parece ser que la prohibición, en sí, como función, es cada vez menos utilizada y genera reacciones cada vez más fuertes por parte de un mundo que ya no quiere tener a un grupo de pocos poderosos moviendo masas a su antojo y consecuente provecho. Desgraciadamente esto es una ilusión, una ceguera inducida ante los complejos y disfrazados caminos que toma la prohibición y los beneficios que trae a pequeños grupos favorecidos. La prohibición es aún una realidad con nuevas máscaras, así como el discurso del que se le acompaña para presentarla como algo conveniente, un “aparato estructurador” que milagrosamente traerá “el bien” a “todos”, donde frases y palabras como “el bien” y “todos” revelan uno más de los usos básicos y clásicos de la retórica de la manipulación.

 

“¡Júrote que peleo contra el sistema, goeis! pa pa pa pocar feis…”


Nuestra rebeldía inherente nos llevó a desintegrarnos y buscar

nuevos horizontes anárquicos en las telenovelas… y en twitter.


“Soy totalmente performance”


Las figuras “contraculturales” de hoy, serpientes que se muerden la propia cola.


Hace unos pocos días fue el “día mundial sin tabaco” o “el día mundial de no fumar” o … ya no sé qué madre, el asunto es que era otro día de los que yo llamo “Día mundial de ejercer mi poder sobre otro para poder soportar la incertidumbre del mundo”. El obvio revuelo en las redes sociales vino acompañado de los comentarios controladores y castradores previsibles.

Todavía, en pleno siglo 21, la gran mayoría de la población sigue pensando que el otro debe ser controlado en sus actos más mínimos, vigilado por el estado y en cuanto tenga una mínima intención de hacer algo que nos moleste, castigado. Es impresionante que aquellos quienes claman libertad y “revolución de consciencias” se unan a la voz del control cuando sus intereses cotidianos se ven “afectados”, la incoherencia entre el pensamiento-palabra-acto, un clásico de pseudoactivistas, evangelizadores del pensamiento, policías del lenguaje y lenguaslargas alrededor del mundo ¿Hipocresía inconsciente? hipocresía al fin y al cabo.

 

Si no compra no magulle

o

Ni picha, ni cacha, ni deja batear


Pocas respuestas “decentes” obtuve, como la de mi amiga Sofía (mi Chofita) en Facebook que escribía algo así como “Fuma todo lo que quieras, nada más no lo hagas cerca de mí”, fusionando su derecho y el mío, permitiendo mientras defiende el límite y espacio vital propio.

Ante el derecho sobre el propio cuerpo, envenenarlo si se quiere, abusar de él, tatuarlo, llevarlo al límite o incluso terminar desde la propia mano con sus funciones, la gente sigue escandalizándose y creando alrededor mitos y tabúes que, otra vez, supuestamente “nos estructuran”. Pero ¿nos estructuran a raíz de qué? ¿Desde dónde nos estructuran? ¿Quiénes hablan por nosotros? ¿Quiénes son los socios de nuestros cuerpos cosificados y convertidos en negocio si nosotros no lo somos del todo? ¿Ante quién y a qué intereses responde nuestra existencia y nuestras funciones más básicas como organismo complejo?

El que quiere tener su cuerpo, tenerlo todo, ser dueño de él, hoy sigue siendo un “rebelde”, otra palabra rehén más de un juego social de intereses externos, disciplina conveniente a los poderes, achicamiento y agachismo.

Aún hoy, la idea de que uno puede buscar su libertad sin ser un “rebelde adolescente”, pero sobre todo sin violar los límites de los demás mientras esos límites no sean de poder castrador, es una triste fantasía.

Esto no se trata de cigarros o de fumadores pasivos, se trata de la palabra y concepto que hasta hoy nos tiene no unidos, no de la mano, sino encadenados, todos juntos, ante ese imaginario padre que pone las reglas, castiga y a veces perdona; llamémosle Dios, llamémosle sociedad, llamémosle moral, llamémosle estado. Escoge tu palabra para llamarle, el veneno es el mismo, se llama prohibición y nosotros mismos la producimos… y después, felices ysonrientes la ingerimos, para más tarde, con toda la ironía y el nauseabundo absurdo, quejarnos de sus resultados y obvias consecuencias.

El temor a la libertad del otro ya es un marco que nos define, pero peor aún es el lastimoso horror y cobardía ante la propia libertad, siempre en potencia, siempre esperando en el ático oscuro de la mente para convertirse en acto.

La pregunta no es ¿Qué debe ser prohibido y qué no?, tal vez más importante y reveladora sea la pregunta “¿Qué genera la prohibición desde el fondo, mientras su discurso superficial nos hace creer que termina con algo?”

Tengan ustedes un divertido y liberador fin de semana. Si me ven fumando en un lugar permitido: no me estén chingando.

– – – – – –

Al respecto, y relacionado a la denuncia de los sistemas de poder, sobre todo unidos al sistema monetario, recomiendo el documental y obra general alrededor de “No, global tour” de Santiago Sierra, que se revuelve entre lo anárquico y lo “artsy”, la contradicción y la coherencia, un absurdo contenido dentro de sí mismo:

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