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El congal postapocalíptico
Por Jorge Hill
Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, mi... Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, milusos en la realidad. Twitter: @JorgeHill. (Leer más)
Secretos lunáticos
Por Jorge Hill
21 de abril, 2012
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José Escamilla es un nombre que empezó a sonar en el mundo de lo “paranormal” desde 1994 para convertirse hoy en uno de los más “renombrados” cazadores de lo rarito.

Su carrera como director, productor, editor (ojo) y compositor no iba tan de maravilla, hasta que “descubridor del fenómeno rod” se unió a esa lista de quehaceres y profesiones.

La historia es que descubrió un fenómeno rarísimo mientras veía material para editar (material de ovnis…), y en pocas palabras – no las de él-  encontró ahí mismo que podía verle la cara a la gente, desde entonces hasta ahora, con insectos. Sí, fotos y videos de insectos voladores que al pasar rápidamente frente a las cámaras, crean el conocido efecto de “motion blur” o “borrosidad por movimiento”, así como la “elongación” de un objeto pequeño a altas velocidades, fenómenos que eran perfectamente conocidos por cualquier fotógrafo y hoy conocidos por ti y por mí, gracias a la tecnología que nos permite tener cámaras hasta en el trasero.

Escamilla decidió que estas extrañas criaturas deberían ser llamadas “rods” o “bastoncillos” en español, que eran algún tipo de animal no conocido por la ciencia y que como nadie nunca había visto uno muerto o había atrapado uno, seguramente tendrían que ser o bien inteligentotes o interdimensionales o temporalmente invisibles o extraterrestres o inmortales o ¡todo eso junto! ¿por qué no?

¡Tres rods juntos! ¡Albricias! ¡Vaya suerte!

 

Así empezó la fiebre de los rods, que llegó hasta nosotros, en México, gracias al apoyo de uno de nuestros grandes científicos, pensadores, periodistas y divulgadores, Jaime Maussán, que estuvo muy interesado en el fenómeno y en dar apoyo a Escamilla, hasta que éste último empezó a hacer demasiado dinerito con sus conferencias, presentaciones en radio, televisión y en sus propios documentales; fue entonces que a Maussi, nuestro valiente caballero de la verdad que monta sobre corcel volador, ya no le iba a ser tan redituable y dejó de pelar el asunto.

Aunque a Escamilla se le ha pedido una y mil veces evidencia de que toma sus fotos y videos forzando las cámaras a velocidades altas de obturador, que haría imposible que los insectos fueran confundidos con rods, el señor, obviamente, nunca ha presentado ninguna y todo se queda en pico de pájaro, como siempre pasa con este tipo de charlatancillos.

La cosa es que en la última década, la tecnología al alcance de todos ha permitido que el asunto de los rods se convierta en algo risible y ya sólo seguido por los que de plano creen hasta en cheesus, el cristo aparecido en unos Cheetos.

Pero, si hemos visto a nuestros ufólogos y “cazafantasmas” mexicanos, que son hasta productores de grandes televisoras después de que gente seria les ha tirado sus teatritos públicamente una y otra vez, podemos entender lo redituable que es todo este gran negocio para ellos y para los medios que los apoyan; la ética, la ciencia o la razón son lo de menos, la cosa es el dinerito. Ellos lo saben bien y saben que allá afuera hay un mundo muy torcido lleno de gente desesperada por creer en algo, sobre todo hoy que las religiones, afortunadamente, dejan de llenar cada vez menos las expectativas de una humanidad que pasa de la adolescencia cultural (¿nfancia?) a la juventud. En el caso del señor Escamilla, la estrategia fue muy fácil: moverse de los rods hacia algo todavía más fantasioso, delirante y bizarro ¡Yuppy yay!

Era momento, para Escamilla, de ir al infinito y más allá.

 

La cosa es que a mí gran parte de lo que nos ponen en la tele y en las películas como “comedia” no me da risa y cosas como “Seinfeild” o “Friends” creo que no me han sacado ni siquiera una sonrisa en toda su historia -no me odies, así funciona mi cabeza, ni modo- , así que lo que veo para reírme, a carcajada limpia, son documentales y programas como estos, en los que tanto talento como productor, editor y compositor no podría ser tirado a la basura, así que Don José se puso a hacer documentales sobre la luna.

¿Que nunca fuimos a la luna o que pasan navecitas de repente frente a ella? ¡Nambre! ¿¡Qué te pasa!? eso ya está muy visto, leído y reído, lo que Escamilla nos revela en este revelador documental de la revelancia relevante, es que:

1) Después de aplicar diversos filtros de color “terrestre” a las fotos de la luna tomadas por la NASA, que todas son misteriosamente en blanco y negro, Escamilla encontró que el satélite revela todos sus secretos… y son mil ocho mil.

Foto de la luna…

a color…

de  una compilación de cientos…

pública…

de la NASA.

2) La NASA ha estado modificando imágenes para borrar miles de objetos que están ahí y que entre sombras, rugosidades, ángulos y pareidolia, claramente muestran gigantes estructuras, algunas más grandes que cualquier ciudad, que parecen ser navesotas, ruinas de civilizaciones, motores, bases y hasta humanoides caminando ¡humanoides de más de 3 kilómetros de alto! ¡Ay jesús!

Ahí se ve, clarito.

¡Clarito, escépticos! ¡Evidencia! ¡PWNED! 

3) La NASA no revela los secretos de la luna porque si no, toda nuestra civilización, cultura, moral, ética y religiones caerían en caos global.

28 días después del anuncio de la NASA.

4) Está lleno de personas que pueden dar evidencia de que un primo de un amigo de un tío que trabajaba en la NASA les dijo que todo esto era cierto, pero no se puede revelar su nombre. También está lleno de ex trabajadores de la NASA, CIA y gobiernos, que dan conferencias y pueden dar “evidencia verbal” (ah bárbaro, esa sí es evidencia) de todo lo que vieron, lástima que la conspiración entera hizo que todos sus historiales y datos que pudieran demostrar que trabajaron ahí fueron quemados o destruidos por esas instituciones para tapar toda huella que pudiera llevar hasta ellos.

¿Todos listos con su casco contra control mental?

5) En miles de fotografías de la luna y la tierra, cuando se les aplican diversos filtros, aparecen misteriosas líneas que van desde la tierra a la luna. Estas son en realidad “elevadores espaciales” que van desde nuestro planeta hasta el satélite y que son usados en secretísimo todos los días. Supongo que en esos se les mandan diariamente changüis del Subway más completos que el completo, con todos los vegetales, a los humanoides de 3 kms.

Siguiente parada, estación Cráter Chilpancingo.

En fin, que si es que les gusta lolear con este tipo de mamarrachadas, no les voy a “revelar” (ja) más spoilers, lo pueden ver ustedes mismos, ya que hasta ahora, todavía no es “crimen” hacer un embed de un video que subió alguien más, pero a ver si en unos meses no hay que quitarlo, que SOPA, PIPA y su renacimiento como CISPA, ley Döring, ley Javier Duarte y todas esas, andan durísimas en eso de tratar de empinarnos (y que nos dejemos)… Esa sí es tru stori.

 

 

Yo sólo quisiera hacerle una pregunta al señor Escamilla y a sus millones (porque sí son millones) de seguidores.

Un amigo se compró alguna vez un telescopio casero, que es algo así como mil veces menos potente que un telescopio “profesional” que es algo así como millones de veces menos potente que un telescopio científico. Con ese telescopio, que si no me equivoco, fue comprado en un Sanborns, pudimos ver en una noche clara y muy pequeños, los anillos de Saturno. Apuntamos a la luna, y creo que si hubiera encontrado una selenita chichona, podría haberle visto el escote con ese telescopio.

La pregunta es, para Escamilla y sus seguidores ¿Necesitan ayuda psiquiátrica, son increíblemente imbéciles o sólo le están tratando de ver la cara a quien se deje? (Se pueden escoger una, dos o tres opciones al mismo tiempo)

Sea como sea, son divertidísimos, gracias por existir.

 

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