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El congal postapocalíptico
Por Jorge Hill
Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, mi... Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, milusos en la realidad. Twitter: @JorgeHill. (Leer más)
Sobreintelectualizar los gustos
Un cartón pretende que para ser un buen progre de izquierda te debería gustar el reggaetón, yo digo: bullshit.
Por Jorge Hill
13 de agosto, 2017
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Me encontré en la semana con este cartón de Irene Márquez por aquí; no puedo negar que me irritó un poco, ya que me considero un liberal de izquierda y si bien no lo “odio”, no me gusta el reggaetón. El cartón, que a continuación divido por partes, pretende algún tipo de iluminación, vamos a ver qué considero que está bien y qué está mal con él.

Este supone que los jóvenes de hoy no escucharían a un Vivaldi o a un Wagner por su propio gusto, primer error. Hay personas a las que auténticamente nos gusta música clásica, barroca o música contemporánea que tiene mucho más que expresar y que ofrecer musicalmente que el reggaetón. Tampoco tiene uno que ir diciéndolo por la calle, pues. Al final nos dice que no aleccionemos, pero habrá que ver el cartón entero, porque es justamente lo que termina haciendo al final de sus 6 partes.

Sí, sí, hay machismo en muchos géneros musicales. En México tenemos muestras muy representativas, desde la banda hasta las canciones “románticas” de Luis Miguel, que prácticamente todas se tratan de “Te cojo aunque no quieras”. ¿Esto excusa de alguna manera al reggaetón, uno de los géneros más machistas que han existido sobre esta tierra? No, ni tantito.

Bien, si alguien odia el reggaetón porque le parece “de pobres” o cualquier motivo de este segmento, el único jodido es él o ella.

No conocía sobre este fenómeno europeo, si es que existe. Pero todo está en los oídos de quien escucha, si alguien encuentra a Calle 13 muy diferente del reggaetón, por algo será. A mí la salsa me parece escuchable y disfrutable, no le encuentro ninguna relación con el reggaetón, no comprendería que alguien pretendiera que se parecen. Tal vez la comparación va más allá, pero también me parece que así va la del segmento.

Otro donde se vuela la barda. Nos adentramos en el problema de siempre cuando se apela a “el feminismo” en este tipo de discusiones. La pregunta es “¿qué feminismo?, ¿qué feministas?”, existen muchos tipos y existen tantos peleados uno con el otro, lo que uno defiende, otro desprecia. Esta no es una crítica al feminismo, es pura realidad. Así que habrá feminismos y feministas que sí consideran incoherente bailar reggaetón y perrear, que consideren que detrás de esto hay una normalización de la explotación a la mujer.

Desgraciadamente, cuando lo vemos en totalidad y en retrospectiva, el cartón parece no sólo sobreintelectualizar los gustos de la gente, sino que también pretende que para ser un buen liberal o progresista de izquierda te debería gustar el reggaetón o por lo menos no le deberías hacer el feo. Gran error, en gustos se rompen géneros (y madres), y tratar de pretender que no, es una falacia, igual que las varias en las que cae el cartón.

Mi pregunta para Irene, y para todas las personas que encuentran coherencia en la totalidad de este cartón, sería: ¿Por qué piensas que para ser un buen liberal o progresista de izquierdas uno tendría que escuchar o tener una buena opinión sobre música monótona, simplona, machista y normalmente hecha con las patas?

 

@JorgeHill

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