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El congal postapocalíptico
Por Jorge Hill
Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, mi... Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, milusos en la realidad. Twitter: @JorgeHill. (Leer más)
Todos queremos ser artistas ¿Podemos y podremos?
Por Jorge Hill
13 de enero, 2012
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Un tema que fue recurrente en este congal y que dejé por unos meses gracias a que estaban (Y están y seguirán) pasando cosas muy interesantes en el mundo gracias a internet y también porque mi opinión levantaba mucha ámpula en algunos de mis lectores más defensores del arte ready-made y el fast-art tipo hamburguesa de McDonalds, es el de la “democratización del arte”.

 

Si a los que eligimos internet como medio y estilo de vida

nos dieran un centavo cada vez que se utiliza este cliché credencialista…

También mi visión de las cosas ha cambiado un poco, resultado del intercambio directo y el aprendizaje que me ha dado estar escribiendo durante un año por aquí y por algunos años más en internet, recibiendo mails, comentarios y tweets que van desde la devaluación fúrica hasta los atesorables agradecimientos por cambiar radicalmente alguna ideología.

También mi propia práctica como músico y escritor ha cambiado y generado nuevos caminos gracias a esas reflexiones, de las que se generan a su vez nuevas conclusiones y prácticas.

El asunto es  que ayer vi un excelente documental que no se puede y no se debe dejar pasar desapercibido, sin reflexión y comentario. “Press Pause Play” es una creación de bajo presupuesto, independiente y gratuita de notable alta calidad que tiene como invitados a Moby, los creadores de Napster y Last FM, una ex-CEO de la RIAA y diversos músicos, cineastas, escritores y críticos que dan su opinión, a favor, en contra o en la incertidumbre, acerca de los cambios vertiginosos alrededor de la tecnología e internet en las artes.

 

Ah, ese temperamento a la Picasso que todos queremos

nos sea permitido y hasta glorificado.

Contárselos no tiene caso, les dejo abajo el video (está en inglés, desgraciadamente sin subtítulos hasta ahora). Más importantes son las reflexiones al respecto. Todos ya “podemos” ser artistas y es muy probable que gran parte del mundo lo querramos. Todos creemos tener algo que decirle al mundo, sea de manera escrita, mediante la música, las artes plásticas o nuestro cuerpo ¿Qué tiene esto de malo? absolutamente nada, al contrario, es fantástico y sería fantástico un mundo en el que más y más personas asumieron sus capacidades creativas inherentes al ser humano en vez de estar sentados ocho horas diarias o más en un cubículo de oficina, esclavo de los deseos y explotación de otro o de un grupo de poder.

 

“Pues aquí, chingándole, mano, ahorrando…

¿Cómo que pa qué? ¡pues para el finde con las lobukis

y para el futuro!”

… Y el futuro llegó.

La tecnología hoy nos da la posibilidad y la facilidad de crear como nunca antes ha sido posible y cualquiera puede bajarse o comprar algún programa para hacer música o invertir unos tantos morlacos, comprarse una buena cámara y empezar a hacer sus pininos o algo muy avanzado, dependiendo de la creatividad propia, en fotografía y cine.

También, hoy cualquiera se baja los pantalones y mea sobre una pared frente a un público de mil hipsters, les dice que esa es su más grande y última obra y listo, hoy cualquiera es artista ¿Y no? claro que sí, yo no me voy a andar metiendo en necedades clichosas y discusiones retrógradas ingorantonas que quieran buscar el más mínimo “argumento” para tachar de no-arte cualquier intento de manifestación expresiva, eso se lo dejo a los que Umberto Eco llama “apocalípticos” a diferencia de los “integrados”, discusiones e ideologías dignas de un Ignatius Reilly de “La conjura de los necios” de Jhon Kennedy Toole, que desgraciadamente siguen siendo demasiado comunes.

 

“Al desmoronarse el sistema medieval, se impusieron los dioses del Caos, la Demencia y el Mal Gusto. Tras el periodo en el que el mundo occidental había gozado de orden, tranquilidad, unidad y unicidad con su Dios Verdadero y su Trinidad, aparecieron vientos de cambio que presagiaban malos tiempos. Un mal viento no trae nada bueno.”

Lo que está en juego aquí y las dudas que surgen, giran alrededor de la calidad resultante de ese arte y el temor a que cuando todos seamos artistas, ningún artista sobresalga, se extienda de tal manera el estándar y la mediocridad, que resultemos todos estar inmersos en una melcocha mediocre sin visión.

Tal vez lo importante sería pensar que la tecnología siempre ha estado ahí, de la misma manera los músicos clásicos temían por el futuro de la música cuándo los blueseros y rockeros empezaron a surgir, gracias a los cambios culturales pero también los de la tecnología. Sí, una guitarra que no costara millones y que pudiera tenerla cualquiera en su casa es resultado directo de la tecnología, una guitarra eléctrica lo es también. Vamos, es cosa de dejar de pensar “tecnología” como lasercitos locos en el espacio y darse cuenta que la rueda en su momento fue tecnología.

 

Pos es que póngase las pilas, hoyga.

Estos temores me parecen infundados y más el resultado del temor ante el cambio que una realidad preocupante ¿Qué cosa más mediocre puede haber que el 90% de nuestro arte actual movido por los intereses y trends de una industria que lleva cerca de 70 años dándonos mierda, metiéndonosla hasta por las orejas (literalmente) y creando un estándar de soniditos en escalas mayores acompañados de algún burrete o burreta que no puede diferenciar entre cantar y platicar? total, para eso están los estudios de millones de dólares y el autotune ¿Qué cosa más mediocre podría haber que un mundo actual en el que las artes plásticas y visuales están delimitadas, formateadas y estandarizadas por la misma industria y que nos han acostumbrado a ser unos débiles mentales que no pueden mantener su atención sin cortes de más de tres minutos, corrección de color y estilización extrema, rapidez y explosiones, tetas y nalgas, chistes idiotas y formulosos después de la cercanía brutal de la muerte del protagonista ante una complicación imposible y desentonadamente jiribillosa, barrocamente extravagante?

“¿¡Qué clase de mamonsete me va a venir a decir a mí que 

estoy idiotizado con la- … ¡oooh, tetas, soniditos y colorcitos!

* _ *

El resultado de esa mediocridad inducida por la industria al estandarizar fórmulas y glorificar la mediocridad, que se traduce en millares de ventas, es que hoy seamos unos cretinos sin una pizca de apreciación contextual estética que al mínimo intento de sobresalir o crear algo personalizado fuera de los canones de “la cultura”, profiere con un tono socarrón y lastimeramente seguro de sí mismo unos “Qué lenta y aburrida” al director y guionista, “Qué complicada y rebuscada” a la creación del músico o compositor, “¡Qué pretencioso y pedante!” al escritor y creativo que busca las palabras correctas y la construcción precisa de cada frase.

 

Pero que se los diga Stephen Fry… “Yo no tengo credenciales” 🙁

  Nos hemos vuelto, sin saberlo, un público mediocre que exige a sus creadores creaciones mediocres, que siente placer en la destrucción de las obras que podrían salir de nuestro entendimiento fijado, contextualizado y movido por la industria; que necesita ver, por alguna extraña y parasitaria idea impuesta, que el diferente caiga, y si no cae, arrastrarlo hasta el fondo de la norma, de regreso al huacal donde todos deberíamos de ser iguales.

La buena noticia, como el documental mismo lo dice y se viene viendo desde hace ya algunos años, es que la realidad está a la vuelta de la esquina y que así de fácil: La industria está muerta. La industria misma lo sabe bien, y es por lo que Hollywood y todos los grandes del entretenimiento de fórmula han estado enloquecidos últimamente con SOPA, ACTA, PROTECT-IP y demás barrabasadas cabilderas.

Me pregunto entonces si un mundo lleno de pequeñas bandas y artistas independientes de todo ramo, a los que muchos actualmente ven con desdén al hacerse sus propias ideas erróneas sobre el término “Indie” o adoptar los intentos de categorización de los medios sobre este mismo término, no es mil veces mejor que tener a la jodida voz de Pau Rubio o la de Britney Spears en cada esquina del mundo mundial universal.

Se darán cuenta que mi pregunta es enteramente retórica.

En cuanto a la “normalización secundaria” que podría devenir de tal cosa y otras tantas discusiones al respecto, no le veo problema alguno, creo que la gente no toma en cuento algo básico: El talento es individual y diferente, se da en raros casos y no hay tecnología alguna que lo supere, ya que la tecnología siempre será una herramienta y no la fuente de la creación.

 Mucho cuidado se debe tener en lo que a uno se refiere cuando

habla de “igualdad” o “equidad”…

¡CONAPREEEEEED!

Tal vez muchos tienen ese temor que aparece de manera muy característica en “Wall-E”, que el humano, al tener “sus necesidades satisfechas” se convertiría en una masa inmóvil y perezosa, viviendo al día mientras lo ve pasar, sin esperanza pero tampoco con un sentimiento de vacío o motivación.

Creo que como todo en esta vida, las cosas deben ser analizadas desde su discurso, pensar que esto pasaría es lo mismo que pensar que la moral y la ética humana se terminarían si terminara la religión, esto visto desde el discurso religioso con todas sus asunciones bizarras, alejadas de toda ciencia o estudio serio y más próximas a los quinientos años de oscurantismo que ellos mismos generaron que a al 2012 en el que se planea mandar hombres a marte en menos de 15 años.

 

 

O sea que hay que tomar las cosas de quien vienen, pues.

Yo más bien me pregunto ¿Qué sería del mundo si el humano despierta un día para darse cuenta que no tiene que responder a la explotación de grupos de poder e industrias y que es libre de hacer lo que quiera? La libertad auténtica y absoluta, esa que bien decía Sartre que causaba una terrible angustia existencial, resultado, estoy convencido, del contexto socioeconómico en el que vivimos ¿Pero ante los cambios que la tecnología y la consciencia global nos empiezan a mostrar ya? ¿No se empezaría a asumir el hombre como lo que es? ¿Una criatura pensante, pero sobre todo, creativa?

Sueños de opio, dicen los apocalípticos (y diferencio radicalmente el nombre de este blog de manera contextual), también hace tan sólo 10 años crear arte en tu propia casa, distribuirla y venderla por ti mismo, era un sueño de opio.

 

¿Ustedes qué opinan? no se lo pierdan:

 

PressPausePlay from House of Radon on Vimeo.

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