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El congal postapocalíptico
Por Jorge Hill
Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, mi... Hace música, escribe y cocina de manera independiente. Nada le embona. Psicólogo de carrera, milusos en la realidad. Twitter: @JorgeHill. (Leer más)
Un conservador herido
Una oleada de jóvenes conservadores que se ven a sí mismos como liberales.
Por Jorge Hill
30 de abril, 2017
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Él es güero, alto, de ojos claros, ha recibido una educación privilegiada y su familia tiene éxito en los negocios. Un buen partido, podrían pensar algunos. Es un conocido que encuentro en fiestas de vez en cuando, no tenemos gran cosa en común fuera de nuestros amigos y un espacio que obliga a la socialización.

En aquella ocasión comentábamos de una amiga en común, él había ido a uno de sus eventos como parte de su trabajo. Su “banda” no le gustó, su música tampoco, pero ella sí. Él hizo sus avances y la entrada le fue negada. Fue friendzoneado, me comenta, después de tener que soportar a hipsters y un ambiente que le parecía ridículo.

Ella es una mujer independiente, comprometida con causas sociales, un tanto activista e interesada en el feminismo. Esto, a él, le parece algún tipo de impostura, me repite que es una mamona, yo interpreto que su orgullo de macho ligador ha sido herido profundamente y viene aquella etapa donde la mujer resulta una perra por negarse a los encantos de un hombre. Seguro es una interesada, seguro se está haciendo del rogar, tal vez sólo quiere traerlo de perrito faldero, que le invite todo mientras ella se niega a la seducción final.

Hay quien lo hace, pienso, desgraciadamente hay quien busca tener el deseo alrededor. Pero este no es el caso, no lo es la gran mayoría de las veces en las que en realidad lo que existe es un macho herido por la indiferencia o la negación.

La plática me empieza a incomodar, se está hablando de alguien a quien conozco y le tengo afecto, se une otro conocido y la plática se mueve a otros lugares peligrosos. Ellos me aseguran que nunca aceptarían la adopción en las parejas gays y que no tienen nada contra la homosexualidad, pero obviamente de lejitos. De alguna torcida manera creen ser jóvenes liberales. Intento hacerles comprender que lo que hemos platicado ya habla de estar en contra de los derechos de la mujer y de los homosexuales, como dice la ya famosa frase: no entienden que no entienden.

Para esos momentos ya estoy completamente irritado, manoteo mientras doy sorbos cada vez más seguidos al vino, las cosas se  ponen un tanto calientitas y perder los estribos es una posibilidad cercana.

Me alejo de la plática, como de otras del estilo, culpable por exaltarme. Pero más culpable de ser el necio que cree que puede hacerle entender de derechos básicos a jóvenes o adultos privilegiados que en un alucine social se ven a sí mismos como liberales y buena ondita. Me voy a la cama mareado, aterrado de ver qué tan cerca está el conservadurismo que no se ve a sí mismo como tal, que de alguna manera se ha engañado para verse actual, cool, güero, alto, de ojos claros, un buen partido.

@jorgehill

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