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El Contagio
Por PADeCI. Proyecto de Análisis de Decisiones en Contextos Inciertos
PADeCI es un equipo interdisciplinario enfocado en promover la toma de decisiones basadas en evid... PADeCI es un equipo interdisciplinario enfocado en promover la toma de decisiones basadas en evidencia científica para la generación de políticas públicas. Nos dedicamos a crear modelos de decisión, análisis de información y generación de evidencia en ciencias de la decisión, salud pública, epidemiología, medicina, políticas públicas, economía, matemáticas y estadística. Compartiremos diversos análisis con técnicas novedosas de manera accesible sobre temas de coyuntura en políticas de salud. (Leer más)
Avances de salud en torno a la COVID-19
Efectividad del cubrebocas y tipos de mascarillas, las frenética carrera por la vacuna, COVID 19 y transtornos de ansiedad y sexo seguro en tiempos de pandemia.
Por Hugo Berumen Covarrubias
18 de septiembre, 2020
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La pandemia provocada por el virus SARS-CoV-2 ha marcado de muchas maneras el curso de gran parte del año 2020 con una serie de cambios drásticos en la forma en la que vivimos. Por ejemplo, nos hemos mantenido en una expectativa constante tanto de nuevas actualizaciones por parte de las autoridades en salud sobre las medidas a seguir, como de información científica confiable para tomar decisiones informadas. A continuación, se hace una breve reseña de algunos temas de salud recientes que podrían ser de relevancia e interés en torno a la COVID-19.

Efectividad del cubrebocas y tipos de mascarillas

Debido a que el SARS-CoV-2 es un virus nuevo del que se conoce poco, las recomendaciones en salud que se han generado en el transcurso de la pandemia se han emitido con base en la información con la que se cuenta al momento. Sin embargo, como el virus sólo lleva meses en circulación, todavía hay mucha información desconocida sobre los mejores mecanismos de prevención, diagnóstico y tratamiento. Esto ha provocado que la información circulante y las recomendaciones cambien constantemente conforme se genera más evidencia, lo cual ha llegado a causar polémica. Éste es el caso del uso de cubrebocas, una recomendación de salud que se ha vuelto obligatoria por ser una de las estrategias que ha probado ser más efectiva para combatir la transmisión del virus.

Esta recomendación se origina de la demostración de que la principal vía de transmisión del virus SARS-CoV-2 es de persona a persona, a través de pequeñas partículas de saliva expedidas al aire cuando exhalamos por la boca, platicamos, estornudamos o tocemos. El objetivo del cubrebocas es que la persona no esparza el virus a través de su saliva, y no el impedir que las partículas conteniendo el virus entren al sistema respiratorio. Sabemos que una persona puede estar infectada sin saberlo y transmitir la enfermedad, tal vez sin mostrar síntomas y, a falta de una prueba diagnóstica, no se le confirma que está infectada. El cubrebocas de tela que hemos adoptado no es capaz de filtrar el virus SARS-CoV-2 debido a que este microorganismo es demasiado pequeño para ser atrapado por la fibra de tela y, por lo tanto, pasa a través de ella. Sin embargo, sí es capaz de atrapar las partículas de saliva conteniendo el virus, quedando así el virus contenido dentro de la tela del cubrebocas. Adicionalmente, investigaciones recientes han observado que su uso quizá disminuye la severidad de la enfermedad, probablemente porque la cantidad de virus que entra al sistema respiratorio es menor cuando se usa correctamente. Sin embargo, ésta es una teoría aún no probada al momento.

La efectividad de cada tipo de cubrebocas para desempeñar su función varía según sus características. Por ejemplo, los cubrebocas N95 son denominados así por su capacidad para filtrar 95% o más, de partículas tan pequeñas como 0.3 micrómetros. Estos cubrebocas han escaseado debido a que al inicio del brote se reservaron para uso del personal de salud, al ser quienes se exponen más a contraer el virus por contacto con una persona infectada. Esto explica que su adquisición sea no sólo difícil sino costosa. Una alternativa sencilla y barata son los cubrebocas de tela hechos en casa, siempre que cubran bien la cara y tengan al menos dos capas de tela de algodón. Este tipo de cubrebocas ha mostrado ser efectivo en el cumplimiento de su función. (Más información sobre cómo hacer una versión casera puede encontrarse aquí).

La frenética carrera internacional por una vacuna

La enfermedad causada por el SARS-CoV-2 es una condición para la cual aún no se cuenta con un tratamiento. Las estrategias de prevención como uso de cubrebocas, el distanciamiento social, aislamiento y rastreo de casos, así como el lavado de manos han sido la mejor manera de actuar ante la COVID-19. Sin embargo, estas estrategias pueden fallar o no se siguen correctamente por todas las personas. En este escenario, las vacunas son una excelente opción para proteger a la mayor parte de la población de contraer la enfermedad. Por ello se ha buscado desarrollar una vacuna que sea segura, eficaz y aplicable en todas las personas. Las vacunas pueden estar compuestas por pequeños fragmentos de virus o por virus vivos atenuados, es decir, que tienen una capacidad muy reducida para provocar la enfermedad. Una vez que estos elementos de la vacuna entran en contacto con las células de nuestro sistema inmune, éstas los reconocen como ajenos al cuerpo y desencadenen una serie de procesos para destruir a este agente desconocido. La mayoría de las veces esto sucede sin que el virus haga daño, ya que se encuentra incompleto o reducido y no puede causar la enfermedad en condiciones normales. La respuesta que genera nuestro cuerpo se queda guardada en la memoria del sistema inmune y, si el individuo llegara a infectarse por este virus, el sistema inmune ya tendría todo un arsenal para defenderse. Las vacunas han hecho posible incluso erradicar enfermedades que antes representaban un problema significativo, convirtiéndose así en una de las estrategias de salud más efectivas en la historia de la humanidad.

Desarrollar una vacuna adecuada es complicado, requiere de mucho tiempo y trabajo altamente especializado para poderse diseñar, probar, aprobar, producir y distribuir en masa. Por ejemplo, el tiempo promedio que tomó producir algunas de las vacunas más importantes de la historia ha sido de casi 11 años. Con las tecnologías actuales, la meta es producir una vacuna contra el SARS-CoV-2 en tan sólo un periodo de 12 a 18 meses. Al momento existen poco más de 200 estudios en proceso para desarrollar una vacuna, usando cinco tipos diferentes de tecnologías divididos en cuatro fases. Más de 170 estudios se encuentran en “fase preclínica”, es decir, se están realizando pruebas en laboratorio y en animales. Diez estudios están en “Fase 1”, en los que se realizan estudios de entre 20 a 80 personas jóvenes y sanas para determinar la dosis adecuada de la vacuna, y su eficacia, que es el resultado benéfico que se espera que tenga en condiciones ideales. Otros 15 están en “Fase 2”, en donde se estudia la vacuna en no más de mil personas, incluyendo a pacientes con alto riesgo de contraer la enfermedad para determinar si la vacuna es suficientemente segura. Hay 7 estudios en “fase 3”, en los que se incluyen miles de personas para confirmar la efectividad de la vacuna, se investigan posibles efectos secundarios, y se compara con otros tratamientos que existan. Ninguna vacuna ha sido aprobada hasta el momento por organismos internacionales, sin embargo, la vacuna rusa Sputnik V ha recibido aprobación por este gobierno sin que exista evidencia de que haya pasado satisfactoriamente la Fase 3. (Más información y actualizaciones constantes sobre las vacunas pueden encontrarse aquí).

A partir de la aprobación de una o más vacunas que hayan aprobado con éxito todos los rigurosos procesos necesarios, quedarán todavía dos problemas en torno a este tema: la duración de la inmunidad, que sigue siendo un dato desconocido y en proceso de investigación; y el tener que aplicarse éstas a la mayoría de la población que es susceptible a la COVID-19. Una vez que la vacuna esté lista para su venta y distribución masiva, esto también será un reto para las autoridades sanitarias por los costos de la compra y aplicación de la vacuna. Además, en los últimos años ha habido movimientos anti-vacunas que podrían mermar los potenciales beneficios de la vacunación.

COVID-19 y trastornos de ansiedad

Otra consecuencia inadvertida de esta pandemia, efecto de las políticas de distanciamiento social, ha sido el alza en la incidencia de trastornos mentales. Múltiples factores se asocian al aumento de este problema en salud: el aislamiento social, la ausencia de estructura laboral o escolar, la disrupción de la rutina, sedentarismo, el aumento del desempleo y otras preocupaciones financieras, además del aumento de diversas formas de violencia (sea física, emocional, mental o sexual). Una encuesta publicada por el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) en los Estados Unidos mostró que, a diferencia de los tiempos previos a la pandemia, aproximadamente 2 de cada 5 adultos estadounidenses encuestados dijeron que estaban luchando con problemas de salud mental o el uso de sustancias. Los adultos más jóvenes, las minorías étnico-raciales, los trabajadores esenciales y aquellos con afecciones psiquiátricas preexistentes mostraron ser los más afectados.

A finales de junio en Estados Unidos, 5,412 adultos de 18 años o más completaron encuestas en línea dirigidas a la salud mental, el uso de sustancias y las ideas suicidas durante el periodo del 24 al 30 de junio de 2020. En general, 40.9% de los encuestados informaron tener al menos una condición de salud mental o conductual adversa; 31% dijo tener síntomas de ansiedad o trastorno depresivo; y 26% indicó síntomas de un trastorno relacionado con traumas y factores de estrés relacionados con la pandemia. La prevalencia de los síntomas del trastorno de ansiedad por sí sola fue aproximadamente tres veces mayor que la informada en el segundo trimestre de 2019, señalan los autores del estudio. Además, aproximadamente 13% de los encuestados dijeron que comenzaron a consumir sustancias o un aumento en el uso de sustancias para hacer frente al estrés o las emociones relacionadas con COVID-19, y casi 11% informó haber considerado seriamente el suicidio en los 30 días anteriores.

El miedo, la preocupación y el estrés son respuestas normales a amenazas reales o percibidas y, en ocasiones, cuando nos enfrentamos a la incertidumbre o lo desconocido. Además del temor de contraer el virus en una pandemia como la COVID-19, están los cambios significativos en nuestra vida diaria, ya que nuestros movimientos se restringen en apoyo de los esfuerzos para contener y ralentizar la propagación del virus. Ante las nuevas realidades del trabajo desde casa, el paro temporal, la escolarización en casa de los hijos y la falta de contacto físico con otros familiares, amigos y compañeros, es importante que cuidemos nuestra salud mental, así como física. El Departamento de Salud Mental y Uso de Sustancias de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha dado una serie de mensajes que se pueden utilizar para apoyar el bienestar psicosocial en diferentes grupos de personas durante el brote. Se puede acceder al documento aquí.

Algunos de los mensajes enfocados a la población en general son: no referirse a las personas con la enfermedad como “casos de COVID-19”, minimizar el mirar, leer o escuchar noticias sobre COVID-19 que provoquen ansiedad o angustia, buscar información sólo de fuentes confiables y principalmente para que se puedan tomar medidas prácticas para preparar planes y protegerse a uno mismo y a los seres queridos, protegerse y apoyar a los demás, encontrar oportunidades para amplificar historias positivas y esperanzadoras e imágenes positivas.

Sexo seguro en tiempos de pandemia

Una pregunta constante de la población en general es si el virus puede ser transmitido por vía sexual como el VIH, virus de papiloma humano u otras enfermedades de transmisión sexual. Al momento no hay ninguna evidencia de que la COVID-19 se transmita a través del semen o de los fluidos vaginales, pero el virus se ha detectado en el semen de personas que se han recuperado, o se están recuperando del virus. Se necesita hacer más investigación para determinar si el virus SARS-CoV-2 puede trasmitirse por vía sexual. Lo que sí sabemos es que el virus se transmite por gotas respiratorias expulsadas cuando alguien infectado tose, estornuda o habla. Esto hace que el estar en contacto con la saliva de una persona al besar o durante otras actividades sexuales puede exponer a alguien al virus. Las personas que tienen la COVID-19 también pueden diseminar gotas respiratorias en su piel y pertenencias.

Organizaciones de beneficencia acerca de salud sexual internacionales como Planned Parenthood y Terrence Higgins Trust han publicado consejos sobre sexo seguro para ayudar a evitar la COVID-19. En una publicación del blog de una de estas organizaciones, el director médico, el Dr. Michael Brady, sugiere: “El sexo es una parte muy importante de la vida y a medida que continúa la pandemia de COVID-19 es necesario encontrar formas de equilibrar nuestra necesidad de sexo e intimidad con los riesgos de su propagación. Dado que existe una preocupación cada vez mayor sobre una “segunda ola” de COVID-19, su mejor pareja sexual durante la pandemia es usted o alguien con quien vive. Habiendo dicho eso, hay formas de hacer que el sexo sea lo más seguro posible”. Algunas recomendaciones son: mantener un número reducido de parejas sexuales, de preferencia la misma pareja sexual y usar preservativo. En caso de no ser la pareja sexual regular, que sea alguien con quien no vives o un encuentro casual sin la seguridad de que esa persona se ha mantenido en aislamiento: no besar, portar cubrebocas durante el acto sexual, favorecer posiciones en donde no haya contacto de rostro con rostro, realizarse una prueba en caso de sospecha de alguna enfermedad aparte de COVID-19. Por último, preferir la masturbación, uso de juguetes sexuales y mantener interacción a través de teléfonos o cámaras.

El interés por mantenernos informados como el fin de mejorar nuestra salud se ha convertido en algo fundamental en esta pandemia. Una consecuencia deseable sería que con o sin pandemia persista en nosotros el interés actual por preservar la salud.

 

 

* Qué es PADeCI

El Proyecto de Análisis de Decisiones para Contextos Inciertos (PADeCI) es un grupo multidisciplinario de profesionales en diversas áreas de la ciencia que busca explicar de manera sencilla las situaciones que emergen de los contextos inciertos, como el que estamos viviendo a partir de la propagación del COVID-19.

PADeCI surge a principios de 2020 en el Centro de Investigación y Docencias Económicas (CIDE) en la sede Región Centro en Aguascalientes. Esta iniciativa es liderada por el Dr. Fernando Alarid-Escudero, quien en los últimos meses ha reunido un equipo de investigación conformado por jóvenes investigadores del Bajío mexicano con interés en la Ciencia de las Decisiones, siendo el primer equipo de investigación con este enfoque en México.

La Ciencia de las Decisiones se caracteriza por reunir distintas herramientas de recolección y análisis de datos para la creación de modelos que ayuden a la toma de decisiones informadas, por lo que el equipo a cargo del Dr. Alarid-Escudero se conforma por profesionales en economía, ingeniería, matemáticas, computación, epidemiología, bioestadística, salud pública, sociología, historia, ciencia de datos y ciencia de la decisión.

A pocas semanas de la conformación de PADeCI, este equipo de investigación ha creado e implementado, en colaboración con expertos de la Universidad de Stanford en California, Estados Unidos, el modelo SC-COSMO (Stanford-CIDE COronavirus Simulation MOdel), un modelo epidemiológico matemático para dar seguimiento a la epidemia de COVID-19. El modelo SC-COSMO permite proyectar cómo se comportará la pandemia de COVID-19 bajo diferentes intervenciones no farmacológicas (INF) (como “La Jornada Nacional de Sana Distancia” decretada en México) y contempla las distintas maneras en que interactúan diferentes grupos demográficos en la población sobre la que se quiera obtener proyecciones, pues los patrones socioculturales de convivencia influyen directamente en la manera en que se puede extender el número de contagios.

El Dr. Alarid-Escudero es profesor investigador de la División de Administración Pública y miembro del Programa de Política de Drogas del CIDE-Región Centro y nivel 1 del Sistema Nacional de Investigadores. El Dr. Alarid-Escudero tiene una larga trayectoria en la investigación y desarrollo de modelos de decisión utilizados en prevención, control y tratamiento de distintas enfermedades crónicas e infecciosas. Es parte de la Red de Modelos de Intervención y Vigilancia del Cáncer (CISNET), consorcio de investigadores patrocinados por el Instituto Nacional de Cancerología de Estados Unidos que se enfoca en el uso de modelos de simulación para evaluar el impacto de intervenciones de control del cáncer sobre las tendencias de la población en la incidencia y la mortalidad. También es miembro fundador del grupo de trabajo Análisis de Decisiones en R para Tecnologías en Salud (DARTH por sus siglas en inglés) y del grupo de trabajo Red de colaboración para el valor de la información (ConVOI por sus siglas en inglés). Su formación multidisciplinaria lo ha llevado a desarrollar una gran convicción acerca de la importancia de que distintas áreas de las ciencias dialoguen entre sí para buscar soluciones asertivas a los grandes problemas de salud pública.

La Dra. Yadira Elizabeth Peralta Torres es profesora investigadora de la División de Economía y miembro del Programa de Estudios Longitudinales, Experimentos y Encuestas (PANEL) del CIDE-Región Centro. Es miembro también del Sistema Nacional de Investigadores Nivel I. Sus líneas de investigación se enfocan en el desarrollo y la aplicación de métodos estadísticos frecuentistas y Bayesianos con especial énfasis en el área educativa. Asimismo, la Dra. Peralta tiene experiencia en diseño de instrumentos y validación de escalas. Fue parte del Comité Técnico de ACT (American College Testing), uno de los principales exámenes estandarizados utilizados para medir rendimiento académico y el ingreso a estudios universitarios en Estados Unidos. Ha sido consultora estadística para diversas instituciones nacionales e internacionales como el Centro de Estudios Educativos, el Instituto de Desarrollo Infantil de la Universidad de Minnesota o el Programa de Investigación sobre la Equidad y la Inclusión en la Atención Sanitaria de la Clínica Mayo en Estados Unidos, por mencionar algunos. Dentro del equipo PADeCi, la Dra. Peralta es responsable del área de análisis y visualización de datos. Sus aportaciones en metodología cuantitativa, así como en psicometría y modelos longitudinales han sido elementales en la aplicación del modelo SC-COSMO.

El Dr. Alfonso Miranda es profesor investigador de la División de Economía y director del Programa de Estudios Longitudinales, Experimentos y Encuestas (PANEL) del CIDE-Región Centro. Es miembro del Sistema Nacional de investigadores nivel III desde 2019, y de la Academia Nacional de Ciencias desde 2018. El Dr. Miranda es editor de la revista científica Latin American Economic Review; investigador afiliado del Instituto del Trabajo (IZA), Alemania; investigador afiliado de la Organización Global del Trabajo (GLO) y del Grupo de Econometría de la de la Universidad de York, Reino Unido. Antes de unirse a CIDE Alfonso fue profesor en Estadística Social del Instituto de Educación de University College London, Reino Unido. Sus intereses de investigación incluyen el uso y desarrollo de métodos de estimación de modelos econométricos lineales y no lineales para datos longitudinales y de corte transversal; y sus aplicaciones en demografía, educación, salud y mercados de trabajo. Recientemente Alfonso ha trabajado en temas relacionados al diseño conceptual y estadístico de encuestas sociales y experimentos.

Andrea Luviano es médica cirujana egresada de la Escuela de Medicina del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey y Maestra en Salud Pública por la Escuela de Salud Pública de Harvard T.H. Chan. En este proyecto sobre COVID-19 forma parte del grupo de modelación encargada de la adaptación del modelo SC-COSMO al contexto mexicano. Anteriormente, se desempeñó como asesora de la Dirección General y de la Dirección de Planeación Estratégica Institucional del Instituto Mexicano del Seguro Social y actualmente es asistente de investigación del Doctor Fernando Alarid-Escudero. Sus temas de interés están relacionados con políticas de salud y ciencias de la decisión en salud.

El área de análisis y visualización de datos cuenta con José Manuel Cardona Arias, quien es egresado de la Licenciatura en Políticas Publicas del CIDE. Su especialidad es el uso de distintos software y lenguajes de programación de vanguardia para el análisis y visualización de datos. Sus intereses como investigador se concentran en la evaluación de proyectos para la disminución de la pobreza y en temas de salud pública.

Regina Isabel Medina Rosales, estudiante de la Licenciatura en Políticas Publicas del CIDE, es científica de datos en PADeCI. Ha sido asistente de investigación como parte del Estudio Longitudinal del Desarrollo de los Niños y Niñas de Aguascalientes de CIDE–Región Centro (EDNA). Fue profesora de secundaria rural del sistema CONAFE así como delegada de la sociedad civil en 2019 de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de Naciones Unidas.

Mariana Fernández Espinosa es egresada de Ingeniería en Sistemas Computacionales de la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Mariana es ingeniero de datos y modelador junior del grupo de modelación de PADeCI encargada del desarrollo de la estructura computacional necesaria para el uso del modelo SC-COSMO. Ha colaborado en diversos proyectos de investigacion en la Autónoma de Aguascalientes, la Universidad Autónoma de Querétaro y el Centro de Investigación en Ciencias de Información Geoespacial. Fue galardonada con el Premio Estatal y Municipal de la Juventud de Aguascalientes en 2018 en la categoría “Habilidades científicas y tecnológicas”. Fue becada por la empresa Huawei para realizar una estancia en Shenzhen sobre tecnología 5G.

Valeria Gracia Olvera es ingeniera ambiental por la UASLP y Maestra en Economía Ambiental por el CIDE. Desde el año 2017, ha participado como asistente de enseñanza en el CIDE, en cursos de posgrado como Microeconomía y Econometría, y desde el 2019 se ha desempeñado como docente en varias instituciones de nivel superior. En PADeCI realiza modelación y proyecciones matemáticas.

Hirvin Azael Díaz Zepeda es estudiante de la maestría en Métodos para el Análisis de Políticas Públicas (METPOL) del CIDE y licenciado en Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México. Es parte del equipo de modelación desarrollándose como modelador junior. Anteriormente ha sido asistente de investigación en el Centro de Estudios del Instituto Federal de Telecomunicaciones y analista en el área de riesgo financiero de una de las empresas más importantes de microfinanciamiento del país.

Hugo Berumen es Médico Pasante de Servicio Social en la modalidad de investigación, se encuentra en PADeCI con el interés de especializarse en ciencia de datos, y el desarrollo y aplicación de modelos epidemiológicos, estadísticos, y matemáticos. Colabora en proyectos de análisis de decisión para identificar estrategias óptimas de prevención, control y tratamiento de distintas enfermedades, como la enfermedad renal crónica en Aguascalientes.

La gestión y organización de un equipo tan diverso no sería posible sin Marcela Pomar Ojeda quien es historiadora egresada de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, editora con 20 años de experiencia en el ramo, Maestra en Administración y Evaluación de Proyectos por la UP y estudiante de la Licenciatura de Economía en la UNAM. Ha sido columnista de La Jornada Aguascalientes y es directora ejecutiva de la revista Aguaardiente de la UAA. Es colaboradora académica en la División de Administración Pública y en el Programa de Política de Drogas del CIDE, Región Centro. Participó como coorganizadora a fines de 2017 del colectivo aguascalentense Ciudadanía Informada y Activa (CIA), conformado por ciudadanos interesados en la toma de conciencia social y política.

La vinculación con distintas instituciones y sociedad civil se encuentra a cargo de Karina Alejandra Leyva Rodríguez, quien es socióloga egresada de la Universidad Autónoma de Aguascalientes y maestrante en estudios sociopolíticos en la Universidad de Guadalajara. Se especializa en estudios sobre movimientos sociales, feminismos y análisis de redes sociales. Ha sido becada en múltiples ocasiones por la Academia Mexicana de Ciencias para realizar estancias de investigación sobre derechos humanos de las mujeres y en 2017 fue ganadora del primer lugar del área de Ciencias Sociales, Artes y Humanidades del quinto Encuentro de Jóvenes Investigadores en el estado de Aguascalientes.

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