¿Cuáles son los alcances de los estereotipos de género?
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El derecho olvidado
Por Asistencia Legal por los Derechos Humanos ASILEGAL
La defensa de derechos humanos no es selectiva ni negociable y, normalmente, encuentra su necesid... La defensa de derechos humanos no es selectiva ni negociable y, normalmente, encuentra su necesidad en los sectores más estigmatizados y olvidados de la sociedad, como lo son las personas en conflicto con la ley penal. Luchamos por darle voz a las mujeres olvidadas, las personas indígenas sin intérprete, las víctimas LGBTTTI de abusos y discriminación del Estado. Luchamos por el derecho de las y los olvidados. (Leer más)
¿Cuáles son los alcances de los estereotipos de género?
En el ámbito jurídico no es suficiente tener protocolos para juzgar con perspectiva de género, si quienes interpretan la ley invisibilizan los contextos, las estructuras de violencia y las circunstancias de los hechos.
Por Asistencia Legal por los Derechos Humanos ASILEGAL
20 de mayo, 2022
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Obligada a declarase culpable por la muerte de su hija; sentenciada por lesiones al defenderse de una violación; sentenciada por defenderse de la violencia feminicida; sentenciada por no ser buena madre.

Los roles de género son una pacto social impuesto que establecen normas o expectativas esperadas relacionadas a los comportamientos permitidos tanto para hombres, como para mujeres.

Socialmente se estableció que un hombre debe reflejar masculinidad, ser fuerte, protector, proveedor; se le permite expresar su deseo sexual y ser “impulsivo”, a veces hasta agresivo. Por otro lado, se señala a la mujer como un ser frágil, sumisa, cuidadora, sentimental; llora, pero aguanta el dolor, debe ser silenciosa, en todos los aspectos de la palabra. Los roles de género dan origen a los estereotipos de género —atributos personales dedicados a definir a las mujeres y/u hombres— tan impregnados, que se han normalizado. ¿Qué sucede cuando una mujer rompe este pacto impuesto? ¿Qué sucede cuándo los estereotipos de género se trasladan al ámbito jurídico?

La criminalización de la mujer

Las mujeres privadas de la libertad son personas que han traicionado los roles y estereotipos de género preestablecidos; han “desafiado” un sistema controlado por el patriarcado, se han “revelado” sin darnos cuenta que esa “rebeldía” es un grito de auxilio ante la situación de violencia sistémica y a un Estado que las abandonó una y otra vez.

Desde el enfoque jurídico, una persona no debería ser criminalizada a través de los estereotipos de género; sin embargo, en la práctica, y en el caso de las mujeres, es lo que sucede la mayoría de las ocasiones. En México, 12 mil 782 mujeres se encuentran privadas de la libertad, según datos del Cuaderno Mensual de Estadística Penitenciaria, enero 2022, a pesar de que representa un poco más del cinco por ciento de la población penitenciaria, sólo hace falta observar con más de detalle para darse cuenta que ese cinco por ciento refleja un contexto doloroso de violencia, misoginia e impunidad en México.

Actualmente, juzgar con perspectiva de género parece una idea casi imposible, pues desafía la estructura que durante décadas se ha practicado en nuestro sistema penal, de justicia, social y cultural. Las mujeres en conflicto con la ley penal son revictimizadas de forma sistemática, hasta convertirse en personas criminalizadas y traidoras del sistema social; siendo acreedoras de “castigos ejemplares” impartidos por un sistema machista, cuando por ejemplo, sentencia a las mujeres con penas mayores a los hombres, a pesar de haber cometido el mismo delito.

Juzgar con perspectiva de género se debería entender —dentro del marco jurídico— como una transformación positiva para que las mujeres privadas de la libertad obtengan lo que establece la Ley General de Acceso a una Vida Libre de Violencia: prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres, así como garantizar una vida libre de violencia que favorezca su desarrollo y bienestar, no convertirlas en víctimas de un sistema que les arrebata cada uno de sus derechos al romper un pacto impuesto.

Los estereotipos y roles de género son factores que distorsionan y permiten reforzar creencias sociales de violencia o misoginia; son elementos que influyen en quienes interpretan la ley y envuelven para continuar con el mito de la mujer mala: la mala madre, mala hija, mala hermana, mala mujer, convirtiendo a la revictimización en una dosis obligada para las mujeres que se encuentran en conflicto con la ley penal o privadas de la libertad hasta convertirlas en personas peligrosas, personas a las que se les violan sus derechos humanos una y otra vez.

Castigos ejemplares

En un gran porcentaje de los casos, el género parece una consecuencia y los estereotipos son el refuerzo de esta estructura social jerárquica donde la mujer es la subordinada. Los casos deberían tener una valoración integral; tomar en cuenta todos los hechos relevantes, así como el contexto, circunstancias y violencia estructural con el fin de que las resoluciones sean sin sesgos de género y sí con perspectiva de género. Pero no sucede así, y cuando llega la criminalización viene acompañada de una revictimización multiplicada.

Aún hace falta comprender los alcances de los estereotipos de género; en el ámbito jurídico no es suficiente tener protocolos para juzgar con perspectiva de género, si quienes interpretan la ley invisibilizan los contextos, las estructuras de violencia y las circunstancias de los hechos. Aún hace falta comprender los alcances que tienen los estereotipos de género en nosotros como sociedad, porque es más fácil castigar, señalar y culpabilizar a una persona, que al sistema que nos envuelve a todas las personas.

La perspectiva de género es independiente a la culpabilidad del delito; requiere entender el fondo, los hechos relevantes, el contexto y tal vez demostrar que no son casos aislados que merecen castigos ejemplares; sino, gritos de auxilio en un Estado que la abandonó, porque la mujer aún está lejos de tener una vida libre de violencia por razón de género.

“Ahí tienen a otra despiadada criminal, presa por robar un bote de leche y un paquete de pañales para su bebé”, frase en la serie de televisión Capadocia, que aún refleja el contexto actual.

@Asilegalmx

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