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El derecho olvidado
Por Asistencia Legal por los Derechos Humanos ASILEGAL
La defensa de derechos humanos no es selectiva ni negociable y, normalmente, encuentra su necesid... La defensa de derechos humanos no es selectiva ni negociable y, normalmente, encuentra su necesidad en los sectores más estigmatizados y olvidados de la sociedad, como lo son las personas en conflicto con la ley penal. Luchamos por darle voz a las mujeres olvidadas, las personas indígenas sin intérprete, las víctimas LGBTTTI de abusos y discriminación del Estado. Luchamos por el derecho de las y los olvidados. (Leer más)
El abandono estatal de las mujeres indígenas: un día de conmemoración y 364 de violencia
El Estado ha sido completamente omiso en otorgar las debidas garantías para el efectivo ejercicio de los derechos humanos de las mujeres indígenas. No existen políticas públicas ni mecanismos de prevención de la violencia y discriminación que hayan resultado suficientes, adecuados ni oportunos para asegurar a las mujeres indígenas una vida digna.
Por Verónica Garzón
11 de agosto, 2021
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Las personas pertenecientes a pueblos y comunidades indígenas han sido víctimas de una discriminación histórica y estructural; en todos los ámbitos de la vida han visto sus derechos continuamente violados y sus intereses invisibilizados. Sin embargo, cuando al aspecto étnico, lingüístico y cultural se le agrega el elemento de género, las violencias se tornan brutales.

En todos los aspectos las mujeres indígenas enfrentan mayores obstáculos en el ejercicio de sus derechos:

De acuerdo con datos del INEGI, las mujeres indígenas tienen un nivel menor de escolaridad en el grupo de 15 a 24 años, en comparación con los hombres, así como un mayor nivel de analfabetismo 1.

En cuanto a la participación en el mercado laboral, las mujeres indígenas se encuentran 42 puntos porcentuales por debajo de los hombres indígenas: 65 % de hombres se encuentran realizando actividades económicas, mientras que solo el 23 % de las mujeres. Sin embargo, tratándose de actividades o trabajo no remunerado son las mujeres indígenas quienes se encuentran muy por encima de los hombres -incluso arriba del promedio nacional de mujeres-, pues el 64.7 % de mujeres indígenas de 12 años y más realiza este tipo de actividades no remuneradas, en contraste con el 35.3 % de los hombres 2.

Relacionado con las múltiples formas y modalidades de violencia en contra de las mujeres indígenas se cuenta con los siguientes datos otorgados por la ENDIREH: el 43.9 % de las mujeres indígenas vivieron situaciones de violencia por parte de sus parejas, y 14.4 % han vivido alguna forma de violencia en el ámbito escolar.

Asimismo en cuanto a los derechos sexuales y reproductivos, las mujeres indígenas son afectadas de manera diferenciada: en primer término, las mujeres indígenas se encuentran en un mayor riesgo de ser víctimas de prácticas de esterilización o de anticoncepción forzada de acuerdo con la CNDH y con el exRelator Especial sobre la tortura Juan E. Méndez. En segundo término, la mortalidad materna se presenta con mayor incidencia en mujeres indígenas, sobre todo en algunas entidades como Chiapas, donde en 2013 representaron 41.9 % del total de muertes maternas –cuando el total de la población indígena en la entidad era del 27 %-; o Guerrero donde la cifra asciende a 31.8 %, -frente a una población indígena del 15 % en el estado-.3

Por otro lado, dentro del ámbito judicial es por demás sabido que la justicia se presenta inaccesible ante las personas indígenas en el país, no solamente por una cuestión de recursos económicos sino también por las barreras lingüísticas y culturales existentes. En este contexto, el sistema de justicia se despliega con la más cruel de las ambivalencias: cuando se trata de personas indígenas en conflicto con la ley, el aparato punitivo estatal se abalanza con todas su fuerzas a costa de los derechos humanos y el debido proceso; pero cuando se trata de personas indígenas víctimas de violencia o violaciones a derechos humanos, el Estado no muestra más que oídos sordos y una quietud incluso penosa.

De toda la información presentada, que constituye solo una mínima parte del total de cifras existentes que evidencian la discriminación en contra de las mujeres indígenas, se puede advertir que el Estado ha sido completamente omiso en otorgar las debidas garantías para el efectivo ejercicio de los derechos humanos. No existen políticas públicas ni mecanismos de prevención de la violencia y discriminación que hayan resultado suficientes, adecuados ni oportunos para asegurar a las mujeres indígenas una vida digna.

En el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, no queda más que denunciar los abusos cometidos y el abandono en que se ha dejado a su población. En este mundo patriarcal y capitalista-extractivista que solo busca enaltecer los valores hegemónicos, ¿dónde quedan las mujeres indígenas?

* Verónica Garzón es abogada defensora de derechos humanos.

 

 

 

1 INEGI, Encuesta Intercensal, México, 2015.

2 Ídem

3 GIRE. Muerte materna en México. Disponible aquí.

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