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El derecho olvidado
Por Asistencia Legal por los Derechos Humanos ASILEGAL
La defensa de derechos humanos no es selectiva ni negociable y, normalmente, encuentra su necesid... La defensa de derechos humanos no es selectiva ni negociable y, normalmente, encuentra su necesidad en los sectores más estigmatizados y olvidados de la sociedad, como lo son las personas en conflicto con la ley penal. Luchamos por darle voz a las mujeres olvidadas, las personas indígenas sin intérprete, las víctimas LGBTTTI de abusos y discriminación del Estado. Luchamos por el derecho de las y los olvidados. (Leer más)
La autonomía del INAI es respetar nuestros derechos
Ante el peligro inminente de una reforma constitucional al INAI desde la actual administración, es necesario hablar con firmeza: blindar la información, su acceso y ejercicio como contrapeso esencial de rendición de cuentas a las autoridades, constituye una violación y retroceso al respeto de los derechos humanos en el país.
Por Sergio Pérez Gavilán
13 de enero, 2021
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El pasado 4 de enero, el gobierno federal lanzó una estocada en contra de la defensa de los derechos civiles y políticos de la ciudadanía: la posibilidad de la desaparición del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos (INAI).

El argumento del presidente, basado en la premisa del despilfarro de recursos públicos, insiste sobre la necesidad de desaparecer organismos autónomos e independientes, como lo fue en el caso de los 109 fideicomisos, con tal de ejercer un mayor control sobre el presupuesto que se ejerce para ello. “No ha estado a la altura”, criticó el presidente después de que se le preguntó sobre la reforma que busca instaurar. La crítica supuesta, sin embargo, no analiza maneras de eficientar el proceso de transparencia, facilitar la expedición de respuestas o el uso del presupuesto asignado. Más bien, la raíz del mal de la institución, según AMLO, recae en su autonomía, por lo que propone que las labores del instituto sean realizadas por la Secretaría de la Función Pública.

Ante el peligro inminente de una reforma constitucional al INAI desde la actual administración, es necesario hablar con firmeza: blindar la información, su acceso y ejercicio como contrapeso esencial de rendición de cuentas a las autoridades, constituye una violación y retroceso al respeto de los derechos humanos en el país. Desde ASILEGAL hemos podido dar cuenta que la defensa de las personas en situaciones de vulnerabilidad normalmente recae en lograr su visibilización, en contrastar la información oficial con la que se puede conseguir vía transparencia, en comparar testimonios y analizar datos que no siempre aparecen en un informe de gobierno.

El derecho a la información no se puede ejercer desde una dependencia gubernamental, pues se convertiría en jueza y responsable de sí misma, imposibilitando automáticamente la rendición de cuentas. Si constantemente se deben interponer quejas ante el INAI para que una autoridad específica rinda la información que debe al público, ¿cómo será el caso cuando la misma dependencia se niegue a dar datos que podrían parecer poco favorables al funcionariado y responsables? ¿Ante qué instancia se deberá recorrer para ejercer un derecho? ¿Quiénes podrán controlar todos los escapes de información para organizaciones de la sociedad civil, periodistas, activistas o personas de la academia?

La falta de transparencia afecta el ejercicio del estado de derecho y la defensa de los derechos humanos. Esta realidad es constatada cotidianamente a través de la investigación y labores de defensa que hacemos en ASILEGAL. Por poner un par de ejemplos, para proyectos recientes, notamos una realidad que normalmente afecta a las personas privadas de libertad y sus familiares: la falta de información sobre cómo proteger sus derechos desde prisión, causa que se permitan abusos de autoridad sin manera de defenderse. Por ello, fue necesario capacitar a cientos de personas en el uso y ejercicio de la información pública. Y con esto, se logró acceder a información específica y pertinente de las condiciones de internamiento de las personas privadas de libertad que, de otra manera, el Estado o los centros penitenciarios jamás darían. Datos correspondientes a la alimentación, salud, trabajo, y otros derechos que sistemáticamente se le niegan a la población.

La disponibilidad y ejercicio de la plataforma de transparencia, a fin de cuentas, el ejercicio de derechos que habilita el respeto a otros. Tal y como la restricción del derecho a la libertad se acota estando en prisión, la salud debe de ser atendida y garantizada en todo momento por las autoridades. Por tanto, el INAI también fue una herramienta muy relevante para que pudiéramos monitorear cómo los CRS, CFS y CPS del país respondieron a la crisis de salud generada por la pandemia.

Y así, con incontables contenidos, litigios e investigaciones de largo aliento, hemos podido dar cuenta que los derechos deben estar al alcance de toda la población, sin intermediarios como gobiernos o partidos políticos que no siempre tienen el mejor interés de la ciudadanía en mente. Desde una aplicación de la sociedad civil, el derecho a la información permite detener el abuso, reclamar resultados y, más que nada, dar existencia a las personas que toda su vida han sido invisibilizadas por un sistema poco equitativo en su calidad de garante de derechos.  El INAI es una institución que no es perfecta, por supuesto, sin embargo su instauración y uso como órgano autónomo no debe de ser puesto en duda. La problemática nunca ha recaído en la necesidad de que el gobierno incida sobre sus asuntos, sino más bien en la eficiencia de sus procesos y cercanía con las personas —cosa que, como con el proyecto mencionado, precisamente prueba que hay interés por atacar—.

Desde la sociedad civil ASILEGAL se une a defensorxs, periodistas, académicos y personas privadas que buscan ejercer su derecho a la información libre y seguramente, sin poner en riesgo su identidad por querer conocer los datos que configuran la actualidad de nuestro país. El peligro de maquillar la realidad al gusto del gobierno en turno es demasiado grande como para darnos el lujo de permitirlo.

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