Nuestra idea de prisión no está hecha de concreto y hierro (Parte 2)
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El derecho olvidado
Por Asistencia Legal por los Derechos Humanos ASILEGAL
La defensa de derechos humanos no es selectiva ni negociable y, normalmente, encuentra su necesid... La defensa de derechos humanos no es selectiva ni negociable y, normalmente, encuentra su necesidad en los sectores más estigmatizados y olvidados de la sociedad, como lo son las personas en conflicto con la ley penal. Luchamos por darle voz a las mujeres olvidadas, las personas indígenas sin intérprete, las víctimas LGBTTTI de abusos y discriminación del Estado. Luchamos por el derecho de las y los olvidados. (Leer más)
Nuestra idea de prisión no está hecha de concreto y hierro (Parte 2)
¿Es posible imaginar una realidad mexicana en la que no existan las prisiones? ¿cuál es el papel ideológico que juegan las prisiones en México?
Por Asistencia Legal por los Derechos Humanos ASILEGAL
1 de septiembre, 2020
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La realidad del país

¿Cómo se derrota una ideología en la que las prisiones son parte indiscutible de nuestra realidad pero, de igual manera, nos rehusamos a ver lo que pasa dentro de ellas? En México, a la par de las evoluciones de aproximaciones al sistema penitenciario, como la original regeneración1 de la constitución de 1917 que imperó hasta 1965, hacia la readaptación2, para llegar finalmente a la reinserción social en 2008 con la subsecuente reforma de 2011 en materia de derechos humanos, también ha existido una evolución importante en la población privada de libertad, así como los índices de delincuencia. La noción íntimamente errónea de usar la prisión y el castigo como detrimento para cometer ilícitos se puede falsear históricamente:

La tabla muestra con claridad que la evolución de la población privada de libertad en los últimos 50 años ha explotado de menos de una cuarta parte en los 70 a lo que se tiene ahora. Particularmente, es visible los efectos que la Guerra contra el narco ha tenido en el país: del 2006 al 2014 se incrementó el total de la población penitenciaria en 1976 en tan solo ocho años.

De 2016 a 2020, se nota una disminución en los últimos seis años; “estamos viendo una reducción de la población penitenciaria con la entrada en vigor del sistema penal acusatorio”, según el Índice Global de Impunidad México, 2018.3 Sin embargo, esta reducción, como es visible en la tabla anterior, ha tenido un repunte en los últimos dos años.

¿Cuál es el resultado además de miles de muertes en las calles, injusticias en los tribunales y la explosión de una industria penitenciaria que imita el cruel modelo estadounidense de prisiones privadas4 y beneficia a los más ricos del país? Sería esperable hablar de una disminución en las tasas de criminalidad o impunidad, pero lamentablemente sabemos que no es el caso.

La cifra negra, a 2018, acorde a la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2018, se encontró en un 93.7%. A su vez, la evolución de la encarcelación masiva entre los 70 hasta 2008, según muestra el estudio Estadísticas del crimen en México: Series Históricas 1926 – 2008 de la Universidad de Columbia,5 la tasa de criminalidad por cada 100,000 habitantes, tanto de presuntos como sentenciados, no ha hecho más que subir consistentemente en dicho plazo de 36 años: con respecto a los presuntos se comenzó con una tasa de 205.77 en 1972, para terminar con una tasa de 347.28 en 2008; sobre sentenciados, por su parte, en 1972 la tasa era de 173.43 mientras que para el 2008 la cifra fue 263.79. Esto, por supuesto, sin contar la explosión de violencia e impunidad derivada del conflicto contra el narcotráfico en el país que apenas comenzaba a mostrarse en estadísticas.

Crueldad y fortuna

Bajo este esquema, y con el conocimiento que se tiene de las condiciones imperantes de sobrepoblación y hacinamiento, falta de personal médico y custodia, tortura y abuso de derechos humanos, impunidad y fabricación de culpables en las prisiones mexicanas, es posible concluir que las prisiones en el país no son más que mecanismos de crueldad institucionalizada.

¿Qué determina y delimita las posibilidades para que uno termine en las celdas del sistema penitenciario mexicano? ¿Cuál es la posibilidad de tener penas más severas y graves dependiendo de los ingresos, educación y pertenencia a grupos vulnerables? En suma, ¿qué pasa con las personas en conflicto con la ley penal que no son infames gobernantes corruptos, cabecillas del crimen organizado o aquéllos que cometen crímenes de lesa humanidad? En el sistema penitenciario, sin lugar a dudas, son una aplastante mayoría y pensar en la prisión como la solución a las acciones que los llevaron al conflicto con la ley no solo es inútil para resolver los índices de criminalidad anteriormente mencionados, sino una herramienta de crueldad, venganza y punitivismo con las mismas personas que han sido negligidas por el Estado desde el primer día de sus vidas.

El miedo y desagrado que se tiene por las poblaciones vulnerables desde las altas esferas de poder en el país, siempre se han hecho patentes a través de una justicia selectiva que castiga con odio la falta de oportunidades. La responsabilidad frente a las acciones que se llevan a cabo, las decisiones que suponen y las consecuencias que tienen es fundamental para operar éticamente dentro del mundo en el que se vive. Sin embargo, desprovisto de contextos y matices que revelen inequívocamente que no es lo mismo la operación ética de un individuo frente a la moralidad rectora de un Estado, se genera una noción de justicia salomónica, cristiana o hammurabiana, donde necesariamente debe haber una equivalencia entre sufrimiento y falta para que se apacigüe la cólera del afectado a través del Estado. Pagando, al fin y al cabo, la crueldad de la infracción con la crueldad de vivir en una prisión en México.

La filósofa Judith N. Shklar en su artículo Poniendo la crueldad primero6 precisamente señala que es a través de este miedo que se siembra la crueldad. “Cuando Montaigne dijo, ‘Es el miedo lo que más me aterra’, él pensaba tanto en víctimas como victimarios. El miedo hace a los segundos crueles e incrementa el sufrimiento de los primeros (…) Lo que importa, en el fondo, es quién es cruel. Los caníbales comen la carne de personas muertas y nos retorcemos en horror, pero somos nosotros los que torturamos y perseguimos a los vivos”, de esta manera, repunta, “la usual excusa para nuestros más abominables actos públicos es que son necesarios”.

Las prisiones son la expresión fehaciente de lo que Shklar refiere. La visión absoluta de un mal necesario ha permitido y perpetuado que se convierta en la ideología de presencia-ausencia que describía Davis. El mal necesario no es banal, ni accidental, sino que en tanto más se acepta, menos se cuestiona y reafirma las mismas ideologías con las que el país continúa luchando desde la legislación.

Para romper el ciclo de crueldad que constituyen las prisiones, en suma, es necesario dejar de darlas por sentado. Separar la prisión de una parte indeleble de nuestra realidad social para, de desprovisto, comenzar a imaginar un futuro donde la crueldad —como el peor de los vicios humanos—, no sea necesaria para obtener justicia y seguridad, pues no van de la mano.

* Sergio Pérez Gavilán es periodista de investigación de @AsilegalMx.

 

 

1 Sistema en el cuál “quienes se hacían acreedores a una pena privativa de la libertad, eran sujetos desvalidos y carentes de oficio” y de educación, “y que para corregirla había que imponerle una pena que le llevara a arrepentirse de (sus actos)”. ¿Cómo litigar ejecución penal con un enfoque en derechos humanos? (ASILEGAL, 2019).

2 “Modelo que tenía como objetivo primordial que las sanciones penales lograran la reforma y readaptación de los condenados, a través de estudios y tratamientos psicológicos con el fin de “curarse”. Op. Cit. (ASILEGAL. 2019).

3 Índice Global de Impunidad México (UDLAP. 2018).

4 Véase: Are Prisons Obsolete? (Davies, Y. Angela. 2003).

5 Estadísticas del crimen en México: Series Históricas 1926 – 2008 (Piccato, Pablo, et al. 2008).

6 Putting Cruelty First (Shklar, N. Judith. 1982).

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