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El derecho olvidado
Por Asistencia Legal por los Derechos Humanos ASILEGAL
La defensa de derechos humanos no es selectiva ni negociable y, normalmente, encuentra su necesid... La defensa de derechos humanos no es selectiva ni negociable y, normalmente, encuentra su necesidad en los sectores más estigmatizados y olvidados de la sociedad, como lo son las personas en conflicto con la ley penal. Luchamos por darle voz a las mujeres olvidadas, las personas indígenas sin intérprete, las víctimas LGBTTTI de abusos y discriminación del Estado. Luchamos por el derecho de las y los olvidados. (Leer más)
Nuestra idea de prisión no está hecha de concreto y hierro (Parte 1)
¿Es posible imaginar una realidad mexicana en la que no existan las prisiones? ¿Cuál es el papel ideológico que juegan las prisiones en México?
Por * Sergio Pérez Gavilán
18 de agosto, 2020
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Crimen y Castigo

Las prisiones configuran una de las instituciones más longevas de la historia de la humanidad, y es el castigo predilecto de toda sociedad moderna. Es difícil abstraer dónde o cómo empezaron, siendo una solución práctica e inmediata no solo en contra de lo que podría ser considerado una falta a los primeros códigos socio-morales jamás hechos (como el código de Hammurabi que data del 1750 a.C.), sino cualquier situación que pudiera trabajar en detrimento de cierta estabilidad social. Sin tardar, a su vez, es probable que evolucionaran rápidamente en las peores y familiares expresiones de represión, tortura y abuso en contra de cualquier persona o grupo que se asumiera como un peligro contra el Estado.

El castigo, en los orígenes de occidente en la antigua Grecia1, “se aplicaba simplemente alguien estaba molesto frente a una falta y querían expiar esa molestia”, normalmente, a través de la retribución del daño en propios bienes o carne del infractor. Una sencilla relación mercantil: “un choque entre acreedor en contra de un deudor”2 que genera una serie de valores morales y sociales para apaciguar la cólera del acreedor. En su análisis de la equivalencia entre perjuicio y dolor o sufrimiento, de la Genealogía de la moral, Friedrich Nietzsche explica el origen de las penas de la siguiente manera: “Durante el más largo tiempo de la historia humana se impusieron penas no porque el malhechor se le hiciese responsable de su acción, es decir, no bajo el presupuesto de que sólo al culpable se le deban imponer penas: sino, más bien, (…) por cólera de un perjuicio sufrido, la cual se desfoga sobre el causante”.

En México actual, esta misma noción podrá parecer evolucionado, ¿pero dejamos de pensar que el castigo reactivo y vengativo? ¿qué función cumplen las prisiones en la imaginación del mexicano promedio? La realidad es que la prisión se comprende como una parte esencial del aparato estatal. Y la comprensión de la justicia como una relación entre acreedores y deudores, perjuicio y castigo, es el lastre con el que incontables reformas por humanizar el derecho penal desde la independencia3, han tenido que luchar. De una manera u otra, no obstante, sin importar la transformación a reinserción social derivada de la reforma del 2008, sigue vigente a través de autoridades que, bajo la perspectiva de una “mano dura” frente a la criminalidad siguen perpetrando.

No es necesario irse muy atrás en la historia de reformas penales en el país para darse cuenta de ello: la reforma del artículo 19 de la Constitución, ampliando el catálogo de crímenes que ameritan prisión preventiva oficiosa, datada en abril de 2019, mostró con claridad (y en contraste de la agenda política que dice tener el gobierno en turno) que la perspectiva punitivista de la justicia está tan viva como siempre. De hecho, el pasado 30 de julio, se volvió a ampliar dicho catálogo de crímenes por el Senado de la República, poniendo aún en mayor riesgo el grueso de la población civil a caer en manos de un sistema penitenciario que, de por sí, ya se encuentra rebasado.

Las prisiones invisibles

Las prisiones, sin embargo, no solo fungen como un espacio designado para atender a la población que pudo haber caído en conflicto con la ley penal. Sino que tiene un efecto social y psicológico que el grueso de la población, mismo comúnmente pasa por sentado. La filósofa y activista del movimiento de abolición de prisiones Angela Y. Davies en su libro ¿Las prisiones son obsoletas?4 Se percata de esto de manera brillante: “Es difícilmente aceptable entrar en una seria discusión pública sobre la vida en prisión o alternativas a esta. Es como si la prisión fuera un hecho de la vida, como el nacimiento y la muerte. En suma, las personas tienden a tomar las prisiones como un hecho. Es difícil imaginar la vida sin ella. Al mismo tiempo, hay una aversión a enfrentar las realidades escondidas tras de ellas, un miedo a pensar lo que realmente pasa dentro. Por lo tanto, la prisión está presente en nuestras vidas y, al mismo tiempo, ausente de ellas”.

La práctica de ASILEGAL, en muy gran medida, busca exponer, evidenciar y demostrar los abusos que le suceden a la población privada de libertad en México. Especialmente de aquellos sectores marginados o vulnerables como pueblos de origen indígena, mujeres o la población LGBTTTI. Pero la lucha no es realmente contra la indiferencia, sino con la ideología de ausencia-presencia abstracta que describe Davies, con la que nos hemos socialmente aproximado al castigo de prisión a través de medios de comunicación, producciones estéticas como películas o arte gráfico y los mismos gobernantes en turno, como se dijo anteriormente. Ideológicamente, la prisión no es un sitio de concreto y hierro, sino un basurero en el que se depositan a las personas “indeseables”, “malas”, y sobre el cuál no debe haber reparo en cuanto su existencia. De esta manera, “relevándonos de la responsabilidad de pensar en los problemas reales que aquejan a aquellas comunidades de donde el grueso de los prisioneros son extraídos”, como señala Davies.

En la próxima entrega de esta columna se verá cómo precisamente toma forma esta ideología en el país y la evolución histórica de la población penitenciaria en los últimos 50 años. Así, señalando que si bien es posible imaginar un futuro en el que las cárceles tengan un papel diferente en nuestra sociedad, la historia y la realidad actual del país suponen trabas que aún quedan por resolver.

@AsilegalMx

 

 

1 Véase: Punishment in Ancient Athens (Allen, S. Daniel. 2013)

2 Cfr. Genealogía de la moral (S. 2 §4) (Nietzsche, W. Friedrich. 1886)

3 Véase: Historia del penitenciarismo en México (Sánchez Galindo, Antonio. 2017)

4 Are Prisons Obsolete? (Davies, Y. Angela. 2003)

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