El peso de la prohibición (parte 1) - Animal Político
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El dispensario. Diálogo sobre drogas.
Por PPD CIDE
El Programa de Política de Drogas del CIDE es un espacio académico interdisciplinario cuyo obje... El Programa de Política de Drogas del CIDE es un espacio académico interdisciplinario cuyo objetivo es estudiar el fenómeno de las drogas, la política de drogas y sus consecuencias. Este es su blog. (Leer más)
El peso de la prohibición (parte 1)
La marihuana es la sustancia ilícita más consumida en México y el mundo. Y a pesar que la tendencia mundial es reformar las leyes para permitir el uso personal de esta planta, la principal respuesta del Estado mexicano frente a esta sustancia continúa siendo fundamentalmente represiva.
Por Catalina Pérez Correa, Andrés Ruiz Ojeda y Marcela Pomar
30 de mayo, 2022
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Al norte de la frontera mexicana, la mayoría de los estados de la Unión Americana han modificado el régimen legal para permitir el uso de la marihuana. En el continente, Canadá y Uruguay han regulado toda la cadena de producción. Estos cambios han afectado el mercado ilícito de cannabis en México de diversas formas y generado presión para que se modifique el actual régimen de prohibición absoluta.

El presente texto –dividido en tres entregas en este blog– aporta información descriptiva sobre la marihuana 1 en México: su consumo, producción, regulación y las respuestas del Estado en torno a la misma. Históricamente, México ha sido uno de los principales productores de marihuana a nivel global. Sin embargo y, a pesar del reciente reconocimiento del uso terapéutico de cannabis y de la regulación de su uso médico a nivel normativo, la principal respuesta del Estado mexicano frente a esta sustancia continúa siendo fundamentalmente represiva. Gran parte de las actividades del gobierno en torno a la marihuana están enfocadas en erradicar cultivos, decomisar cargamentos y sancionar penalmente cualquier conducta relacionada con ella, especialmente su posesión. Esto ha tenido costos y consecuencias negativas graves y sin resultados positivos particularmente en la disminución de su consumo, su producción o mercado interno —dedicado principalmente a la exportación–. En cambio, el régimen prohibicionista ha resultado en la detención de miles de personas –principalmente jóvenes– que son expuestos a condiciones carcelarias violatorias de derechos humanos y que, además, son acosados cotidianamente por las agencias de seguridad. La información recabada para este texto –originalmente publicado en 2018– muestra una política de drogas violenta hacia productores, usuarios y comerciantes de cannabis y que, además, ignora los importantes cambios del contexto internacional y los argumentos del activismo nacional. Se trata de una política dependiente del derecho penal para regular las conductas relacionadas con esta sustancia y que privilegia la posición de las fuerzas armadas para realizar tareas de decomiso, erradicación y, en general, de ejecutar la “guerra contra el narco”. En el caso de las tareas de erradicación, el estudio evidencia, adicionalmente, el uso de pesticidas que ponen en riesgo el derecho a la salud de campesinos y potenciales usuarios. El documento completo de este artículo se encuentra en la página del Programa de Política de Drogas del CIDE.

Consumo de marihuana en México

De acuerdo con el World Drug Report 2021 de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), la marihuana es la sustancia ilícita más consumida a nivel mundial con un estimado de 200 millones de personas usuarias en 2019. En México, la marihuana es la sustancia ilícita más consumida, aunque el nivel de consumo en el país es considerablemente menor al de Estados Unidos.

Como se puede ver en la Tabla 1, el alcohol y el tabaco son las sustancias más consumidas en México en 2016 con una prevalencia anual de 49.1% para el alcohol y de 20.8% para el tabaco en población de 12 a 65 años. La marihuana, a su vez, tuvo para ese mismo año una prevalencia anual 2 de 2.1%, seguida por la cocaína con una prevalencia anual de 0.8%. Como se observa en la tabla, la prevalencia de consumo tanto para sustancias lícitas como ilícitas aumentó de 2011 a 2016. Además, si bien la prevalencia de consumo es mayor en hombres que en mujeres, es más marcado el aumento en el caso de las mujeres. En cuanto a la marihuana, los resultados de la Encuesta Nacional de Adicciones 2016-2017 (ENCODAT) muestran que la prevalencia anual de esta sustancia se triplicó para las mujeres. En términos del número de consumidores, entre 2011 y 2016 el número de mujeres que reportó consumir en el último año se incrementó en 232.63% (de 120,421 a 400,565); mientras que el incremento en el caso de los hombres fue del 68.76% (de 842,039 a 1,421,056).

De acuerdo con los datos de la ENCODAT, 2.5 millones de personas en México consumieron alguna droga en el último año –lo que representaría un incremento de más de un millón de personas respecto a lo señalado por la ENA 2011–. La prevalencia anual para cualquier droga ilegal en hombres, como puede verse en la Tabla 1, pasó de 2.6% en 2011 a 4.4% en 2016, mientras que para mujeres pasó de 0.4% en 2011 a 1.1% en 2016. Incrementos similares son observados en el caso de la prevalencia para cualquier droga ilegal.

En el caso de la población adolescente (12 a 17 años), la prevalencia acumulada (alguna vez en la vida) de drogas ilegales pasó de 2.9% en 2011 a 6.2% en 2016, mientras que la prevalencia anual pasó de 1.5% en 2011 a 2.9% en 2016. En otras palabras, hubo un aumento de poco menos del doble en la prevalencia anual de consumo de drogas ilegales en adolescentes. A la vez, la prevalencia mensual para cualquier droga ilegal en adolescentes de género femenino pasó de 0.2% en 2011 a 0.7% en 2016. Para los hombres adolescentes esta cifra pasó de 1.5% a 1.7% en 2016.

En cuanto al consumo de marihuana 3 en el último año, los datos revelan un incremento en el porcentaje de consumo y una disminución en la edad de inicio de consumo. En 2011, la prevalencia anual era de 1.2% mientras que al 2016 la cifra reportada fue de 2.1% para la población de 12 a 65 años. En el caso de la población de 12 a 65 años, la prevalencia mensual en 2016 de consumo de marihuana fue de 1.2%. Es importante destacar que la edad de inicio de consumo de cualquier droga ha disminuido). Mientras que en 2002 la edad media de inicio fue 20.6 años, en 2016 la edad media de inicio fue de 17.8 años.

Otro dato interesante tiene que ver con la aceptación del consumo y la percepción de riesgo sobre el mismo. De acuerdo con la ENCODAT, entre los no consumidores sólo 39.9% considera al consumo de la marihuana como “muy riesgoso”. En cambio, 70.7% considera muy riesgoso el consumo de inhalables y el 71.3% el de la cocaína (esta tendencia se sostiene en el caso de los consumidores de drogas: 18.7% considera que la marihuana es riesgosa, 62.8% piensa lo mismo sobre la cocaína y 66.9% para el caso de los inhalables). Es decir, en la opinión pública el consumo de la marihuana no es visto como un riesgo grave. En la población adolescente, la marihuana también continúa siendo una droga cuyo consumo es percibido como “menos riesgoso” que el consumo de otras sustancias como los inhalables.

En comparación con otros países, México tiene un consumo relativamente bajo de sustancias ilícitas. En Estados Unidos, país con el que México comparte su frontera más grande y al que exporta una importante cantidad de sustancias ilícitas producidas en el país, el porcentaje de usuarios es bastante mayor. De acuerdo con la National Survey on Drug Use and Health (NSDUH), en 2015 existían 27.1 millones de usuarios de drogas ilícitas. De éstos, 22.2 millones eran usuarios de marihuana, lo que corresponde al 8.3% de la población mayor de 12 años de edad. A pesar de tener cifras de consumo mucho menores que las de Estados Unidos, el consumo de marihuana en México sigue un patrón similar. En ambos países es la sustancia ilícita más consumida y su uso se concentra principalmente en jóvenes entre los 18 y 25 años de edad.

Otro instrumento de medición del consumo a nivel nacional es la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas en Estudiantes 2014 (ENCODE). Esta encuesta se aplicaba en estudiantes de escuelas primarias, secundarias y de bachillerato y se realizó por última vez en 2014. La ENCODE buscaba conocer el consumo de drogas legales e ilegales en niños y jóvenes. De acuerdo con los datos de 2014, la prevalencia de “alguna vez” de consumo de cualquier droga en estudiantes de secundaria y bachillerato fue 17.2%: 18.6% para hombres y 15.9% para mujeres. A la vez, el consumo en el último mes fue de 7.6% para hombres y 5.8% para mujeres. Un dato relevante que aporta la encuesta es el cambio en el consumo de cualquier droga en el último mes entre estudiantes de secundaria y bachillerato. Mientras que en secundaria la prevalencia mensual en mujeres es de 5% y de 5.7% en hombres, en bachillerato las prevalencias son de 7.1% y 10.9% en mujeres y hombres, respectivamente. En el caso de los hombres, la prevalencia total cambia de 12.8% en secundaria a 28.4% en el bachillerato. Para las mujeres, este cambio es de 12.1% a 21.9%. En el caso de los estudiantes de primaria, la prevalencia total del consumo fue de 3.3%, con una prevalencia mayor en los hombres (4.7%) que en mujeres (1.7%). La misma diferencia por género puede observarse en la prevalencia en el último mes que fue de 3% en hombres y de 0.9% en mujeres.

Para el consumo de drogas ilegales, la prevalencia total en hombres de secundaria y bachillerato fue de 16.6%, y en mujeres de 12.5%. A su vez, la prevalencia del último mes fue de 6.7% y 4.5%, respectivamente. En drogas ilegales, la prevalencia de secundaria (10.9%) a bachillerato (26.2%) crece 2.5 veces, lo que es similar en la prevalencia del último mes donde el cambio es de 4.8% a 10%. De acuerdo con esta encuesta, el mayor consumo corresponde a la marihuana (12.9% en los hombres y 8.4% en las mujeres), seguida por los inhalables (5.9% hombres y 5.8% mujeres) y los tranquilizantes (3.2% hombres y 4.3% en las mujeres). En el caso de los hombres de secundaria y bachillerato, el consumo de cocaína (4.2%) es mayor que el de los tranquilizantes.

Como puede verse, son pocos –y parciales– los esfuerzos nacionales que se han realizado por entender el fenómeno del consumo de sustancias en el país. No obstante, la información recabada a través de las diversas encuestas en el país genera evidencia sobre la realidad del consumo de sustancias en la población. Aunque con ciertas limitantes, estos instrumentos permiten ver que en los últimos años las estrategias basadas en la promoción de la abstinencia no han resultado efectivas para disminuir las prevalencias de consumo ni para postergar las edades de inicio de uso de sustancias. Se requieren encuestas de consumo de sustancias robustas en términos metodológicos y periódicas en el tiempo para evaluar las políticas públicas en materia de drogas. La información recabada por encuestas es esencial para monitorear cambios en las dinámicas de consumo y para el diseño de políticas públicas de prevención que estén a disposición de las personas usuarias, además de que sean efectivas en educar a la población más joven.

Lamentablemente, los datos aquí sintetizados presentan una versión parcial del panorama. En nuestro país, la información sobre consumo de sustancias es escasa y el instrumento más confiable —la ENCODAT— no ha sido actualizado desde hace más de seis años. Frente al papel de las corporaciones militares en la política de seguridad, la estigmatización intensificada en campañas de difusión del Gobierno Federal y el uso excesivo del derecho penal, es necesario que la información sobre tendencias de consumo y prevalencias sea pública, frecuente y transparente. Al día de hoy, bien se podría decir que la política de drogas se implementa en la oscuridad.

En el siguiente texto, se mostrará… (continúa).

 

 

1 La distinción entre cannabis y marihuana es relevante especialmente para entender sus usos. Las flores de la marihuana contienen mayores concentrados de cannabinoides, la sustancia psicoactiva de la planta; mientras que el tallo contiene poco contenido psicoactivo y no suele usarse para consumo. Las semillas, aceite y fibras de la marihuana pueden ser usados como alimento o para producir textiles, cuerdas o papel. A la cannabis cultivada para estos propósitos se le conoce como cáñamo industrial.

2 La prevalencia anual se refiere al consumo alguna vez durante los últimos doce meses; o mensual, alguna vez durante los últimos 30 días.

3 Para información más detallada sobre los cambios en las edades de inicio de uso de cannabis en México (1988-2016) puede revisarse aquí.

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