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El Dispensario. Diálogo sobre Drogas.
Por PPD CIDE
El Programa de Política de Drogas del CIDE es un espacio académico interdisciplinario cuyo obje... El Programa de Política de Drogas del CIDE es un espacio académico interdisciplinario cuyo objetivo es estudiar el fenómeno de las drogas, la política de drogas y sus consecuencias. Este es su blog. (Leer más)
Inhalables: la sustancia del olvido en México
De acuerdo con la Encuesta de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco 2017, la prevalencia en el consumo de inhalables entre la población mexicana de 12 a 25 años ha aumentado un 1.7 % desde el año 2002, lo cual coloca a los inhalables como la tercera sustancia de mayor abuso con prevalencia en estados del centro y sur de México.
Por PPD CIDE
18 de marzo, 2019
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Por: Daniel Atilano Barbosa

Los inhalables son sustancias sólidas o líquidas que se evaporan a temperatura ambiente y se pueden clasificar en a) Solventes volátiles: contienen hidrocarburos halogenados, b) Gases: como el óxido nitroso o el gas butano, c) Aerosoles: como latas de pintura, fijadores de cabello, desodorantes, limpiadores de computadora, etc., y d) Nitritos: limpiadores de cintas de video o de cuero.

Uno de los principales componentes químicos consumidos en los inhalables es el tolueno, cuyo consumo se realiza mediante la respiración o la inhalación del solvente vertido en un trozo de trapo o algodón. Otras prácticas consisten en aspirar el espray rociado en la cavidad oral, o inhalar del solvente vertido en un recipiente o bolsa de plástico.

El consumo de inhalables es asociado a comportamientos adictivos, debido a que estas sustancias tienen efectos de dependencia y búsqueda compulsiva. Además, su propiedad lipofílica facilita que se adhieran y rompan las barreras protectoras de los órganos del cuerpo, lo cual favorece la toxicidad celular y provoca daños en diferentes órganos, como el hígado, los pulmones, el corazón y el cerebro. En el ámbito de la salud mental, algunas investigaciones han demostrado que el consumo crónico de inhalables ocasiona déficits en la coordinación, el equilibrio, los reflejos, el lenguaje, la memoria, la atención y la toma de decisiones.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco 2017, la prevalencia de consumo de inhalables entre la población mexicana de 12 a 25 años ha aumentado un 1.7 % desde el año 2002. Pareciera que el porcentaje no es mayor en comparación con el consumo de mariguana (1.3 %) o cocaína (0.8 %). Sin embargo, los inhalables se colocan como la tercera sustancia de mayor abuso con prevalencia en estados del centro y sur de México. A su vez, la Encuesta Nacional del Consumo de Drogas en Estudiantes 2015 indica que el consumo de drogas entre la población de 10 a 18 años se duplicó en los últimos 23 años, siendo la prevalencia de 8.2 % en 1991 a 17.2 % en 2014.

Dicha encuesta reveló que el 3.3 % de los niños que cursan el quinto y sexto año de primaria han consumido alguna droga, siendo la mariguana (2.3 %) la de mayor consumo, seguida por el consumo de inhalables (1.9 %). Dichas cifras se suman a factores de riesgo como la pobreza, donde 1 de cada 2 niños en México carece de las condiciones para el cumplimiento de derechos sociales como salud, vivienda, alimentación y educación. Si también se añade el factor de abandono, donde se ha reportado que 25,667 niños viven en condición de orfandad institucional, se establecen las condiciones sociales de riesgo para el consumo de inhalables, lo que termina por impactar sobre el desarrollo bio-psico-social de la población mexicana en situación de marginación social.

En este sentido, el Censo de Poblaciones Callejeras 2017 reporta que los inhalables son la droga de mayor consumo en personas en situación de calle de la Ciudad de México, lo que representa un mayor riesgo en la salud física y mental de dicha población, dada su fácil adquisición y bajo costo.

El consumo de inhalables es un problema de salud pública dada la evidencia epidemiológica y neurobiológica mencionada con anterioridad. La Ley General de Salud en su artículo 254 señala, en términos generales, que la Secretaría de Salud y los gobiernos estatales elaborarán acciones para evitar y prevenir el consumo de sustancias inhalables a través de:

  1. Mecanismos de control en expendios de sustancias inhalables para prevenir su consumo por parte de menores de edad.
  2. La creación de sistemas de vigilancia en los establecimientos destinados al expendio y uso de dichas sustancias para evitar el uso indebido de las mismas.
  3. Brindar la atención médica que requieran las personas que consuman o hayan consumido inhalables.
  4. Promoción y ejecución de campañas permanentes de información y orientación al público, para la prevención de daños a la salud provocados por el consumo de sustancias inhalables.

Aunque existe una normatividad que dictamina el diseño de estrategias de prevención y/o evitación del consumo de inhalables, los datos reflejan un consumo en aumento, lo cual puede ser consecuencia de la ineficacia de los programas de gobierno por cumplir con lo estipulado en el artículo 254 de la Ley General de Salud. Esto hace indispensable diseñar una estrategia de prevención enfocada en un modelo de intervención comunitaria en zonas de alta prevalencia de consumo.

Es necesario ampliar las evaluaciones nacionales sobre el consumo de drogas, tomando en consideración los pueblos originarios, así como a la población en situación de calle. En función de los resultados de la evaluación, se requerirá localizar las regiones o comunidades con una mayor incidencia de consumo de inhalables y ejecutar un programa de intervención y reducción de riesgos con expertos en el tratamiento de dependencia a sustancias, así como educadores de calle, psicólogos y antropólogos.

Dichos programas de reducción tendrán que enfocarse en brindar información; sustentada en evidencia empírica, sobre los riesgos del consumo de inhalables, respetando la libre decisión del consumidor sobre el uso de la sustancia. Para ello, es indispensable la coordinación con las empresas y fabricantes de productos industriales para ejecutar una campaña de información sobre los riesgos en el consumo de solventes volátiles, así como la implementación de una política de regulación y vigilancia en la venta de dichas sustancias.

La implementación de hábitos de consumo seguro como el inhalar en espacios ventilados, no consumir alcohol antes y después de inhalar, la importancia de la hidratación, la alimentación y la posibilidad de sustituir el consumo de inhalables con dosis controladas de cannabis, serían las estrategias para disminuir los daños por el consumo de inhalables. El trabajo con instituciones y universidades será fundamental para la evaluación de los resultados, así como para el desarrollo de proyectos de investigación enfocados en la detección, tratamiento y rehabilitación del consumo dependiente a inhalables.

La política de drogas en México ha enfocado esfuerzos y recursos presupuestales en programas para la erradicación del consumo de drogas “duras” como la mariguana y la cocaína. En estas agendas políticas los inhalables no son prioridad como problema de salud pública, debido posiblemente a que su consumo se reduce a un sector poblacional en condiciones de pobreza y marginación donde los datos epidemiológicos son escasos e incluso inexistentes. Otro factor a la invisibilidad de los inhalables podría ser que el mercado está colocado en una frontera entre lo legal (la producción industrial) y lo ilícito (el consumo). Una política pública enfocada en la reducción de daños y en el diseño de un marco regulatorio sobre la venta de solventes industriales es una propuesta que ha de colocar a los inhalables lejos del olvido político e institucional en México.

 

* Daniel Atilano Barbosa es estudiante de maestría en Neurobiología por la Universidad Nacional Autónoma de México y colaborador en Justicia Transicional y Paz A. C.

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