Punitivismo, estigma y la estrategia nacional contra las adicciones
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El dispensario. Diálogo sobre drogas.
Por PPD CIDE
El Programa de Política de Drogas del CIDE es un espacio académico interdisciplinario cuyo obje... El Programa de Política de Drogas del CIDE es un espacio académico interdisciplinario cuyo objetivo es estudiar el fenómeno de las drogas, la política de drogas y sus consecuencias. Este es su blog. (Leer más)
Punitivismo, estigma y la estrategia nacional contra las adicciones
“Prevenir adicciones” con base en campañas que buscan castigar y señalar a quienes deciden usar sustancias no legales contribuye a construir etiquetas estigmatizantes que terminan por condicionar derechos a poblaciones determinadas.
Por Sara Velázquez
9 de mayo, 2022
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Para que la droga no llegue a tus hijos. Desde hace al menos quince años, en México comenzamos a escuchar esta frase para justificar lo que en su momento se definió como un “combate frontal al crimen organizado” y que actualmente se continúa utilizando para justificar el desempeño de actividades de seguridad pública por parte de un cuerpo de seguridad militarizado. Con el objetivo de evitar que la droga llegue a tus hijos, también se han desarrollado diversas campañas contra las drogas: desde la flor de colores que bailaba y cantaba “viviendo sin drogas se vive feliz” hasta la más reciente estrategia nacional para la prevención de adicciones “Juntos por la Paz”. Esta estrategia se ha compuesto por varias fases acompañadas de audios y videos. Al inicio de esta campaña, el mecanismo para prevenir adicciones 1 era mostrar a población callejera narrando testimonios de violencia, anexos, muertes y homicidios. Lo anterior con el objetivo de demostrar que “en el mundo de las drogas no hay final feliz”.

La versión más actual de esta estrategia contra las adicciones 2 muestra como consecuencias –casi inevitables– la muerte neuronal por el uso de drogas químicas, la conexión directa entre uso de drogas y derramamiento de sangre, la manera en que las drogas no sólo son veneno, sino que están contaminadas con éste y, de alguna forma, se vincula el uso de metanfetaminas por parte de trabajadores jornaleros con los nazis (¿?). Todo ello para evidenciar que “para vivir feliz, no necesitas meterte nada”. Incluso hace unas semanas, el Secretario de la Defensa Nacional –sí, por alguna razón el Ejército es parte de la estrategia nacional para la prevención de adicciones, lo cual habla mucho de ésta– responsabilizaba a las personas que usan sustancias de la crisis nacional de violencia, afirmando que “las drogas afectan gravemente la salud física y emocional de los consumidores, deteriorando su entorno social y familiar, generando altos índices de violencia”. 3

Más allá del terror y de la falta de evidencia, un común denominador de esta campaña es el estigma. Estigma tanto hacia las sustancias como a quienes las usan. Analizarlo importa porque el estigma pesa y tiene costos. Hace unas semanas, desde el Programa de Política de Drogas del CIDE, CIEG UNAM, IIJ UNAM y el Círculo Feminista de Análisis Jurídico organizamos un foro para hablar de punitivismo y estigma. 4 Entre activistas, académicas y estudiantes dialogamos acerca de prisiones, escraches, (in)justicias y alternativas comunitarias al castigo punitivo. Un punto en común de la mayoría de estos diálogos fue el impacto diferenciado y desproporcionado que el estigma tiene sobre las personas que han sido construidas como “excedentes”: 5 adolescentes en conflicto con la ley acusados de homicidio, migrantes, personas desaparecidas, mujeres madres usuarias de sustancias, y hombres que desempeñan trabajos de baja jerarquía en organizaciones criminales. Poblaciones que se encuentran al margen del margen y sobre quienes el estigma de la reclusión, el señalamiento y la segregación contribuye a configurarles y construirles como sobrantes.

La idea de un mundo sin drogas no es realista; una estrategia nacional basada en un uso responsable e informado de sustancias que vaya más allá del miedo y el prejuicio sí lo es. “Prevenir adicciones” con base en campañas que buscan castigar y señalar a quienes deciden usar sustancias ilegalizadas contribuye a construir etiquetas estigmatizantes que terminan por condicionar derechos a poblaciones determinadas. Además, perpetúa narrativas como que todas las drogas son iguales y son “malas” por sí mismas, que todo uso de sustancias es problemático, o que hay una correlación directa entre uso de sustancias y comportamientos violentos o delictivos. Narrativas que convenientemente terminan por despolitizar varias violencias como la desigualdad, la presencia selectiva de Estado y la certeza del “no derecho a la justicia”, 6 transformándolas en la consecuencia de malas decisiones individuales, entre las que se encuentra el uso de drogas ilegalizadas.

Como señaló Amarela Varela Huerta durante su participación en el foro, nombrar las violencias que desciudadanizan 7 a las personas es un mecanismo para “agrietar y hackear el punitivismo y el estigma”. 8 Concebir a determinadas poblaciones directamente como “problemas sociales” y no como personas con problemas sociales 9 contribuye a etiquetarlas como “excedentes”. De esta forma, problematizar los errores de una estrategia nacional de las adicciones que construye a todas las personas que usan sustancias como una población completamente homogénea de adictos que se dañan y dañan, así como pensar en métodos alternos al miedo y a la desinformación para hablar de sustancias, es una forma de transitar del castigo punitivo que genera personas “excedentes” y las patologiza, transformándolas en no-ciudadanas.

Como señala Baratta, antes de modificar a las personas excluidas, es necesario modificar las condiciones que legitiman su exclusión; 10 es decir, aquellas circunstancias que facilitan que sean concebidas como “excedentes”.  Esto incluye a las políticas públicas. Abordar las drogas desde una perspectiva de salud, que más allá de dicotomías y prejuicios se base en evidencia científica libre de estigmas, es mejor mecanismo para la reducción de daños asociados a uso problemático de sustancias que cualquier campaña que para prevenir señala, adjudica responsabilidades individuales y deja caer con fuerza el peso del estigma.

@cideppd

 

Las opiniones expresadas en este blog son de exclusiva responsabilidad de la autora o autor y no necesariamente representan la opinión del Programa de Política de Drogas.

 

1 Utilizo el término adicciones porque es el usado en la narrativa gubernamental así como en la estrategia a la que hago referencia en el texto.

2 Karo Reyes (17 de enero de 2022). Spots Prevención Adicciones “Para vivir feliz no necesitas meterte nada” Gob México TV. YouTube. Disponible aquí.

3 Palabras del Secretario de la Defensa Nacional, Luis Crescencio Sandoval. Video disponible para consulta aquí.

4 El foro se conformó por cuatro mesas de análisis acerca de punitivismo y estigma desde perspectivas feministas. Todas fueron grabadas y están disponibles para consulta aquí y aquí.

5 Para comprender mejor el concepto de población excedente consultar a: Canales, Alejandro (2007). La demografía latinoamericana en el marco de la postmodernidad. Revista Latinoamericana de Población, 1(1), 17-33.

6 Concepto utilizado por Angélica Ospina Escobar en el minuto 44:52 de su participación en la mesa 3 “Población excedente. Estigma y punitivismo” del foro “Punitivismo y estigma. Reflexiones desde los feminismos”. Video disponible para consulta aquí.

7 Para comprender mejor el concepto de desciudadanización consultar a: Moreno Hernández, Hugo César. (2014). Desciudadanización y estado de excepción. Andamios, 11(24), 125-148.

8 Así lo señaló Amarela Varela durante el minuto 1:02:54 de su participación en la mesa 3 “Población excedente. Estigma y punitivismo” del foro “Punitivismo y estigma. Reflexiones desde los feminismos”. Video disponible para consulta aquí.

9 Esto parte de la idea planteada por Claudia Alarcón en el minuto 12:31 de su participación en la mesa 3 “Población excedente. Estigma y punitivismo” del foro “Punitivismo y estigma. Reflexiones desde los feminismos”. Video disponible para consulta aquí.

10 Baratta, Alessandro. (2002). Criminología crítica y crítica al derecho penal. Siglo Veintiuno Editores.

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