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El dispensario. Diálogo sobre drogas.
Por PPD CIDE
El Programa de Política de Drogas del CIDE es un espacio académico interdisciplinario cuyo obje... El Programa de Política de Drogas del CIDE es un espacio académico interdisciplinario cuyo objetivo es estudiar el fenómeno de las drogas, la política de drogas y sus consecuencias. Este es su blog. (Leer más)
Control de drogas: de Lola la Chata a Salazar Viniegra
El principal médico que promovió un enfoque más tolerante en los inicios de la guerra contra las drogas fue Leopoldo Salazar Viniegra, psiquiatra duranguense que se adelantó a su tiempo y pronto se dio cuenta de la “relación perversa entre el combate y la misma enfermedad”.
Por PPD CIDE
12 de abril, 2016
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Por: Nidia A. Olvera Hernández (@Nidotzin)

Durante el gobierno de Lázaro Cárdenas el control de substancias psicoactivas se encontraba en manos del Departamento de Salubridad Pública. Aunque ya existía un cuerpo policíaco dedicado exclusivamente a la “represión del consumo y tráfico de enervantes”, los argumentos sanitarios de algunos profesionales de la salud fueron escuchados por el entonces, paradójicamente, abstemio presidente.

El principal médico que promovió un enfoque más tolerante con respecto a las drogas fue Leopoldo Salazar Viniegra, un psiquiatra duranguense del que poco se sabe. Fue precisamente inquiriendo en relación a este famoso psiquiatra que me encontré con algunos de sus descendientes, pertenecientes a “una larga familia que desde generaciones atrás habían sido jacobinos y liberales”. Se trata del Dr. Gustavo Viniegra, profesor emérito de la UAM, y su hijo Carlos Viniegra, quienes por tradición oral han recopilado algunos datos en relación a su antecesor. Información que no vacilaron en compartir conmigo y que es retomada en este texto.

Para Gustavo Viniegra, Leopoldo Salazar fue un médico que se adelantó a su tiempo y pronto se dio cuenta de la “relación perversa entre el combate y la misma enfermedad”. Es decir, pronto observó los intereses económicos y políticos que confluyeron en la prohibición de las drogas, las prácticas corruptas de policías y otras autoridades encargadas de ejecutar las legislaciones sanitarias, así como el poder que comenzaban a adquirir los traficantes, entre las que destacó Lola la Chata. Por lo cual, el brillante psiquiatra optó por tratar el problema de las drogas como una cuestión de salud mental y no de seguridad. Además hay que destacar su carácter humanista y científico, pues no sólo intercedió por los consumidores de enervantes, también fue un docente que abogó por el trato humanitario a los enfermos mentales, realizó investigaciones sobre la criminalidad y la epilepsia, y fue pionero en los estudios nacionales de ciencias neurológicas.

En particular, Leopoldo Salazar Viniegra se interesó por desmitificar los estudios sobre el consumo de mariguana, el cual diferenció claramente de la dependencia que podían causar los opiáceos, señalando que “la cantidad de opiómanos en México era abrumadora”. Además, argumentó que ni la criminalidad, la locura, las alucinaciones o los delirios estaban directamente relacionados con esta planta, que además de su olor molesto a nadie perjudicaba. Mediante sus propias observaciones en el Hospital de Toxicómanos y después de haber hecho fumar inflorescencias de cannabis a muchas personas sin saberlo, intentó desmentir algunos de los prejuicios ya existentes sobre “el calumniado y hermoso arbusto”.

El hecho de haber dado “el pecaminoso vaporcillo […] a altos funcionarios, diplomáticos, médicos, abogados, ingenieros, estudiantes, damas muy distinguidas, maestras de escuela, periodistas, cabareteras y hasta niños”, conllevó que la mariguana adquiriera el nombre de “Juanita Viniegra”, denominación que principalmente se difundió entre el hampa y en la penitenciaría de Lecumberri.

Pero estas hazañas y los estudios de Salazar Viniegra no fueron del agrado de las autoridades de EUA. El mismo Departamento del Tesoro lo investigó y Harry J. Anslinger emprendió una campaña para desprestigiar sus argumentos, más aún cuando se enteró de la propuesta de establecer dispensarios en los que el Estado controlaría la distribución de narcóticos. En 1939, a pesar de haber asistido a la Sociedad de Naciones a una de las reuniones de la Comisión Consultiva del Opio, el famoso zar antidrogas norteamericano ya se había encargado de difamarlo entre otros médicos y diplomáticos de diversos países, además, de que sólo le permitió plantear su postura en un reunión privada con funcionarios estadounidenses.

Aunque Leopoldo Salazar tuvo que dejar su cargo en la Dirección de Toxicomanías, durante 1940, su propuesta se llevó a la práctica y por casi cinco meses se establecieron dispensarios en los que se surtían drogas a los toxicómanos. Esto con la finalidad de eliminar los alicientes a los traficantes y de tratar a los consumidores como enfermos y no como criminales. Pero la injerencia norteamericana no daría marcha atrás, por lo que fueron desechadas las ideas del notable psiquiatra legalizador. A partir de entonces las políticas nacionales de drogas optaron por un enfoque de seguridad, que enfatizó la prohibición y la criminalización de las drogas. Entonces, acaeció lo que Salazar Viniegra tanto trató de evitar: los usuarios fueron estigmatizados y los vendedores incrementaron sus ganancias, lo cual contribuyó al desarrollo de redes de corrupción entre autoridades y traficantes.

Leopoldo Salazar Viniegra pasó sus últimos años enfocado en el estudio de las enfermedades mentales. Fundó el Centro de Orientación Psicopedagógico o “Casa sin rejas”, una novedosa institución para atender jóvenes que habían delinquido o con algún trastorno. Sin embargo, según los relatos familiares, el Dr. Salazar fue descuidado en el ámbito administrativo y cuando encontraron irregularidades en el manejo de los recursos económicos no soportó la deshonra y optó por el suicidio. En efecto, en su homenaje póstumo su amigo y colega el Dr. Raúl Fournier, además de recalcar su rebeldía y su lucha por la libertad, mencionó que “para salvar su obra entregó su vida”.  Por su parte, el Dr. Rosenblueth en su necrología dijo que Salazar Viniegra “fue un espíritu afinado, idealista, rayando en lo visionario […] un hombre, con savia y substancia que vivió honradamente porque amó la vida y no temió a la muerte. Que repose con serenidad”.

Estamos a tan sólo una semana de que se lleve a cabo una sesión especial en la ONU (UNGASS 2016), en la cual se discutirán los marcos internacionales que rigen las políticas públicas en materia de estupefacientes y psicotrópicos. Por tanto, resulta fundamental mirar hacia atrás y analizar las estrategias –muchas de ellas fallidas- que se han implementado bajo el supuesto de la protección de la salud colectiva. Además, como lo intentó Leopoldo Salazar Viniegra, resultará esencial que los participantes de los debates tanto nacionales como mundiales hagan uso de argumentos con bases científicas, racionales, humanistas y que puedan ser llevados a la práctica. Pero que esta vez sí sean considerados, para que así puedan comenzar a erradicarse las “degeneradoras” consecuencias que ha acarreado la prohibición de las drogas.

 

* Nidia A. Olvera Hernández es licenciada en Etnohistoria por la ENAH, pasante de la Maestría en Antropología Social por el CIESAS. Actualmente es profesora de la UACM. La autora agradece profundamente a los familiares indirectos de Leopoldo Salazar Viniegra, el Dr. Gustavo Viniegra y Carlos Viniegra, con quienes tuvo una amena charla, en la cual le compartieron sus anécdotas personales en relación al famoso médico.

 

 

En relación a la biografía de Salazar Viniegra, véase: Ricardo, Pérez Montfort, Tolerancia y prohibición: aproximaciones a la historia social y cultural de las drogas en México 1840-1940, Colección Debate, Penguin Random House Grupo Editorial, México, 2016; Luis Astorga, Drogas sin fronteras, Penguin Random House Grupo Editorial, México, 2015; Mariana Flores Guevara, La alternativa mexicana al marco internacional de prohibición de drogas durante el Cardenismo, tesis de licenciatura, Centro de Estudios Internacionales, Colegio de México, México, 2013; Froylán Enciso, Entrevista con el Doctor Leopoldo Salazar Viniegra, México, 2011. Disponible aquí.

Leopoldo Salazar Viniegra, “Opio y Delincuencia”, en Excélsior, 17/11/1944.

Leopoldo Salazar Viniegra, “El mito de la marihuana”, en Criminalia. Revista de sociología criminal, México, diciembre,1938.

Astorga, op. cit., pp. 295-297.

Carlos Viniegra Beltrán, “Debate por la marihuana”, Diario de Yucatán, 05/12/2015. Disponible aquí.

Raúl Fournier, “Salazar Viniegra, la muerte y la libertad. Homenaje en memoria del Doctor Leopoldo Salazar Viniegra”, en Gaceta de la Universidad, Universidad Nacional Autónoma de México, México, vol. IV, no. 43, 28/10/1957.

Arturo Rosenblueth, “Necrología de Leopoldo Salazar Viniegra. Homenaje en memoria del Doctor Leopoldo Salazar Viniegra”, en Gaceta de la Universidad, Universidad Nacional Autónoma de México, México, vol. IV, no. 43, 28/10/1957.

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