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El dispensario. Diálogo sobre drogas.
Por PPD CIDE
El Programa de Política de Drogas del CIDE es un espacio académico interdisciplinario cuyo obje... El Programa de Política de Drogas del CIDE es un espacio académico interdisciplinario cuyo objetivo es estudiar el fenómeno de las drogas, la política de drogas y sus consecuencias. Este es su blog. (Leer más)
¿Y el medio ambiente qué?
Lo ilícito no debe de ser motivo para erradicar un cultivo, sea cual sea el método empleado. Mutilar plantíos afecta a los ecosistemas y genera consecuencias socioambientales negativas.
Por PPD CIDE
11 de julio, 2017
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Por Alejandro Pocoroba

La guerra contra las drogas de Felipe Calderón -y que sigue la administración actual- ha generado distintos problemas: incrementó el número de homicidios, militarizó la seguridad pública, incitó violencia sistemática a los derechos humanos, provocó desplazados internos y aumentó la población (mayormente de jóvenes) en cárceles. Mientras que estos sucesos son bien sabidos, los efectos en el medio ambiente son menos conocidos.

Uno de los ejes de las actuales políticas prohibicionistas se ha centrado en promover la eliminación de plantaciones ilícitas de amapola y mariguana. De acuerdo a la Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sicotrópicas de 1988, los países que la ratificaron deben adoptar medidas para la erradicación de cultivos ilícitos respetando el medio ambiente.

Un cultivo ilícito es la amapola porque al cortar los bulbos se puede extraer la goma que forma la base de la heroína. El principal cultivador de amapola a nivel mundial es Afganistán, con 183,000 hectáreas de plantío, seguido por Myanmar con 55,500 hectáreas y México con 24,800 hectáreas. México se posiciona en el tercer lugar a nivel mundial y número uno en Centroamérica; por encima de Colombia (387 ha) y Guatemala (640 ha), de acuerdo con el informe mundial de Drogas 2016 de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés).

Para medir el nivel de siembra de amapola en México, el gobierno federal en colaboración con las Naciones Unidas llevó a cabo el estudio “México. Monitoreo de cultivos de amapola 2014-2015”, con el objetivo de monitorear cultivos a través de imágenes satelitales y fotografías aéreas. De acuerdo con este estudio, las 24,800 hectáreas de cultivo de amapola en México están localizadas principalmente en el Triángulo Dorado (Sinaloa, Durango y Chihuahua), Nayarit, Guerrero y Oaxaca.

En el mismo informe se menciona que el gobierno mexicano destruyó (de julio 2014 a junio 2015) un total de 24,729 hectáreas de cultivos de amapola. No obstante, no se menciona la forma o el producto químico empleado para la erradicación. Desde finales de 1970, el gobierno mexicano ha utilizado helicópteros con equipos de aspersión para aplicar Paraquat a los cultivos de amapola y mariguana. Desde el 2006 que la Procuraduría General de la Republica (PGR) transfirió las labores de erradicación a la Secretaria de la Defensa Nacional (SEDENA) y a la Secretaria de Marina (SEMAR) se mantiene en reserva el nombre de la sustancia que se utiliza para eliminar planteos. El método actual de destrucción, ha documentado los medios de comunicación, es el vareo y poda.

Se tiene al Ejército, por un lado, fomentando la destrucción del medio ambiente, mientras que el crimen organizado, por el otro, genera daños socioambientales desplazando los cultivos a otras tierras con riqueza ecológica (que serán erradicas una vez sean ubicadas) e involucrando a las comunidades y campesinos cercanos a los plantíos. Un ciclo vicioso que no es la solución, pero sí un problema ambiental.

El caso de Colombia da cuenta de lo descrito en párrafos anteriores. Los grupos criminales, en su búsqueda de mayor producción, realizan adecuaciones de los suelos, iniciando por la deforestación, rocería y tala de bosques. Los químicos tóxicos usados por los “laboratorios” –que se encuentran en medio de la selva- son desechados en bosques o fuentes naturales de agua. Además, el gobierno colombiano implementó –financiado por Estados Unidos- el programa de fumigación (conocido como lluvia venenosa) que no sólo afecta a las áreas de cultivos sino también a las zonas colindantes, debido a la acción de los vientos y lluvias que facilitan la dispersión. Todo esto genera que los pobladores, la vida silvestre y vegetal se encuentren expuestos a riesgo crónicos de salud y deterioro. Esto permite ver que el convenio de la ONU se cumple parcialmente; se adoptan medidas para eliminar plantíos, pero no para cuidar el medio ambiente.

El gobierno estadounidense ofreció su ayuda a México en la erradicación de amapola, debido al aumento de consumo de heroína proveniente de nuestro país. No obstante, podría ser la oportunidad del gobierno mexicano para negociar y replantear la guerra contra las drogas, destinando recursos para programas agrícolas sustentables en el cuidado y control de los plantíos de amapola incluyendo a los campesinos en las labores de preservar la planta. De esta manera, el Estado tendría dominio sobre los plantíos de amapola, fomentando la conservación del medio ambiente y no su destrucción.

Asimismo, al tener la regulación de la planta se podría comercializar como productos con fines medicinales, es decir, prever de insumos a las farmacéuticas en la generación de medicamentos derivados de opiáceos convirtiendo a México de tercer lugar en producción mundial ilícita de opio, en exportador de opioides y opiáceos con fines farmacéuticos, tal como hacen países como Australia, España, Inglaterra Francia, Hungría, Alemania, Austria, China, India, Turquía, Eslovaquia, Japón, Macedonia, Nueva Zelanda, Holanda, Ucrania, Polonia y Rumania. Inclusive la ONU otorgó licencias provisionales a productores afganos.

El hecho de que los ecosistemas se encuentren propicios para el cultivo ilícito no debe de ser motivo por el cual deban de ser erradicados, sea cual sea el método empleado. Mutilar plantíos afecta a los ecosistemas y genera consecuencias socioambientales negativas. Se encuentra documentado, por diferentes organismos, los efectos que tienen las políticas de drogas (prohibicionistas) en las personas y en la sociedad, pero se conoce poco respecto al impacto que genera en el medio ambiente.

Si se va a continuar con la violencia, enfrentamientos y muertes, conservar la naturaleza, como proteger a las comunidades expuestas a la siembra ilícita, debe ser igual de importante como el abatimiento de líderes del crimen organizado.

 

* Alejandro Pocoroba es licenciado en Sociología y asistente de Investigación del Programa de Política de Drogas – CIDE (@cideppd).

 

 

 

Es un herbicida no selectivo de amplio espectro, tóxico para las plantas por su acción local. Pertenece a la familia de herbicidas del Bipiridilo (compuestos de amonio cuaternario, muy peligroso y toxico). Clasificado como altamente peligrosos por Organización Mundial de la Salud (OMS), prohibido en 8 países por riesgos a la salud y en Estados Unidos, Alemania y México se encuentra restringido. Para más información consulte: paraquat.com y 29 agro tóxicos – Greenpeace México.

En 2016, el gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo, propuso la despenalización del cultivo de amapola para fines medicinales, reducir los índices de violencia y disminuir la precisión del crimen organizado sobre los campesinos. Sin embargo, no se concretó la propuesta.

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