¿Dónde nos deja el nuevo registro de desaparecidos? Por qué necesitamos microdatos - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
El Foco
Por Data Cívica
En Data Cívica buscamos revelar datos que detonan cambios a través de la investigación, el des... En Data Cívica buscamos revelar datos que detonan cambios a través de la investigación, el desarrollo de tecnologías, la generación de contenidos y el fortalecimiento de capacidades. El foco es un espacio donde analizaremos temas que nos preocupan con una óptica distinta: cuantitativa pero humana. Buscamos volverlos claros y distinguibles. Prender el foco. (Leer más)
¿Dónde nos deja el nuevo registro de desaparecidos? Por qué necesitamos microdatos
El nuevo esfuerzo para registrar a las personas desaparecidas y no localizadas en México llega con dos años de retraso, es menos de la que teníamos antes y no es un ejercicio que permita la rendición de cuentas sobre los registros para la búsqueda e identificación de las personas desaparecidas.
Por Mariana Solano y Alicia Franco
24 de julio, 2020
Comparte

El pasado lunes 13 de abril, la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB), en conjunto con la Secretaría de Gobernación, presentó un informe sobre búsqueda, identificación y Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas en México (RNPDNO). En la conferencia de prensa el Subsecretario de Derechos Humanos, Alejandro Encinas, informó que de 2006 –cuando inició la guerra contra el narcotráfico– a la fecha existe registro de 73,201 personas desaparecidas y no localizadas en México. Encinas también dio cuenta de un registro histórico de 3,978 fosas clandestinas y 6,625 cuerpos exhumados.

Además de dar esta nueva actualización sobre el número de personas desaparecidas en el país, el nuevo gobierno puso en manos de la ciudadanía una plataforma web con filtros para explorar el nuevo RNPDNO. En Data Cívica creemos en los estándares de datos abiertos como un mecanismo de transparencia, verificación y rendición de cuentas. En este sentido, queremos dejar claro que lo publicado dista de satisfacer estándares de datos abiertos al no ser un registro completo a nivel de individuo. No obstante, nos dimos a la tarea de explorar la plataforma para analizar qué nos puede decir sobre las miles de personas que nos faltan y cómo nos encontramos hoy con respecto a la última publicación del registro, realizada hace dos años.

CENAPI vs. RNPDNO ¿dónde nos quedamos?

Antes de la conferencia de prensa, la última actualización de una base de datos sobre personas desaparecidas en el país ocurrió en abril de 2018 cuando el Centro Nacional de Planeación, Análisis e Información para el Combate a la Delincuencia (CENAPI) hizo la última publicación de la base nacional. Esta unidad generaba una base de datos sobre personas desaparecidas mediante la información recabada por las procuradurías de justicia estatales. El CENAPI era la fuente principal desde la cual se alimentaba el antiguo Registro Nacional de Personas Desaparecidas (RNPED).

La base del CENAPI –la cual era posible descargar en formato de datos abiertos respetando confidencialidad de datos personales– incluía información de las personas desaparecidas pero también de aquellas que ya habían sido localizadas, a diferencia del RNPED. El CENAPI también incluía la fecha de desaparición de la persona, la fecha del reporte de la desaparición e información sobre la persona que levantó la denuncia o el reporte, incluyendo su parentezco con la persona desaparecida. A su vez, la base del CENAPI también incluía variables de descripción de los hechos; si hay vehículos relacionados con la desaparición, si se recopilaron datos de genética forense, de antropología forense o de dactiloscopia forense y algunas variables sobre la posible causa de desaparición de la persona1.

Es decir que si bien el CENAPI no era perfecto, contenía información muy valiosa para dimensionar la tragedia de las desapariciones de personas en México. Reconocemos el enorme esfuerzo de articulación y gestión de información que ha implicado publicar el RNPDNO, no obstante la información con la que contamos hoy, que además llega con dos años de retraso, es menos de la que teníamos antes y no termina siendo un ejercicio que permita la rendición de cuentas sobre los registros de personas desaparecidas para la búsqueda e identificación de las mismas.

A pesar de ello, descargamos muchas de las tablas presentadas en la plataforma del RNPDNO (se realizaron alrededor de 200 descargas). De esta forma pudimos recabar suficiente información para comparar ciertas variables entre lo que contiene el nuevo RNPDNO y lo que teníamos antes en el CENAPI público.

Las diferencias entre el RNPDNO y el CENAPI

En primer lugar, tomando en cuenta el total de registros de personas desaparecidas, entre el 2000 y el 2018 de ambas fuentes de información, podemos comparar los totales de personas desaparecidas según la clasificación del status del CENAPI –persona desaparecida, localizada con vida y localizada sin vida–. La regla general debería de ser que el RNPDNO tenga totales mayores al CENAPI, ya que esta última es sólo una de las fuentes de la que el RNPDNO se alimenta.

Como es de esperarse, el RNPDNO tiende a acumular más información que el CENAPI. El área sombreada entre las dos líneas nos indica los registros que no contenía el CENAPI que ahora forman parte del RNPDNO, lo cual nos habla de una mayor captación de registros por parte de las fiscalías para esta nueva versión del registro.

Si nos fijamos en la diferencia en el total de casos según su estatus a través de los años, podremos notar que ambas fuentes siguen una tendencia bastante similar. Esto sugiere que las diferencias en los totales entre las bases no se deben a que personas desaparecidas fueron reclasificadas como “no localizadas” o viceversa, sino a que se incluyeron registros adicionales.

Los casos que nos faltan

Si bien la CNB es la encargada de publicar el RNPDNO, ésta no genera la información de la que se nutre el registro sino que requiere de la colaboración de las fiscalías estatales, quienes son las encargadas de abrir las carpetas e investigar los casos de desaparición. Sin embargo, la calidad, temporalidad y metodología de los registros provenientes de distintos estados no es la misma. Con eso en mente, decidimos distinguir entre el total de personas desaparecidas, localizadas con o sin vida, recabado para el CENAPI y para el RNPDNO entre 2000 y 2018 por entidad federativa. De nuevo, considerando que el CENAPI es fuente del RNRDNO, esperaríamos que más personas que el total de personas registradas fuera mayor en el registro más reciente.

Al analizar la diferencia entre los totales reportados por el RNPDNO y el CENAPI, generamos un semáforo, donde entre más verde la “diferencia”, mejor se cumple la regla general: hubo aumento en el número de casos registrados en el RNPDNO con respecto al CENAPI. En ese caso, para el registro de estados como Yucatán, Tamaulipas y Jalisco el RNPDNO significa un aumento considerable de casos de desaparición con respecto al registro publicado hace dos años. Esta diferencia puede tener diferentes motivos, como el reporte retrospectivo de casos en el nuevo registro.

Por otro lado, entre más rojo es el semáforo, mayor supera el CENAPI al RNPDNO en número de casos. Esto sucede en un cuarto de los estados de la República. Los más alarmantes son el Estado de México, Guanajuato y Colima, donde hay más de 600 casos que no son reportados por el RNPDNO pero sí por el CENAPI.

Al no tener clara la forma en la que se adquirió, registró y procesó la información del RNPDNO ni tener acceso a la base desagregada para ser presentada en la plataforma de la CNB, resulta imposible explicar qué pasó, por ejemplo, con los 1,326 casos de desapariciones registradas por el Estado de México en el CENAPI pero que no aparecen en la plataforma que nos proporcionó la CNB.

 

Si consideramos los casos casos que se registraron por estado, podemos ver los años en que según el RNPEDNO ciertas entidades no han registrado o reportado a ninguna persona como desaparecida o localizada. Por ejemplo, vemos que Tabasco, tiene totales casi iguales entre el RNPDNO y el CENAPI, pero no ha reportado ningún caso nuevo desde el 2017. Asimismo, resaltan estados como Oaxaca, Baja California Sur, Jalisco y Yucatán, donde según el CENAPI casi no hay casos de desaparición registrados, pero el RNPDNO revela una omisión de registro considerable desde por lo menos 2010.

¿Esto indica que esos estados no han cumplido con su obligación de entregar información a la Comisión Nacional de Búsqueda? Puede ser, pero, otra vez, al no contar con una base de datos a nivel individuo que nos permita entender la fuente de cada registro no podemos saber de donde vienen las inconsistencias ni con quien hay que quejarse.

La importancia de conocer, verificar y transparentar el horror

En primer lugar, como hemos explicado en este blog, contar con información desagregada sobre los casos de desaparición en México es crucial para entender quiénes y cómo desaparecen las personas en México. Sin información pública de calidad sobre la desaparición en México, es imposible auditar procesos de búsqueda e identificación de las personas desaparecidas. Esto también dificulta dirigir las exigencias a quienes deben registrar y alimentar los registros, específicamente pone barreras para que podamos exigir a las fiscalías locales su papel en los procesos y diligencias de búsqueda, así como en la investigación de los casos.

La plataforma presentada no permite conocer información individual de los casos de desaparición. Tampoco se cuenta con el tiempo que las personas tardaron en ser localizadas; en su versión pública no hay distinción entre fecha de desaparición, fecha de registro de la desaparición y fecha de localización. Tampoco se puede conocer desagregación a nivel municipal, información de vital importancia si queremos conocer en qué municipios están desapareciendo más personas y su relación con la violencia generalizada por ejemplo. Todo esto es crucial para poder identificar patrones y hacer análisis de contexto pero también para poder dar cuenta y evaluar desde la ciudadanía las labores realizadas por las autoridades y sus resultados.

En segundo lugar, la información sobre personas desaparecidas es información importante y sensible que, por respeto a las víctimas, debe ser transparentada, y corroborada. Durante la presentación del informe, se mencionó que este nuevo registro se alimenta no solo de las denuncias levantadas por desaparición, sino también del portal de reportes de personas desaparecidas y no localizadas, de las bases de datos generadas desde los colectivos de familiares de personas desaparecidas, entre otras. En este sentido, no es posible conocer los criterios que se utilizan para incorporar un registro de otras fuentes distintas a las denuncias realizadas en las fiscalías estatales o cómo se homologa dicha información para formar parte del mismo registro. No sabemos si las fiscalías de todos los estados están reportando las mismas características de las víctimas, si solamente los registros recopilados por las familias son los que incluyen estas variables, etc.

La semana pasada las autoridades afirmaron que en 2020 las desapariciones de personas han disminuido, pero con los datos publicados hasta el momento –y tomando en cuenta que las fiscalías de varios estados siguen sin compartir sus datos– no es posible negar o afirmar nada. Esta no es la única información faltante, también hace falta el Registro Nacional de Personas Fallecidas y No Identificadas, el Registro Nacional de Fosas Comunes y de Fosas Clandestinas y el Banco Nacional de Datos Forenses.

Es importante decir que la CNB no es la única responsable de esta información. La fuente fundamental para alimentar los registros son las fiscalías locales y la fiscalía general. Contar con información desagregada, clara y de calidad también nos permitiría entender mejor la cadena de omisiones con respecto a recolectar y publicar información.

La información presentada por la CNB es un avance importante que además requirió de un esfuerzo de recolección y articulación con los distintos estados que no es nada despreciable. Sin embargo, falta aún mucho por conocer. Incluso teniendo un Registro público y transparente, si la información de las fiscalías que alimentan el Registro es incompleta, opaca y de poca calidad este esfuerzo difícilmente servirá para su propósito.

La información clara, verificable y transparente es una herramienta indispensable para auditar los esfuerzos de las autoridades en la búsqueda de personas y en construcción de justicia.

@datacivica

 

Nota metodológica

Toda la información para replicar este análisis se encuentra en esta carpeta.

Todas las bases de datos del RNPDNO se descargaron una por una utilizando los filtros por estado, estatus de la persona y grupo de edad aquí.

 

1 Disponible aquí.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.