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El 2021 fija un nuevo récord de menores migrantes
En 2021 se alcanzó un récord de niñas, niños y adolescentes que llegaron solos a Estados Unidos y que, al ser deportados, fueron abandonados a su suerte en el territorio mexicano.
Por Daniel Flores, Bertha Escalante y Vicente Guerrero
15 de septiembre, 2021
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En  julio de 2021, el fenómeno de la migración infantil alcanzó una cifra récord con el aseguramiento de casi 19 mil menores no acompañados en la frontera entre México y Estados Unidos. Esta cifra representa el flujo migratorio de niñas, niños y adolescentes más grande registrado durante el 2021 en la frontera norte de México y la cifra más alta reportada en los últimos cuatro años por los registros de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos (CBP por sus siglas en inglés).

De enero a julio, Estados Unidos aseguró 99 mil 421 menores migrantes no acompañados. Esta cifra implica que tan solo en los primeros sietes meses del 2021 la cifra de menores asegurados fue un 168 % más grande que el total reportado durante todo el 2020.

Si hacemos una comparación mes por mes de las cifras reportadas por el CBP, podemos observar que, desde enero de 2021, el promedio mensual de aseguramientos ha sido consistentemente más alto que en años anteriores. Mientras que entre el 2018 y el 2020 se tenía un promedio mensual de 4 mil 817 menores no acompañados, en el 2021 esta cifra se elevó hasta alcanzar un promedio mensual de 14 mil 203 menores. Es decir, en promedio se están asegurando por lo menos 3 veces más niños por mes en el 2021 en comparación con los 3 años previos.

La diferencia entre ser asegurado y estar asegurado

En México, los  menores migrantes no son detenidos, sino asegurados. Al ser encontrados por las autoridades, los menores migrantes no son detenidos debido a que su traslado migratorio no constituye un delito penal y sus derechos deben ser salvaguardados con base en la Constitución Mexicana y los tratados internacionales firmados por México. Es por ello que estos menores son oficialmente clasificados como asegurados (o repatriados cuando se trata específicamente de menores mexicanos) y no como detenidos .

Sin embargo, para estos menores el ser asegurados no es sinónimo de gozar de seguridad. El flujo de menores migrantes durante 2021 ha tenido impacto no tan solo por las cifras récord establecidas, sino por los casos de fuga, hacinamiento, violencia y abuso sexual reportados en distintos puntos de nuestro país. Durante todo el año, hemos visto en medios y redes sociales escenas de casos de hacinamiento, fugas y maltrato en los albergues donde, después de ser asegurados, los niños, niñas y adolescentes esperan ser llevados de nuevo a sus hogares.

Asimismo, se han documentado casos de secuestros de estos menores así como casos de abuso de autoridad y hostigamiento sexual. Este, por ejemplo, fue el caso del exdelegado estatal del Instituto Nacional de Migración (INM) de San Luis Potosí, Alberto Rojo Zavaleta, quien fue hallado culpable y sentenciado a nueve años de cárcel tras una denuncia por abuso de autoridad y hostigamiento sexual realizada por dos menores de edad hondureñas. Aunque luego quedó absuelto.

Por ello, aun cuando México ha desplegado operaciones para recibir menores migrantes deportados de Estados Unidos en Baja California, Chihuahua, Coahuila, Sonora, Tamaulipas, Jalisco, Tabasco y la Ciudad de México, esto no ha logrado garantizar que dichas deportaciones se realicen sin vulnerar los derechos de los menores.

Ejemplo de lo anterior son historias como la de Meylin Obregón y Wilton Gutiérrez, un caso que se convirtió en símbolo del drama en la frontera, ocurrido a principios de marzo, cerca de Eagle Pass, Texas.

La mujer y su hijo de 10 años, originarios de Nicaragua, lograron cruzar hacia Estados Unidos, pero fueron capturados y regresados a México, en donde la pesadilla comenzó. Ya en México, ambos fueron secuestrados y un familiar solo pudo pagar el rescate del menor, quien fue dejado de nueva cuenta cerca de la frontera. Wilton se encontró con un grupo de puros pequeños menores de edad, con quienes caminó a lo largo de una carretera.

Al anochecer, todos pararon para dormir; pero cuando despertó, Wilton se encontró solo y desamparado. Hasta que vio una patrulla fronteriza de Estados Unidos y se acercó a pedir ayuda. En el video que se volvió viral, se ve al pequeño llorando y con frío, pues solo viste una playera y una chamarra. 

Los retos de alojar al triple de menores de personas jóvenes

Además de las violaciones a los derechos humanos de niñas, niños y adolescentes, el aumento de menores migrantes no acompañados también ha implicado otro reto para las autoridades; proveerlos de alojamiento. Y es que el incremento en el número de menores asegurados no se ha reflejado en más centros para hospedarlos. Durante los últimos meses, la responsabilidad de alojar a los menores migrantes ha recaído en organismos con infraestructuras insuficientes para atenderlos. Desde el mes de enero, una reforma de ley en vigor señala que los niños no acompañados y las familias con menores no deberán ser llevados a las estaciones migratorias del INM, sino trasladados a instalaciones del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia, comúnmente conocido como DIF.

La aplicación de esta reforma se ha realizado aun cuando los centros pertenecientes al DIF y sus albergues asociados no se den abasto. El DIF de Nuevo León, por ejemplo, reportó durante 2020 haber brindado 363 atenciones a niñas, niños y adolescentes utilizando todos los albergues que se tienen habilitados en el área metropolitana de Monterrey. La cifra contrasta con el incremento de este año, en donde hasta el mes de junio se necesitó atender a por lo menos mil 985 menores: 7 veces más de lo que el área metropolitana de Monterrey atendió hace un año y todo ello con un tiempo de solo 6 meses.

Las limitaciones para atender a este nuevo flujo de migrantes también se han reflejado en los recientes gastos y deudas contraídos por centros y albergues. Este es el caso del albergue Casanicolás, ubicado en Guadalupe, quien recibió una solicitud por parte del INM para aceptar a familias de migrantes con niños con el fin de evitar contagios de coronavirus. Después del primer trimestre del 2021, el albergue acumuló un adeudo de 183 mil pesos al sistema de Agua y Drenaje de Monterrey. Y es que de atender a unas 50 personas en promedio, el refugio llegó a tener hasta 200.

Finalmente, esta crisis en los albergues del INM quedó de manifiesto el 5 de agosto, cuando el Grupo Especializado de Búsqueda Inmediata de la Fiscalía General de Justicia del Estado de Nuevo León lanzó unas alertas para tratar de localizar a un grupo de 10 menores de edad y uno de 18 años, que se fugaron de un albergue del DIF estatal. De estos, tres eran mexicanos; el resto eran originarios de países como El Salvador, Honduras, Guatemala y Nicaragua, todos entre los 12 y los 17 años de edad.

Ante las deficiencias logísticas, el DIF se ha pronunciado públicamente y explicado que, debido a la tardanza en los trámites migratorios para regresar a los menores a su país de origen por parte del INM y los Consulados de cada país, la operación de los albergues se ha complicado, por lo que se registran más ingresos que egresos diarios.

No obstante, este tipo de problemas se han presentado en los organismos de otros estados. En Veracruz, por ejemplo, el DIF estatal se ha visto rebasado en ciudades como Xalapa, en donde se reporta un único inmueble disponible con capacidad para recibir a un máximo de tres familias.

Además de la violencia y la falta de alojamiento, el incremento en el flujo migratorio de menores también afecta algunas dinámicas de la migración y pone a los menores e mayor riesgo. Luis Ernesto García Barrón, Coordinador Nacional de oficinas estatales de atención a migrantes confirma que familias que se forman de manera improvisada en el caminar: familias no por nacimiento, sino generadas para que los niños que viajan solos aparenten viajar con un tío o una prima.

Bajo este panorama, el INM ha entrevistado a las personas migrantes aseguradas, quienes señalan que los traficantes de personas les insisten en estar acompañados por menores de edad para facilitar su tránsito por México e incluso por Estados Unidos. Los traficantes o polleros les explican a los centroamericanos y a los mexicanos el cambio de la Ley de Migración que establece no alojar a menores de edad, ni a sus acompañantes, en las estaciones migratorias o estancias provisionales.

El invencible verano de los menores migrantes

Las cifras récord de menores migrantes alcanzadas en el verano del 2021 nos muestran la esperanza aún latente en los miles de niñas, niños y adolescentes que transitan por nuestro país en busca de una mejor vida. Sin embargo, los incidentes y la incapacidad estatal evidenciados nos muestran la falta de una real voluntad del Gobierno federal para atender con recursos suficientes, instalaciones adecuadas y más personal calificado a estos pequeños que hasta el día de hoy son dejados solos contra el mundo.

Las medidas migratorias implementadas en marzo por parte del gobierno estadounidense para permitir que los niños que huyen de la violencia en Centroamérica puedan solicitar refugio y ser enviados con sus padres o familiares que ya residan en Estados Unidos nos permiten entrever que, lejos de apagarse, el verano y la esperanza que vive dentro de estos menores continuará latente.

Nota metodológica

Todos los datos y scripts para replicar este análisis están en esta carpeta.

 

Este artículo fue asesorado por el Programa de Mentorías y Capacitación Periodística realizado por Data Cívica A.C. con el apoyo del Consulado General  de los Estados Unidos en Monterrey. Agradecemos la labor del Programa así como el apoyo brindado en esta investigación por Adrián Lara (@adrixlg), Alicia Franco (@aliciavfrancob6), Monserrat Pérez y Georgina Jiménez (@GinaRivers90).

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