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Instrucciones para no tener otros datos: ¿cómo medir la violencia en 2019?
Los datos diarios del informe de seguridad de la SSPC y los datos mensuales del Secretariado Ejecutivo subestiman el total de homicidios. Sin embargo, solo los datos mensuales del SESNSP permiten hacer comparaciones con años anteriores, esta información apunta a que el 2019 será aún más violento que el 2018.
Por Data Cívica
17 de abril, 2019
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Por: Adrián Lara y Carolina Torreblanca

Aunque solo han pasado cuatro meses desde el inicio de 2019, ya hay bastante que decir sobre la violencia homicida que este año ha traído y la que probablemente traerá. De acuerdo con la información del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), entre enero y febrero de este año se han abierto 4,973 investigaciones por homicidio doloso o feminicidio, a partir de las cuales se han acumulado 5,803 víctimas (154 de ellas por feminicidio). De continuar así, el 2019 probablemente terminara siendo el año más violento de la historia reciente de México, superando a 2018 y a 2011. Sin embargo, parece que hay quién tiene otros datos.

La semana pasada, el presidente López Obrador afirmó – citando datos del informe diario de homicidios (disponibles aquí) que “la violencia ya está controlada”, pues el promedio mensual de investigaciones por homicidio doloso en marzo, según esta fuente de información, es ligeramente menor a la de los homicidios en febrero. ¿Es esta una afirmación válida? ¿Están disminuyendo los homicidios? ¿Qué datos debemos usar cuando hablemos de violencia homicida en el país?

Con el fin de brindar mayor claridad a la actual discusión sobre violencia, en Data Cívica decidimos hacer una revisión de las principales fuentes de información sobre homicidios en México, explicando qué información nos dan y qué información no nos dan, qué comparaciones podemos hacer y cuáles son engañosas y, sobre todo, qué podemos esperar, dado lo que ocurrió en el primer bimestre de 2019, de la violencia en el resto del año.

¿Qué datos hay y qué miden?

2018 fue el año más violento de la historia reciente de México. ¿Cómo lo sabemos? La respuesta es más compleja de lo que podríamos pensar. Existen dos fuentes principales de datos que contabilizan homicidios en el país: los datos de mortalidad publicados por el INEGI, que tienen como fuente registros administrativos (como certificados de defunción) y cuya unidad de observación son personas registradas muertas; y los datos que el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, dependiente de la Secretaría de Gobernación, publica. Estos se nutren de información reportada por Fiscalías y Procuradurías estatales, es decir, datos que tienen como unidad de observación investigaciones abiertas. El SESNSP publica dos series distintas: una de incidencia delictiva, es decir el número de investigaciones abiertas cada mes y el total de víctimas contenidas en estas investigaciones abiertas. 

Al tener diferentes unidades de observación es obvio que las dos fuentes y tres series tengan cifras distintas, es decir, que no empaten en magnitud, sin embargo, sí coincidan en la tendencia. Tanto el SESNSP como los datos de mortalidad publicados por el INEGI coinciden en qué ha pasado con la violencia: aumento en 2008, disminución en 2012, repunte en 2015 y máximo en 2018. Esto es clave: no podemos comparar cifras puntuales entre series diferentes, pero podemos comparar cambios en la tendencia usando una misma fuente de información vista en diferentes años. Este es el principal problema de la información que citó el presidente la semana pasada: no hay más años con los cuales comparar.

 

Los datos de investigaciones abiertas y de víctimas contenidas en investigaciones de homicidio doloso al menos desde 2008 subestiman el total final que acaba reportando el INEGI. ¿Por qué? Porque no todas las víctimas de asesinato resultan en una investigación por homicidio doloso. En promedio, entre 2008 y 2014, por cada investigación de homicidio doloso abierta, hubo 1.23 víctimas reportadas por el INEGI; entre 2015 y 2017, por cada investigación de homicidio doloso abierta, hubo 1.13 víctimas registradas en investigaciones y 1.21 asesinados reportados por el INEGI. Si bien los datos registrados por el INEGI son más exactos que los registrados por el Secretariado, son publicados con casi dos años de retraso, mientras que los datos del SESNSP son publicados de manera mensual con solo un mes de retraso.

En 2019, además, se incorporó una nueva fuente de información: el informe diario de homicidios que publica la Secretaría de Seguridad Ciudadana. Según su metodología, se genera “por un equipo interdisciplinario constituido por la SSPC, Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), la Secretaría de Marina (SEMAR) y la Procuraduría General de la República (PGR) (sic)”. Este informe pues, reporta el número diario de víctimas contenidas en investigaciones por homicidio doloso que reportan las fiscalías y procuradurías de los estados haber abierto ese mismo día. Es decir, tiene la misma unidad de observación que los datos mensuales del SESNSP, excepto que con una temporalidad distinta.

Esta nueva serie, que existe desde diciembre de 2018, subestima como el SESNSP el total de víctimas de homicidio, pero de una manera más marcada, pues el registro y reporte de una investigación de homicidio no siempre es inmediato. Por cada víctima de homicidio doloso registradas en investigaciones en los dos primeros meses de 2019 por el SESNSP, esta fuente de información registraba solo .82 víctimas. Es decir, una subestimación de casi 22%.

¿Cuánto tiempo pasa entre la ocurrencia y el registro de un homicidio? No lo sabemos con exactitud para el caso de los datos del SESNSP, sin embargo, nos podemos aproximar a la información usando los datos del INEGI. De acuerdo con su información, el INEGI – quien además de capturar la fecha en la que cada homicidio ocurrió, también reporta la fecha en la que se registró- señala que entre 2006 y 2017 un presunto homicidio en promedio tardaba 16 días en ser certificado y registrado. Aunque el tiempo de certificación se ha reducido desde 2015, en 2017 el INEGI seguía reportando un desfase promedio de 6 días entre la fecha de ocurrencia de un homicidio y su fecha de certificación.

El problema con los promedios diarios de homicidios

A partir de las últimas declaraciones del presidente otra gran polémica se desató en torno a un aspecto metodológico muy particular de la medición de la violencia homicida: el uso de promedios diarios. En específico, su uso para afirmar una posible reducción de la violencia en lo que va del 2019 ha puesto a discusión si este tipo de cifras poseen suficiente robustez para identificar las fluctuaciones en los niveles de violencia homicida a nivel nacional. La respuesta a esta pregunta es que por lo general sí, cuando se hacen a lo largo de periodos de tiempo lo suficientemente largos, como años, y geografías lo suficientemente grandes, de otro modo pueden solo estar reflejando valores atípicos y no cambios en tendencias, como lo que ocurre cuando se sacan promedios mensuales.

Empecemos por ver la variación en el total de homicidios por día de ocurrencia del hecho, desde 2006 a 2017.

De las dos fuentes de información antes mencionadas, el INEGI es la única que cuenta con datos de homicidios desagregados por día, mes y año de ocurrencia. Al examinar dicha información, es posible observar que el número diario de homicidios cometidos también se ha incrementado desde el 2015, aunque también es obvia la gran variación que existe de un día a otro.

En promedio, en 2015, 2016 y 2017 se cometieron 55, 66 y 85 homicidios diarios respectivamente.

De hecho, 2017 tuvo 182 días donde se cometieron 83 homicidios o más y 91 donde se cometieron más de 94. Basta con señalar que en aquel año el día en donde ocurrieron menos homicidios fue uno en donde se cometieron 53. Esto representó un contraste importante respecto al 2016, año en donde solo hubo 14 días donde se registraron 93 homicidios o más.

Lo anterior es muestra de que las cifras diarias de homicidios han seguido una tendencia similar al de las tasas anuales de homicidio, aunque con grandes variaciones que, al ser sintetizadas en promedios semanales o mensuales, resultarían en valores atípicos. Sin embargo, esto no significa que las primeras sean equivalentes a las segundas. Es decir, no necesariamente un promedio bajo de homicidios diarios se traslada a una tasa anual de homicidios baja.

Los datos recabados por el INEGI señalan que, aunque a nivel nacional el promedio diario de homicidios suele relacionarse de manera positiva y estrecha con la tasa anual de homicidios, cuando desagregamos la información por estados y municipios, esta relación pierde fuerza. Esto se debe a que, mientras que a nivel nacional difícilmente pasa un día sin homicidios (o al menos con muy pocos), a nivel estatal o municipal lo anterior es un escenario factible, por lo que el promedio diario puede verse fácilmente afectado por valores atípicos.

Lo mismo ocurre según el periodo de tiempo que se usa para hacer el promedio; cuando se toma un periodo suficientemente largo de tiempo, como un año, las cifras se normalizan, sin embargo, para periodos más cortos de tiempo, como meses, los valores atípicos pueden sesgarlos con más facilidad.

Si graficamos en el eje horizontal los años desde 2006 hasta 2017 y en el eje y la tasa mensual de homicidios anualizada y agregamos la tasa final en una línea horizontal para cada año, podemos ver que a pesar de que en general la similitud entre la tasa de un mes y la tasa final de ese año es grande, hay variación importante de un mes a otro. Es decir, que haya un aumento o una disminución entre un mes y el siguiente, no significa necesariamente que se revirtió una tendencia. Por ejemplo, en el caso de 2017, la tasa de nueve meses anualizada fue menor que la tasa final para ese mismo año, lo mismo que para seis meses de 2011.

¿Qué podemos esperar del 2019?

Es por tanto, el SESNSP es el único organismo con cifras públicas, oficiales y no preliminares sobre homicidios para el 2019. ¿Qué tan buen predictor es la violencia de los dos primeros meses de la violencia del resto del año? Por lo general, muy bueno.

Si comparamos en el eje vertical la tasa final de víctimas de homicidios dolosos de 2006 a 2018 y lo cruzamos con la tasa anualizada del primer bimestre de ese mismo año, vemos que la relación entre las dos es casi perfecta, con una subestimación promedio de la tasa anualizada del primer bimestre de 9%.

Con base en los dos primeros meses de 2019 y la relación promedio entre el primer bimestre y la tasa final de investigaciones por homicidio, pronosticamos que la tasa anual en 2019 será de 27.5 víctimas en investigaciones por homicidio doloso por cada 100 mil habitantes; ligeramente más alta que la tasa para 2018.

 

¿Qué datos usar?

A la pregunta de qué datos usar la respuesta es “los mejores que tengamos para medir lo que nos interese”. Si bien los datos del INEGI son más precisos que los datos del SESNSP, estos últimos son los únicos datos oficiales no preliminares que tenemos para medir la violencia en lo que va del 2019 (y del 2018). Los datos de homicidios diarios que publica la SSPC son útiles e informativos por su temporalidad diaria, siempre que entendamos que por el proceso con el que se generan subestiman de manera importante la información, que son solo preliminares y que es un grave error compararlos con otra serie de datos distinta (como datos del SESNSP en 2018).

El promedio diario de homicidios registrados en investigaciones durante los tres primeros meses de 2019 – reportados en esta nueva fuente de información -no sirve para concluir que la violencia está controlada o disminuyendo por tres razones:

a) Los datos son preliminares y sabemos que están subestimando la magnitud del fenómeno.

b) No hay datos de otros años con los cuales podamos comparar tendencias.

c) Cambios de un mes a otro no siempre son señales de cambios en la tendencia general, pueden ser solo valores atípicos.

La información con la que sí contamos, que nos permite comparar con otros años, apunta a que la tendencia al alta en homicidios no se ha revertido, que 2019 volverá a romper récords como lo hizo el 2018. Ojalá nos equivoquemos, ojalá hubiera otros datos.

 

Metodología

Se utilizó año de ocurrencia para los datos del INEGI.

Todas las bases y el código utilizado para el análisis y la graficación puede ser consultado aquí.

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