Las amigas y vecinas salvan vidas: las redes de apoyo de las mujeres que viven violencia - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
El Foco
Por Data Cívica
En Data Cívica buscamos revelar datos que detonan cambios a través de la investigación, el des... En Data Cívica buscamos revelar datos que detonan cambios a través de la investigación, el desarrollo de tecnologías, la generación de contenidos y el fortalecimiento de capacidades. El foco es un espacio donde analizaremos temas que nos preocupan con una óptica distinta: cuantitativa pero humana. Buscamos volverlos claros y distinguibles. Prender el foco. (Leer más)
Las amigas y vecinas salvan vidas: las redes de apoyo de las mujeres que viven violencia
Ante el aislamiento que pone en riesgo a las mujeres, son las amigas y vecinas quienes pueden hacer la diferencia. Existe evidencia de que las redes de apoyo son fundamentales para que las mujeres que son víctimas de violencia de género se conviertan en sobrevivientes.
Por Mariana Orozco y Georgina Jiménez
16 de diciembre, 2021
Comparte

Rosa1 se separó de su pareja sentimental por miedo a que cumpliera las amenazas de asesinarla: “lloraba por todo, por mis hijos, le pedía que me dejara irme de la casa y él me decía que yo de ahí me iba a ir en un cofre. Y siempre tenía miedo, yo ya no buscaba ni a mi mamá, ni a mis hermanas, ni a una amiga, ni a nadie: yo sola me guardaba todo. A veces yo sola me curaba mis heridas”. El testimonio de Rosa no es extraño, desde hace mucho tiempo, organizaciones y estudiosos de la violencia de género han destacado que el aislamiento es una señal indiscutible de violencia de género. Algunas personas incluso argumentan que donde hay aislamiento, el riesgo de que la violencia de pareja escale a la consecuencia más trágica, es decir, el feminicidio, es significativo.

Como desarrollamos en extenso en el informe “Mi experiencia puede ayudar a otras a no tener miedo”: señales y estrategias para prevenir la violencia feminicida,2 el aislamiento opera en tres niveles interconectados. En primer lugar, está el aislamiento al que se someten las propias mujeres que viven violencia ya sea por miedo, vergüenza o el deseo de proteger a sus familiares y amigos de la violencia de la cual ella está siendo objeto. En segundo, el que proviene del control ejercido por el agresor, quien restringe las acciones de la pareja a quien considera de su propiedad, y finalmente, el proceso paulatino de separación por parte de familiares y amigos al presuponer que “la ropa sucia se lava en casa”, es decir, que la violencia de pareja es un asunto privado, o bien, que la víctima está eligiendo o que “le gusta”. En Data Cívica nos dimos a la tarea de averiguar qué dicen los datos sobre el aislamiento al que están sometidas las víctimas de violencia de género.

El aislamiento según cada tipo de violencia

En Data Cívica decidimos revisar la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH, 2016) para verificar si las mujeres que viven violencia de género pasan menos tiempo con personas queridas que quienes no viven violencia. Efectivamente, nos percatamos de que es así. El caso más notorio ocurre con las mujeres que viven violencia física. Mientras el 33% de las mujeres que no han vivido violencia dicen que acostumbran salir con amigas a divertirse, sólo el 19% de quienes sí han vivido violencia reportan lo mismo. Lo mismo ocurre con otras actividades como reunirse con familiares. Mientras el 86% de las mujeres que no viven violencia física acostumbran a reunirse con sus familiares, sólo el 77% de quienes sí la viven lo hace.

Este patrón no se repite para todos los tipos de violencia. No es muy notorio en la violencia psicológica, por ejemplo, pero aparece de nuevo de manera evidente en la violencia económica3 y más notoriamente en la violencia sexual. Mientras el 34% de las mujeres que no viven violencia económica acostumbra a salir con sus amigas a divertirse, sólo el 21% de las mujeres que sí viven violencia económica lo hace. Del mismo modo, mientras el 86% de las mujeres que no viven violencia económica acostumbran a reunirse con familiares, sólo el 79% de las mujeres que la viven afirman lo mismo.

En el caso de las mujeres que viven violencia sexual pasa algo aún más notorio. Mientras el 32% de las mujeres que no viven violencia sexual, acostumbra ver a sus amigas para divertirse, sólo el 19% de las mujeres que la viven acostumbra lo mismo. Mientras el 85% de las mujeres que no vive este tipo de violencia acostumbra reunirse con familiares, sólo el 73% de quienes sí la viven acostumbra hacer lo mismo. Cabe mencionar que estas brechas se mantienen aún cuando incluimos otras variables como edad y escolaridad.

Las vecinas toman importancia

Ante el aislamiento que pone en riesgo a las mujeres, son las amigas y vecinas quienes pueden hacer la diferencia. Existe evidencia de que las redes de apoyo son fundamentales para que las mujeres que son víctimas de violencia de género se conviertan en sobrevivientes. Activar la red de apoyo de una mujer que enfrenta violencia por parte de su pareja puede significar la diferencia entre la vida y la muerte, tal como indican las compañeras que forman parte del personal operativo de la organización Alternativas Pacíficas. En esta organización apoyan a las mujeres, pero también se dan a la tarea de explorar sus redes de apoyo y, si es necesario, sensibilizar a parientes sobre el proceso de victimización por el que pasa una mujer que vive violencia de pareja. Esta red de apoyo puede incluir familiares o amistades, pero también puede ser aquella que se entreteje en las relaciones con las vecinas o las personas que habitan en una colonia o barrio.

Es el caso de Lupita, quien se mudó a otro estado por el trabajo de su pareja y para quien los consejos de una vecina fueron determinantes para huir de su agresor: “yo le conté (a mi vecina) que (mi pareja) me quería matar, y a ella le empezó a dar mucho coraje porque ella vivió violencia de su familia. Fue ella quien me contó que había refugios para mujeres. Me dijo, ‘vete, un día te va a matar’”. La vecina de Lupita no sólo la aconsejó, le permitió quedarse en su casa una noche junto con sus tres hijos, la acompañó al ministerio público y posteriormente esperó a confirmar la posibilidad de que Lupita y sus hijos ingresaran a un refugio. En otro caso, el de Adriana, quien se distanció de su familia cuando las amenazas de muerte y la violencia escalaron, recordó que las vecinas le habían aconsejado ir a pedir ayuda con la jueza de barrio si su pareja la volvía a agredir,  y gracias a eso recibió apoyo y consejos oportunos para escapar de la violencia.

La importancia de las redes de apoyo próximas como vecinas y grupos de la iglesia también puede verse en los datos. Para todos los casos de violencia, las mujeres violentadas platican con vecinas, asisten a la iglesia y a asociaciones de colonos en la misma proporción que las mujeres que no son violentadas. Esto último nos llevó a preguntarnos si las mujeres que viven violencia tendrían relaciones más cercanas con sus vecinas que aquellas que no la viven. En este sentido, exploramos la pregunta de a quién recurren las mujeres cuando necesitan dinero (sin contar a su pareja). Al analizar esta pregunta nos percatamos de que, para todos los tipos de violencias, las mujeres que han vivido violencia suelen acudir más frecuentemente a amigas o vecinas, mientras las mujeres que no viven violencia recurren a sus familiares.

La indiferencia mata, involucrarse salva

Para prevenir que la violencia de pareja escale es necesario que las comunidades y las instituciones reconozcan –más allá de la letra– que se trata de un problema público en el que la atención oportuna salva vidas. Mientras los datos de la ENDIREH permiten confirmar que las mujeres que viven distintos tipos de violencia de género por parte de su pareja están aisladas, los testimonios de mujeres que han sido objeto de ese tipo de violencia muestran que un mayor involucramiento por parte de las amigas, pero sobre todo de las vecinas, hicieron la diferencia. Además, el trabajo de organizaciones como Alternativas Pacíficas, da cuenta de que más información, y sobre todo un trabajo de sensibilización para desnaturalizar la violencia de género contra la mujer, lleva a que familia y amistades tomen conciencia y cartas en el asunto para auxiliar y proteger a las mujeres vulneradas por la violencia que viven en sus propias casas.

Promover, desde las instituciones del Estado y la sociedad civil, una mayor organización comunitaria en las colonias o barrios puede ser la clave para auxiliar a tiempo a mujeres que viven en aislamiento, alejadas de su red de apoyo primaria. Asimismo, comprender que la violencia de género es algo que nos compete a todos puede hacer la diferencia. Figuras como los comités vecinales y dejar a un lado la indiferencia individualista frente a la violencia de pareja de quienes habitan en la vivienda contigua, por considerarla un problema privado, puede prevenir que otra mujer sea asesinada.4

Nota metodológica

Todos los códigos y bases para replicar este análisis están en esta carpeta

 

 

1 Todos los nombres de las personas entrevistadas fueron modificados para proteger su identidad.

2 El informe forma parte del Programa “Hacia un nuevo entendimiento del feminicidio: Detectando y previniendo la violencia feminicida en Nuevo León”, realizado en alianza con Alternativas Pacíficas A.C. y financiado por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).

3 La violencia económica en el ámbito doméstico implica condicionar, retener, restringir e incluso robar dinero y otros recursos como ingresos utilizados para el gasto.

4 Si eres mujer y estás viviendo algún tipo de violencia de género en tu hogar -psicológica, física, sexual, económica o patrimonial- pide apoyo a tu red de familiares o amigos; busca ayuda en tu comunidad o en alguna organización de la sociedad civil en tu localidad; y llama al 911 o acércate con las autoridades locales.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.